jueves, 11 de septiembre de 2008

Tres páginas

Una página de Jorge Luis Borges
El porvenir es tan irrevocable
Como el rígido ayer. No hay una cosa
Que no sea una letra silenciosa
De la eterna escritura indescifrable
Cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
De su casa ya ha vuelto. Nuestra vida
Es la senda futura y recorrida.
Nada nos dice adiós. Nada nos deja.
No te rindas. La ergástula es oscura,
La firme trama es de incesante hierro,
Pero en algún recodo de tu encierro
Puede haber un descuido, una hendidura.
El camino es fatal como la flecha.
Pero en las grietas está Dios, que acecha.
Una página de Élisabeth Dalgerich
Arrastrar este cuerpo poseído por la maldición de la vida,
víctima del hambre insaciable y la sed de vino,
y el deseo de la carne caliente y cruda de los hombres.
Y come, y bebe, y disfruta, y sufre, y baila, y golpea,
y se abre un pozo en el pecho para volarse el corazón.
¿Este cuerpo es tan hondo, es tan profundo por dentro?,
que se asoman las gentes como a un abismo
y se echan atrás mareados por el vértigo.
Una página de Walt Whitman
De pronto se alzaron y se desplegaron a mi alrededor
la paz y el conocimiento que trascienden
todas las discusiones de la tierra.
Y sé que la mano de Dios está prometida a la mía.
Y sé que el espíritu de Dios es el hermano del mío.
Y que todos los hombres nacidos son también mis hermanos,
y las mujeres mis hermanas y amantes.
Y que la quilla de la creación es el amor.
Y que ilimitadas son las hojar firmes o caídas en los campos.
Y las oscuras hormigas en los pequeños huecos bajo ellas.
Y las musgosas costras del seto, las piedras amontonadas,
el saúco, la candelaria y la grana encarnada.

2 comentarios:

Boehmiano dijo...

Una luz en la hendidura... Acaso esa sed del vino que se vierte en generoso y ancho conocimiento, un saber-sabor que trasciende las disputas.
Emocionantes poemas que quizas tengan en común el sentir intenso de la vida.
Un saludo.
B

hiniare dijo...

La poesía es algo al límite de lo que se puede decir con palabras, y reconozco que la mayoría de poetas me sobran, pero voy recogiendo pequeñas perlas que a veces me impactan. Excepto en el caso de Whitman, quizá el único que adoro en su inmensidad. Gracias por pasarte por aquí, hasta otra lectura,
h.