domingo, 26 de mayo de 2013

Simplemente rezar


Si hay un emblema para la religión judía, es el Kotel, el Muro de las Lamentaciones, último resto del templo de Herodes destruido por los romanos en el año 70 d.C. El Kotel es un símbolo de la unión con el pasado, y judíos de todo el mundo quieren acercarse a él. El problema es que técnicamente está en poder de los judíos ultraortodoxos, que imponen las normas para toda ceremonia que se quiera realizar allí, aunque la pluralidad de creencias y costumbres sea una característica del pueblo judío.

En las fotos del Kotel puede apreciarse cómo una valla separa las tres cuartas partes del espacio de la cuarta parte restante: la primera zona es exclusiva para hombres, la segunda para mujeres. Además del evidente acaparamiento de espacio, la situación en los dos lados tampoco es igualitaria: las mujeres pueden acercarse al muro individualmente, pero allí no se puede hacer ninguna ceremonia comunal. No puede cantar sus rezos, como hacen los hombres al otro lado (ellos tienen prohibido oírlas, ellas no tienen prohibido oírlos a ellos). Tampoco pueden recitar la Torah en voz alta: según las leyes del estado de Israel, impuestas por los ultraortodoxos, las mujeres no pueden tocar una Torah, no pueden vestir el chal de oración o Taled ni las filacterias que se colocan sobre la cabeza y alrededor del brazo.

 

Desde 1988, un grupo de mujeres empezó a acercarse al Muro para las celebraciones del primer día del mes. Unas leen la Torah, otras cantan sus oraciones, las más atrevidas visten los chales y las filacterias. Reciben insultos y amenazas desde el otro lado y desde el propio (por parte de hombres y mujeres), y son sistemáticamente detenidas por la policía. Entre ellas hay mujeres liberales, pero también ortodoxas que no están de acuerdo con las leyes impuestas por los hombres, leyes que no tienen un origen religioso sino tradicional. Forman el movimiento Women of the Wall, y también se les suman hombres que reclaman la apertura del muro a todas las tendencias del judaísmo. Últimamente, las Mujeres del Muro han aparecido en todos los periódicos porque, después de su última detención por el delito de atentar contra el reglamento de protección de los Santos Lugares, el juez Moshe Sobel las dejó en libertad, considerando que no hay nada en la ley que prohíba a las mujeres rezar de una manera u otra, o en uno u otro lugar. El presidente de la Agencia Judía, Natan Sharansky, propone abrir en el Muro una tercera zona para las mujeres o los hombres que quieran rezar de manera distinta. Sería una pequeña victoria para la libertad de culto, aunque no dejaría de mostrar la manera en que la sociedad judía se trocea a sí misma y se enfrenta entre ella.

Las pequeñas victorias en el mundo ortodoxo se llevan a cabo en silencio. Desde hace siete años, la escuela de ley judía (Halakha) Beit Morasha ha abierto un programa de estudios para mujeres, similar al que siguen los hombres para alcanzar el título de rabino. En enero de 2013 se graduó la primera promoción de “árbitros halakhicos”, ya que no pueden ser llamadas de otra manera. La mayoría se dedican a la enseñanza de la ley judía.

Las mujeres rabinas, en cambio, existen en el judaísmo liberal. Regina Jonas fue la primera mujer en ser ordenada rabina en 1935 por el Consejo de Rabinos Liberales de Berlín, después de haberse graduado como profesora de religión. Lo excepcional de esta mujer, no sólo fue su logro, sino que se quedó en aquel lugar y en aquella época, ejerciendo en comunidades que se habían quedado abandonadas porque sus anteriores rabinos habían huido de las persecuciones. Regina resistió junto a los más necesitados en Berlín y en el campo de Theresienstadt, donde fue deportada junto a su madre en 1942. Dos años después acabaron con su vida en Auschwitz. “Si tuviera que confesar qué me motivó a mi, una mujer, a querer ser rabina, me vienen a la mente dos cosas: mi creencia en la llamada de Dios, y mi amor por los seres humanos. Dios siembra en nuestros corazones las habilidades y la vocación, sin preguntar por el género. Es un deber de los hombres y las mujeres trabajar y crear de acuerdo con las habilidades que les ha dado Dios”.

A pesar de este gran precedente, no fue hasta 1972 que la Hebrew Union College nombró por primera vez una rabina, Sally J. Preisand, en Nueva York. Desde entonces, más colegios e instituciones se han abierto a las mujeres, aunque siguen teniendo problemas para ejercer plenamente su vocación. Los principales enfrentamientos se producen con los sectores conservadores, pero nadie tiene el derecho a imponer su visión tratándose de una religión no centralizada (también existen las mujeres imanes, de las que hablaré en otra ocasión). Es un caso muy parecido al de las iglesias protestantes, donde también se mezclan las más opuestas tendencias. Lo que ocurre es que muchas veces, esta variedad permanece desconocida ante el ruido y la presencia de los más conservadores, aquellos que parecen los únicos que representan la religión. Women of the Wall son un buen ejemplo de la falsedad de esta imagen monolítica, porque reúnen a todas las tendencias, y revuelven el debate con unas proposiciones muy modestas, nada revolucionarias: sólo quireren rezar.
Fuentes:
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ahora también publico en Revolución Matriarcal:

martes, 7 de mayo de 2013

Reimonz korzinthio falschin


Vuelvo a traer a este blog a Hildegarda de Bingen, esa prodigiosa mujer del siglo XII que, además de tener visiones, escribir profecías, pintar, escribir libros de medicina, componer música, predicar, gobernar monasterios, cartearse con autoridades, además, tuvo tiempo para una de sus creaciones que más me fascinan: la ignota lingua o lengua desconocida. Ligadas a ésta aunque mucho menores, están las ignotae litterae, las letras desconocidas.

La glosolalia es el carisma de hablar en lenguas desconocidas, no confundir con la xenolalia, en que se hablan lenguas extranjeras sin haberlas estudiado. En la glosolalia se habla una lengua que nadie entiende más que el hablante, se supone que es una lengua angélica, perfecta y anterior a las lenguas humanas; suele acompañar al profetismo, y ya en la Biblia algunos profetas interpretan palabras misteriosas.

Hildegarda manifiesta escuchar una voz del cielo que le revela todo tipo de sabiduría, también “escritos e incluso una lengua desconocida” (en el Liber Vitae Meritorum o Libro De Los Méritos De La Vida). Y en su carta al Papa Anastasio explica: “El que Es Sin defecto y Grande, ha tocado justo ahora una pequeña morada para que se vea un milagro y pueda formar letras desconocidas, y pronunciar una lengua ignota”. Teodorico de Echternach, que fue su secretario y biógrafo, se admira de que “hubiera creado letras nunca vistas en una lengua antes inaudita”. Pero, ¿qué queda de ese misterioso idioma?

Pues principalmente, una lista de unas 1011 palabras con sus traducciones latinas o alemanas, copiada en dos códices conservados (y uno que desapareció en el siglo XIX). La lista contiene únicamente sustantivos y adjetivos, ordenados por categorías que incluyen términos sagrados, parentescos, partes del cuerpo, enfermedades, oficios, utensilios, plantas, animales y un largo etcétera de los géneros más variados. No se indica gramática, por lo que parece que no era una lengua práctica, sino puramente simbólica.
Además de las listas, estas palabras sólo se han utilizado en una antífona que aparece en otro códice:
48: O orzchis Ecclesia (Oh Iglesia inmensa)
ITEM IN DEDICATIONEM ECCLESIE   (IGUALMENTE EN DEDICACIÓN A LA IGLESIA)
O orzchis Ecclesia (Oh Iglesia inmensa)
Armis divinis precincta (Ceñida de armas divinas)
Et iacincto ornata (Y ornada de jacinto)
Tu es caldemia stigmatum loifolum (Tú eres aroma de las heridas de los pueblos)
Et urbs scientarum (Y ciudad del saber)
O, o, tu es etiam crizanta (Oh, oh, Tú has sido también ungida)
In alto sono (En excelso sonido)
Et es chorzta gemma (y eres gema, la más resplandeciente)

Pero curiosamente, de las cinco palabras en lingua ignota que aparecen en esta antífona, sólo una consta en la lista, por lo que puede suponerse que sólo se recopiló una parte del vocabulario creado por Hildegarda.

Las palabras son exóticas y sonoras, con influencias latinas y germanas: El sustantivo loifolum está en genitivo con desinencia –um, al parecer semejante a la latina de 3ª declinación; chorzta presenta la misma raíz del latín choruscans/coruscans (fulgurante, resplandeciente, refulgente), al parecer con una desinencia germánica en superlativo; crizanta (ungida) ¿tendría raíz semejante a chrisma (unción)? Nada conjeturamos del caldemia ni de orzchis.”

Respecto a las ignotae litterae, apenas se encuentran un par de rastros. En el códice de Berlín, al final del listado de palabras, aparece un alfabeto de letras latinas y sus signos correspondientes, que finaliza con la transcripción de et y est.
 
 
Y en el códice de Stuttgart, el mismo donde aparece la antífona, hay una línea escrita en caracteres de las ignotae litterae, pero la mayoría de ellas son  sorprendentemente distintas de las anotadas en el alfabeto. Como la frase es ilegible, se desconoce si transcribe la lengua desconocida o está en latín.
 

Las lenguas y escrituras reveladas tienen una larga historia (sobre todo moderna, de la cual quizá hablaré en otra ocasión), aunque tal vez uno de los primeros ejemplos, o de los más fecundos, son estas creaciones de Hildegarda. No se trata evidentemente de inventos prácticos: la composición de palabras, tan parecida a la musical, coloca la mente en un estado paralelo al que se usa para el idioma habitual. Aigonz, luzeiz, libizamanz, limix, ruzia, noisca…. La poesía está en los sonidos extraños, y su significado se esconde en ellas como en un enigma, aunque tengamos un diccionario traductor (Dios, ojo, libro, luz, rosa, ruiseñor). El que las pronuncia hace algo más que decir, invoca. El que escribe con letras que no son las habituales también crea un jeroglífico: el sentido está encriptado en las letras, en el dibujo que forman sus contornos extraños. No se realiza un escrito, sino un conjuro. Los libros mágicos están escritos con palabras misteriosas, con letras desconocidas. No se leen, se interpretan, y lo que dicen no está cerrado, sino que cada lector debe encontrar su mensaje.

¿Qué te dice?

 
 

Fuentes:
Obras de Hildegarda en Hildegardiana: http://www.hildegardiana.es/36otrasobras.html#lengua
Lista completa y estudio por el Doctor en Historia D. José María Sánchez de Toca y Catalá: http://www.hildegardiana.es/367lengua/index.html