Lo contaba Plàcid Garcia-Planas en La Vanguardia del 1/11/09
viernes 6 de noviembre de 2009
La belleza de las miradas afganas
Lo contaba Plàcid Garcia-Planas en La Vanguardia del 1/11/09
martes 27 de octubre de 2009
lunes 19 de octubre de 2009
Raku

Todo este arte está basado en los conceptos «paz, respeto, pureza y soledad»: Wa-Kei-Sei-Jaku. «El tcha-no-yu crea armonía solicitando los cinco sentidos —escribe Paul Arnold-: armonía del tacto (la taza), armonía del perfume (el té), armonía de la luz (los shoji translúcidos), armonía del sonido (el agua que hierve en la marmita). Estas nuevas armonías, suscitadas
deliberadamente al grado sutil de una sensibilidad despierta, invaden enteramente al ser y adormecen los choques, las luchas y las preocupaciones que se disputan, normalmente, en nuestro espíritu. De pronto volvemos a encontrar en la calma y el refinamiento, el perfecto acuerdo entre nuestros cinco sentidos y el mundo que nos rodea. Tal es el sentido de las palabras de Tekuan: La ceremonia del té es el sentimiento de armonía entre el cielo y la tierra, y es la norma del mundo "en paz".»
las encargó al maestro Chojiro para sustituir las ostentosas porcelanas chinas que se usaban hasta entonces. Chojiro moldeó la arcilla con sus manos, sin usar el torno. Los tazones quedaron irregulares, imperfectos, y para cocerlos utilizó la técnica del raku, que al enfriar bruscamente las piezas provoca que se agrieten y a veces se rompan, además de darles maravillosas tonalidades lacadas. Esta es una muestra perfecta del espíritu japonés, del wabi. Las tazas parecen haber brotado de la naturaleza, un casual trozo de roca extraído directamente de la tierra, a pesar de ser la expresión del talento y la increíble destreza de sus creadores. Son rugosas y ásperas, casi salvajes, pero también remendadas, a punto de caerse en pedazos. Son un resultado único, fruto del azar, irrepetibles.
Como el concepto de ichi-go ichi-e de la ceremonia del té: el precioso momento en que estamos reunidos, el momento que nunca podrá repetirse, porque es único y ahora mismo es nuestro, lo tenemos entre las manos.sábado 3 de octubre de 2009
¡Juguemos!
Eso que hoy llamamos descuidadamente “un juego de mesa” empezó siendo (como casi todo) una ceremonia sagrada. Sus elementos eran: un trazado que podía ser un camino mágico, o una red de movimientos como escenario de una batalla; y los elementos que se movían por él, que podían ser oficiantes o danzantes, y en tamaño reducido: piedras, semillas, frutos… Para que el juego sea perfecto, sólo hace falta incluir un elemento de azar; así, no sólo cuenta la destreza de los jugadores, sino que interviene un destino superior (los dioses, la suerte). Los dados se inventaron en época romana, antes fueron se
millas de cauri, bastoncillos, huesos o simplemente monedas. Su relación con ceremonias de adivinación es evidente. Así que tenemos el camino, los caminantes y el azar… y el tiempo mágico en que todo se desarrolla.Aunque los juegos son prehistóricos, fueron las primeras civilizaciones las que dejaron tableros realizados como obras de arte que era un lujo poseer (los pobres jugarían con semillas y tableros trazados en la arena). Uno de los juegos más antiguos conocidos es el egipcio senet. Se lo conoce tan bien porque se han encontrado muchos tableros en tumbas, incluidas representaciones de los difuntos jugando. Esto demuestra que para los egipcios aún era un ritual de cuyo resultado dependía que el alma pudiera alcanzar su meta de salvación.
No se han conservado sus reglas, pero se supone que era un juego de recorrido a lo largo de 30 casillas (en tres líneas de 10) que se seguían dibujando una Z. Algunos tableros encontrados están cubiertos de dibujos, pero parece que sólo la casilla 15 y las cinco últimas tenían algún valor. Es revelador que, en algunos tableros, la casilla 27 llevara dibujadas unas líneas que representan el agua: la ficha que caía en ella “moría”, y debía volver a la casilla 15, que llevaba dibujada una cruz Ankh; por lo tanto, la ficha “renacía”.
Había otros juegos populares en Egipto: el juego de la serpiente, con un tablero circular que claramente anticipa el juego de la oca; el juego de los perros y los chacales, el tau… y seguramente conocería juegos populares en todo el Mediterráneo similares a damas o tres en raya, antes de que llegase el mítico ajedrez… pero de esos otros hablaré en otra ocasión.
Para vivir la experiencia de jugar al senet, recomiendo dos sitios: el Cleveland Museum of Art tiene un gracioso juego automático. Para dos jugadores, es estupendo el juego del British Museum. Hay que tener en cuenta que cada uno utiliza reglas diferentes.
domingo 20 de septiembre de 2009
Otras tres páginas
Amor constante más allá de la muerte
Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;
Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.
Alma, a quien todo un dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido.
Su cuerpo dejará, no su cuidado,
Serán cenizas, mas tendrá sentido,
Polvo serán, mas polvo enamorado.
Una página de Robert Louis Stevenson
Cielos brillantes e infinitos
se alzaron, y en la noche vi
incontables estrellas ángeles
derramando tristeza y luz.
Las vi lejanas como el cielo,
mudas y brillantes y muertas,
estrellas de la noche, ociosas,
más queridas que mi sustento.
Noche tras noche en mi tristeza
vi las estrellas sobre el mar,
hasta que miré en las tinieblas…
y una estrella bajó hasta mí.
Una página de San Juan de la Cruz
Noche oscura
En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
A escuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a escuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquesta me guiaba,
más cierto que la luz del mediodía,
a donde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
¡Oh noche que guiaste!,
¡oh noche amable más que el alborada!,
¡oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.
Quedeme y olvideme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo, y dejeme,
dejando mi cuidado
sábado 12 de septiembre de 2009
La mujer del cuadro
Hay pintores cuyos cuadros son fáciles de reconocer al primer vistazo, porque tienen un estilo único, por sus colores, sus temas. Sin embargo, algunos pueden ser reconocidos porque en sus cuadros siempre aparece Ella. En el caso del renacentista del siglo XV Botticelli, Ella es Simonetta Vespucci. Era una dama noble, cuya belleza cantaron todos los poetas. Todo
s los cortesanos se enamoraron (neoplatónicamente) de ella, pero él era un humilde pintor, muy lejos de poder aspirar a nada más que a trazar sus rasgos Ella murió poco después, pero en la pintura de Botticelli se había marcado una frontera visible: sus anteriores vírgenes y santas eran convencionales, sin rasgos destacables; a partir de entonces, todas sus vírgenes, santas, princesas o diosas serían
Ella: la misma inconfundible y trenzada cabellera dorada, el rostro alargado, su dulce sonrisa. Incluso esa gloriosa Venus es etérea y grácil, una casta diosa del amor. El otro pintor reconocible por la misma causa es el prerrafaelita del siglo XIX Rossetti. En su caso, Ella fue varias modelos: Elizabeth Siddal, con la que se casó y que acabó suicidándose, o Fanny Cornforth, o Jan
e Burden, esposa de William Morris. Pero en sus cuadros Ella es siempre la misma mujer pelirroja, de labios carnosos y mirada turbia; su Venus aparece en un jardín exuberante (las mariposas se posan sobre su aureola). En su cuadro “El sueño de Dante (la muerte de Beatriz)”, tanto Beatriz como las dos damas que sujetan su dosel son Ella. ¿Todas esas mujeres se parecían, o es que él pintaba un rostro ideal, el único que veía?
Hablar de Dante Gabriel Rossetti y del florentino Botticelli, me lleva a hablar del genuino Dante. Para Dante, Ella era Beatriz Portinari, que nunca le correspondió y que también murió joven y bella. Él no era pintor, pero encontró la forma de inmortalizarla. Borges comenta una opinión que él mismo comparte, que Dante escribió su Divina Comedia, y se hizo su protagonista, sólo para escribir que Beatriz lo cogió de mano y lo llevó al Paraíso. Los lectores se han conmovido por esa escena
durante ocho siglos, pero sólo Dante fue consciente de que nunca ocurrió, de que la escribió en la soledad de su escritorio sin que ningún cielo resplandeciera sobre él. Pero la hizo tan resplandeciente que Ella permanece para siempre.lunes 7 de septiembre de 2009
Bunraku
El Bunraku, el teatro de marionetas japonés, alcanzó su máxima popularidad en el siglo XVII, sobre todo gracias a la obra del gran maestro Chikamatsu Monzaemon. Hasta entonces, las obras de títeres eran sobre todo históricas, legendarias o heroicas. Estas obras eran conocidas como “jidai-mono”. Chikamatsu inventó un género completamente nuevo llamado “sewa-mono”, u obras de la gente de a pie, que retrataban vívidamente sucesos contemporáneos, hechos reales, o la vida de la gente normal de la época.
Una de sus más famosas obras sewa-mono fue Sonezaki Shinju (Suicidio de amor en Sonezaki), escrita en 1703, que fascinó al público de su época y se convirtió en un gran éxito. Narra la trágica historia de amor del ayudante de tendero Tokubei y la prostituta Ohatsu, en la que el deber social (giri) se enfrenta a los sentimientos íntimos (ninjo), llevando a los amantes a la muerte. El Bunraku llegó a ser más famoso que el Kabuki. Más adelante cayó en desuso, pero fue recuperado a principios del siglo XIX y su popularidad se ha mantenido hasta ahora.Las grandes marionetas (ningyo) de casi un metro pueden llegar a pesar hasta 15 kilos y necesitan tres personas para ser manipuladas. El maestro principal (omo-
zukai) controla la cabeza con la mano izquierda, que incluye el cuello, los párpados, la boca y las cejas, mientras con la mano derecha mueve el brazo derecho de la marioneta. Es el que dirige el movimiento y el único que a veces lleva la cara descubierta. Sus dos ayudantes se cubren con capuchas negras, el uno controla el brazo izquierdo del muñeco (hidari-zukai) y el otro las piernas y los vestidos (ashi-zukai). Todos deben acompasarse con el narrador, que recita o canta el texto y hace todas las voces, acompañado por la música del shamisen.Este documental en castellano es algo anticuado pero explica bastante bien el funcionamiento y la fuerza expresiva de las marionetas.
Si algo creado por el ser humano pudo parecerse a la vida, son estas marionetas-actores. Sin duda su manipulador siente que son ellos los que le arrastran. Cuando se les mira, quietos, deben parecer a punto de decir algo. En escena se los ha visto llorar, gritar, respirar. Algo de conciencia debe haber quedado en ellos.
viernes 28 de agosto de 2009
Nunca volveré a mirarte a los ojos
Can you picture what will be
Es el fin,
Hermoso amigo
Es el fin,
Mi único amigo. El fin.
De nuestros elaborados planes. El fin
De todo en lo que permanece, el fin.
Ninguna seguridad ni sorpresa, el fin.
Nunca volveré a mirarte a los ojos.
Puedes imaginarte lo que será,
Tan ilimitado y libre,
Necesitando desesperadamente
de alguna mano desconocida
En un país desesperado.
domingo 23 de agosto de 2009
Las letras mágicas
Los mandeos y el alfabeto abaga.
Los mandeos son un pueblo que ha habitado en Irak hasta fechas recientes, aunque su origen debe ser Palestina, ya que su idioma tradicional es el arameo oriental. Su religión es de raíz irania, dualista, y toma algunos elementos del judaísmo y el cristianismo primitivo. Uno de sus profetas es Yohanan, San Juan Bautista, aunque consideran a Jesús un farsante. Yohanan bautiza a su gran profeta Manda d’Haiyé, del que toman el nombre, que significa Gnosis de la Vida, rebelando también influencias gnósticas en esta religión. Su libro sagrado es el Ginza, el tesoro.
El alfabeto mandeo desciende del arameo, aunque la mayor parte de los textos conocidos son manuscritos de la Edad Media y del período moderno. Hay también textos de encantamiento escritos en cuencos que datan del siglo VI d. C. y rollos del 400 d. C.
Los mandeos llaman a su alfabeto abaga, de las tres primeras letras que lo conforman. Según ellos, cada letra representa un poder de vida y luz y la primera y la última letra, en la forma de un pequeño círculo, representan la perfección de la luz y la vida. Las letras del alfabeto, escritas sobre 24 fragmentos de oro o plata se ponen debajo de la almohada de la persona que desea guía en algún asunto o dificultad.
La imagen muestra un texto mandeo y su traducción. En este texto podemos ver algo de la filosofía dualista que anima esta creencia.
"¡Salve, salve, oh alma que has partido de este mundo! Has dejado la corrupción y el cuerpo apestoso en el que habitaste, la morada de los males, el lugar de todos los pecados del mundo, de las tinieblas, del odio, la envidia y la disensión."
Los pueblos germánicos y el alfabeto rúnico.
Los caracteres rúnicos han estado asociados siempre a cuestiones mágicas y místicas. La palabra runa ha generado mucha especulación; el vocablo gótico runa puede traducir el latino misterium "misterio, secreto". La antigua palabra inglesa rún significa "misterio; consejo; palabra". Probablemente la palabra runa tenga la misma etimología que la palabra alemana raunen, que quiere decir "adivinar". Las runas trasmitían, por consiguiente, un mensaje secreto. Cada signo rúnico tendría su propia cualidad y un valor numérico con el que se podían crear combinaciones que aumentaban el mensaje cifrado. Aquellos que sabían grabar las runas gozaban de un prestigio muy especial: eran los sabios y temibles "maestros de las runas". La razón por la que las runas han estado asociadas siempre a los secretos y misterios es un misterio en sí mismo.
Hay que distinguir varios alfabetos rúnicos distintos: el antiguo futhark (por las seis primeras letras: f, u, th, a, r, k) pangermánico, que consta de 24 signos y estuvo en uso entre los siglos I y VIII, y el nórdico, más reciente, que consta de sólo 16 signos y se utilizó entre los siglos IX y XII. El más complejo de todos los alfabetos rúnicos fue el anglosajón, que comprendía al principio 28 signos y más tarde se amplió a 33. Esta modalidad gráfica estuvo en uso hasta comienzos del siglo VIII.
-De "Historia universal de la escritura" de Harald Haarman, y la asociación PROEL.


