domingo, 30 de enero de 2011

Charles Simonds


Charles Simonds quedó impresionado por las construcciones de adobe de los Anasazi en los acantilados de Mesa Verde o el Cañón Chelly de Arizona. Apasionado por el barro, en los setenta se fue a Nueva York, donde se dedicó a construir diminutas ciudades de adobe en las grietas de los edificios derruidos, como si una civilización de pequeños seres antiguos los estuviera colonizando. Con los años, ha dejado atrás las típicas intervenciones urbanas de la época y expone sus obras en museos. Ha ganado en originalidad y libertad de formas. Las fotos son pobres para comunicar la cualidad de la materia, pero a mí me fascina esta obra.

domingo, 16 de enero de 2011

El vals de Lorca y Cohen

Pequeño vals vienés
En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.

¡Ay, ay, ay ,ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.

¡Ay, ay, ay ,ay!
Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados.
Hay frescas guirnaldas de llanto.

¡Ay, ay, ay ,ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.

¡Ay, ay, ay ,ay!
Toma este vals del “Te quiero siempre”.

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.

Federico García Lorca




Toma este vals
En Viena hay diez mujeres bonitas,
un hombro donde solloza la muerte,
hay un salón con novecientas ventanas,
hay un árbol al que van a morir las palomas.
Hay un fragmento arrancado de la mañana
que cuelga en el museo de la escarcha.

¡Ay, ay, ay ,ay!
Toma este vals con la boca cerrada

Te quiero, te quiero, te quiero,
en la butaca con un libro muerto,
en el oscuro desván del lirio,
en el pasillo donde el amor nunca estuvo,
en la cama donde la luna ha sudado,
en un grito lleno de arena y de pasos.

¡Ay, ay, ay ,ay!
Toma este vals, toma su quebrada cintura en tu mano.

Este vals, este vals, este vals, este vals,
con todo su aliento de muerte y de coñac
que arrastra su cola en el mar.

Hay una sala de conciertos en Viena
donde tu boca fue el centro de mil artículos,
hay un bar donde los chicos han dejado de hablar,
el azul les ha sentenciado a muerte.
¿Quién clama por tu retrato
con una guirnalda de lágrimas recién cortadas?

¡Ay, ay, ay ,ay!
Toma este vals, lleva años muriendo.

Hay un desván donde juegan los niños,
donde tengo que yacer pronto contigo,
en un sueño de luces de Hungría,
en la niebla de una dulce sobremesa.
Veré lo que has encadenado a tu pena,
todas tus ovejas y tus lirios de nieve.

¡Ay, ay, ay ,ay!
Toma este vals, con él nunca olvidarás lo que sabes.

Y en Viena bailaré contigo
vistiendo un disfraz de río.
El jacinto salvaje sobre mi hombro,
mi boca en el rocío de tus muslos.
Y enterraré mi alma en un álbum de recuerdos,
con las fotografías tendidas sobre el musgo.
Y me rendiré ante el don de tu belleza,
con mi pobre violín y mi cruz.

Y me llevarás contigo en tu baile
a los pozos más abajo de tus costillas.

Oh, mi amor, oh mi amor,
toma este vals, ahora es tuyo, es lo único que hay.
Leonard Cohen

Letra en inglés

martes, 4 de enero de 2011

Poesía eres tú

Como sin duda muchos autores y pensadores ya han dado profundas opiniones sobre el concepto de Verdad, dejo a cada uno la referencia a sus citas favoritas (y si las quiere traer aquí, me encantaría conocerlas). Esto tiene que ver con el post anterior y con muchas cosas que me van bullendo en la cabeza últimamente.

Hace tiempo vi en televisión un debate en el que participaba la monja Teresa Forcades y otros científicos (ella es médica). No recuerdo el tema del debate, pero tomó un cariz bastante desagradable, sobre todo me quedé con la frase que le decía uno de los científicos, algo así como “si usted de verdad cree que un trozo de pan se convierte en el cuerpo de un dios, es que tiene usted una enfermedad mental”. ¡Uf! He ahí un ejemplo de verdad científica: un trozo de pan es un trozo de pan y decir cualquier otra cosa de él es mentira. Esa es la Verdad. Pero este hombre estaba ignorando miles de años de evolución de la mente humana. Las cosas sólo son lo que son para las amebas.

Cómo le podría explicar yo lo que es una metáfora. Cuando el enamorado le dice a la enamorada “tus ojos son dos luceros”, ¿le está diciendo una mentira? El hecho de que crea que ella tiene dos cuerpos celestes incandescentes incrustados en la cara, ¿significa que tiene un problema mental? Claro que esto sólo es poesía, decir cosas bonitas y eso. Pero volvamos a esa pareja tan poco original: lo que hay detrás de los luceros y de los ojos, es un corazón y un sentimiento, y este sentir es infinitamente más importante para su vida que todas las precisiones astronómicas juntas. Es una Verdad más grande y más profunda e inmensamente más cierta para él. Porque además la poesía (la buena, de la que hay maravillosos ejemplos) es precisamente una manera de decir Verdades que no pueden ser dichas de otra manera, Verdades trascendentales para el ser humano y todo lo relacionado con su existencia. Eso me recuerda otra frase que decía algo así como que la ciencia puede decirnos de algo lo que es, cómo funciona, de qué esta hecho… pero no puede decirnos una palabra sobre si es bueno o malo, sobre todo si es bueno o malo para mí.

Encuentro muy importante la Verdad de la poesía. Esta palabra podría intercambiarse por “arte”, aunque “poesía” tiene unas connotaciones más intensas, profundas y esenciales. Pero sí, todo el arte es poesía, es una Verdad sensible o al menos su búsqueda. El arte comienza cuando comienza la humanidad. También comienza la religión, que para mí es otra palabra intercambiable. Las Verdades de la religión, del arte y de la poesía no son errores ni mentiras, tampoco son cosas bonitas para decorar un mundo científicamente definido. No son absolutas ni se pueden catalogar, y dependen de cada persona, pero son importantes para esa persona. No son Verdades agresivas que se plantan como monolitos, son más bien corrientes que fluyen del hecho de vivir y ponen en marcha los organismos, que ni siquiera se sabe a dónde se dirigen, pero que hacen de la búsqueda su razón de existir (eso era una metáfora).

Volviendo a aquel trozo de pan, se puede decir que es una metáfora, todo depende si para alguien una metáfora es una mentira; o si es un bonito juego de palabras (y todo el arte una bonita combinación de colores o sonidos); o si es una Verdad que llena de sentido su vida como ser humano (o intenta o busca cómo llenarlo). En este mundo prosaico se la considera una Verdad de segunda, por eso yo defiendo el valor de las cosas inútiles, ilógicas, improductivas, irracionales, indemostrables, incontrolables. Son básicas, son necesarias, somos nosotros, es poesía.