martes, 29 de julio de 2008

La verdad sobre los cayucos

Un mensaje para todos aquellos que defienden lo de "cada uno en su país".
De "La Vanguardia", 13/7/08:
Hasta mediados de los noventa, Senegal mantenía ciertos niveles de empleo en el campo con subvenciones al sector del tomate y la avicultura. Pero cuando el gobierno rebajó los aranceles, entró una avalancha de tomates europeos subvencionados -muchos, procedentes de España-. Asimismo, las subvenciones a los piensos -soja y trigo- de pollos europeos facilitaron la entrada de aves europeas de bajo coste, lo que supuso la quiebra del 70% de las granjas de pollos de Senegal.
Miles de campesinos empobrecidos emigraron a la costa para tratar de ganarse la vida en la pesca, en un mar de abundantes bancos de peces, desde atunes a rape. Pero pronto, tras un acuerdo con la Unión Europea, llegaron los grandes buques de pesca españoles y franceses -dotados de las últimas tecnologías-, que han torpedeado la pesca preindustrial de los viejos cayucos. Según explica Felicity Lawrence, autor de Eat Your Earth Out, "ante esta competencia los pescadores senegaleses más emprendedores han adaptado sus barcas a un comercio más lucrativo: el tráfico de personas".
Paradójicamente, muchos de los senegaleses expulsados sucesivamente de la economía campesina en el campo y la pesca tradicional en la costa, acaban cortando tomates en España o enlatándolos en Italia.
Es un caso similar al de los campesinos mexicanos que ante la llegada de maíz subvencionado de los EEUU se quedaron en la miseria y tuvieron que emigrar a su vecino del norte, para acabar trabajando... en sus industrias de maíz. Un mundo absurdo donde el pez grande siempre se come al chico, y donde las fronteras no existen para la injusticia. Todos vamos en el mismo tren...

miércoles, 23 de julio de 2008

Hèlene Hanff y Alberto Manguel

Sobre "84, Charing Cross Road"
Este libro (que hoy no podría existir porque es una recopilación de cartas escritas con tinta sobre papel) lleva enamorando a los lectores desde 1970 simplemente porque revela la conversación entre dos amantes de los libros. Cartas demasiado breves y demasiado escasas para veinte años de correspondencia. Tras leerlas, sin embargo, parece que nuestras estanterías se han llenado también con los libros que mencionan, y los podemos ver, con sus encuadernaciones en tela, sus bordes dorados, libros centenarios y baratos de segunda mano que han recorrido un largo camino hasta llegar a nosotros...
El "Book-Lovers Anthology" se ve tan nuevo y primigenio que es como si nadie lo hubiera leído nunca, pero sí que lo han leído: se abre constantemente por los lugares más deliciosos como si el fantasma del antiguo amo me señalara cosas que yo nunca había leído [...] Yo tendré mi libro hasta el día en que me muera, y moriré feliz de saber que se lo dejo a otro para que también lo ame. Repartiré sutiles marcas de lápiz que señalen los mejores pasajes para que los vea algún amante de los libros que aún ha de nacer.
(El cartel es de la adaptación cinematográfica con la maravillosa Anne Bancroft en el papel de Helene Hanff)

Sobre "La biblioteca de noche"
Una de las ventajas de leer varios libros a la vez es la sorprendente aparición de cruces entre ellos. El mismo día que en "84, Charing Cross Road" Helene Hanff se quejaba a su librero inglés Frank Doel de haber recibido una edición del "Diario de Pepys" hecha de recortes, donde faltaban episodios como "el día que su mujer lo hizo saltar de la cama y lo persiguió por la habitación con un atizador candente", ese mismo día, digo, Alberto Manguel me explicaba en su libro "La biblioteca de noche" que el tal Samuel Pepys era un coleccionista de libros del siglo XVII que "fabricaba pequeñas alzas para sus libros más pequeños de forma que la parte superior de todos ellos siguiera una línea perfectamente horizontal". Es inevitable preguntarse por qué este señor fanático clasificador de tamaños llega desde el siglo XVII hasta mí por dos caminos diferentes el mismo día.
Si hay quien piensa que leer libros es un pobre sustituto de la vida, ¿qué pensar de leer libros sobre libros? Todo pagano adorador de ídolos de papel impreso puede reconocerse en este título de Alberto Manguel. Yo me quedo con este pasaje, donde se refleja la fragilidad de nuestra memoria...
¿Qué novela comienza con las palabras "Una tarde de primavera de 1890"? ¿Dónde leí que el rey Salomón utilizó un espejo para averiguar si la reina de Saba tenía las piernas peludas? [II Targum del Libro de Esther: "para recibirla el rey se sentó en una sala cuyas baldosas eran de cristal. Al entrar la reina de Saba creyó ver un estanque, se levantó el vestido para pasar y dejó al descubierto los pelos de las piernas". También en el Corán 27, 44] ¿Quién escribió ese extraño libro "Vuelo a la oscuridad" del que sólo recuerdo la descripción de un corredor sin salida lleno de pájaros batiendo las alas? ¿En qué relato leí la frase "el trastero que era su biblioteca"? ¿Qué libro tenía en la cubierta una vela encendida y unos gruesos lápices de colores sobre un papel de color crema? En algún lugar de mi biblioteca se encuentran las respuestas a estas preguntas, pero he olvidado dónde.
(Gracias a Philoousia por recordarme a Manguel)
-84, Charing Cross Road, Helene Hanff (1970). Empúries/Anagrama nº 33, 2002.
-La biblioteca de noche, Alberto Manguel (2006), Alianza literaria.

viernes, 11 de julio de 2008

Un cuento sikh

El guru Nanak, fundador del sikhismo, llegó en sus largos viajes hasta La Meca. Allí se sentó en una mezquita a descansar, con los pies en dirección al mihrab (el nicho de la mezquita que marca la dirección de la ka'bah). Un religioso le amonestó, ya que apuntar a la casa de Allah con los pies es un acto sacrílego. Amablemente, Nanak le dijo que no se había percatado de ello, y le pidió que tomara sus pies y los colocara "en cualquier dirección donde no se hallara la casa de Allah". El mullah tomó los pies de baba Nanak y los colocó en dirección al norte. Pero para el asombro del religioso, todo el santuario y hasta la ciudad entera giraron en la dirección de los pies de Nanak. Y cuando repitió la acción en dirección al sur, el mihrab también viró hacia el sur. Entonces, desde la cúpula de la mezquita se escuchó una voz misteriosa que proclamó: "¡Alabado sea Nanak, alabado sea Nanak!".
Moraleja: no hay ningún lugar donde no habite lo sagrado, y por encima de cualquier lugar, edificio, objeto o rito, nada hay más sagrado que un semejante.
-De "Los Sikhs", Agustín Pániker. Editorial Kairós, 2007.

jueves, 10 de julio de 2008

Más sobre "La lengua perfecta": personajes

No me resisto a mencionar algunos de los increíbles personajes que aparecen en este libro. Un escritor que los hubiera creado, hubiera sido acusado de inverosímil. Sólo voy a mencionar algunos detalles, por lo que aconsejo investigar sus vidas más a fondo para quien esté interesado.

John Dee
Los ángeles le hablaban a través de una bola de cristal. Acompañado de Edward Kelley, recorrió Europa transmitiendo sus mensajes. En el libro "A true and faithful relation of what passed for many yeers between Dr. John Dee... and some spirits"(1659, atribuido a Méric Casaubon, es incierto si homenaje o difamación), el arcángel Gabriel le menciona una lengua santa, supuestamente el hebreo que hablaba Adán, lengua perfecta porque en ella cada nombre era la definición de lo que expresaba. Después el texto continúa detallando relaciones entre nombres de ángeles, números y secretos del universo.

Guillaume Postel
Experto en filosofía griega, árabe y hebreo. Mientras residía en Venecia, conoció a una tal Johana, o madre Zuana, una piadosa señora con espíritu profético, a la que calificó como la Madre del Mundo. Releyendo el Zohar, la identificó con la Shekiná, el Papa Angélico o el segundo Mesías que había de redimir la parte femenina de la humanidad. Cuando ella murió, Postel cayó en un éxtasis místico y empiezó a predicar el comienzo de la era de la Restitución, el siglo dorado, bajo el signo de Johana. Ni que decir tiene que esto le trajo muchos problemas. Pudo morir de viejo porque fue tomado sólo por loco.

Athanasius Kircher
Enamorado de Egipto y de sus insondables misterios, intentó descifrar los jeroglíficos basándose en sus creencias herméticas, viéndolos como una fuente escondida de misticismo y antiquísimos saberes. Me identifico totalmente con su sed de fantasía, y lo imagino extasiado ante las coloristas inscripciones, intentando rastrear en ellas la sabiduría perdida. Indirectamente ayudó a la egiptología moderna gracias a su búsqueda de transcripciones exactas de los jeroglíficos, y el mismo Champollion las utilizó para sus estudios. Pero mientras Kircher lee en un cartucho: "el que origina toda fecundidad es Osiris, cuyo poder generador lleva del cielo a su reino el Sagrado Mophta" (y le dedica páginas y páginas de exégesis mística), Champollion acaba descifrándolo como "Emperador hijo del sol y soberano de las coronas César Domiciano Augusto". El misterioso Mophta, representado por un león, sólo era la letra L. Prosaico.