martes, 29 de marzo de 2011

Nu Shu: las mujeres escriben

Había oído hablar del nu shu, pero no tenía muy claro de lo que se trataba. Una entrada de Matriarcal despertó mi curiosidad sobre el tema y me puse a investigar. He encontrado alguna información en internet pero la mayoría muy confusa. También me ha ayudado la lectura del libro de la escritora norteamericana de origen chino Lisa See Snow Flower and the Secret Fan (traducido al castellano como El abanico de seda, y al catalán como Flor de Neu i el ventall secret). Lisa See viajó a China y conoció a Yang Huanyi, una de las últimas mujeres que dominaba el nu shu. Con lo que ella le contó sobre su vida, escribió una novela que intenta recrear la época y las dificultades de aquellas mujeres.

Yang Huanyi

Pero debería empezar por el principio. La región china de Jiangyong, en la provincia de Hunan, está habitada por pueblos de diverso origen étnico, entre ellos los Yao. Aunque controlada por los chinos Han y su cultura desde el siglo VI, algunos de sus rasgos han pervivido, como la costumbre de que las mujeres casadas vivan con sus padres hasta el nacimiento de su primer hijo y la hermandad entre grupos de edad. Era una región próspera de agricultores enriquecidos que no necesitaban que las mujeres trabajaran fuera de casa. Practicaban la costumbre de la reducción de los pies y los matrimonios acordados, las mujeres pasaban a la familia de su marido y permanecían apartadas y recluidas toda su vida. En estas condiciones tan difíciles, las mujeres supieron encontrar una salida para sus sentimientos, a través de fuertes lazos de amistad y amor con otras mujeres de su grupo de edad, con las que establecían hermandades y se acompañaban en todas las etapas de su vida. Estas uniones eran más importantes para ellas que sus matrimonios, ya que eran realmente “emocionales”. Como no podían moverse libremente, canalizaron esos sentimientos a través de canciones, poesías y cartas con las que compartían sus palabras. Pero la mayoría de las mujeres nunca recibieron educación, por eso crearon su propio sistema de escritura, el nu shu.


Aquí, la primera aclaración: se ha hablado del “lenguaje secreto de las mujeres”. Pero las mujeres hablaban el mismo idioma que los hombres, el dialecto Cheng Guan de su región; lo que inventaron fue un sistema de escritura. Tampoco es cierto que fuera “secreto” y los hombres no tuvieran idea de su existencia. Simplemente se trataba de un asunto de mujeres al que no le daban la más mínima importancia, como cocinar, coser o criar hijos. Los hombres usaban la escritura china para documentos y otros usos importantes que no concernían a las mujeres. Ellas escribían sobre sentimientos y se contaban sus vidas unas a otras, decoraban con sus versos los abanicos o los bordaban en sus ropas y pañuelos. La mayoría no se han conservado porque solían ser quemados en el funeral de su autora, ya sea porque no tenían ningún valor para guardarlos, ya sea por la creencia de que el fuego envía los objetos al más allá para que sus propietarios los posean eternamente. Los más importantes de estos objetos eran los San Chao Shu o Libros del Tercer Día, que las madres y amigas de la novia le regalaban en el tercer día de casada, con consejos y evocaciones de su vida en común.

Texto en nu shu y su traducción en escritura china


Tampoco debe ser verdad que estas mujeres fueran del todo iletradas, porque los caracteres del nu shu son en su mayoría versiones simplificadas de la escritura china tradicional, pero mientras ésta contiene unos 50.000 caracteres, y cada uno incluye tanto la idea como la pronunciación de lo que representa, el nu shu está formado por unos 600 que sólo tienen valor fonético. Ya que el idioma (idiomas) chino está compuesto sobre todo de monosílabos, hay una cantidad enorme de palabras que se pronuncian igual y tienen significados distintos (motivo por el que el chino nunca podría ser correctamente escrito en caracteres latinos). Como el nu shu no es tan complejo, las palabras deben ser entendidas sobre todo por el contexto. De todas formas, era habitual usar fórmulas hechas y estribillos de canciones para expresar los sentimientos, como “el fénix alza el vuelo” o “los espíritus celestiales nos han unido”. A mediados del siglo XX, la vida de las mujeres cambió tanto que el nu shu perdió su razón de existir. Como nunca le habían dado valor, las madres dejaron de enseñárselo a sus hijas. Despreciado por las instituciones, por suerte recientemente esto ha cambiado, ya que se ha convertido en objeto de interés para estudiosos y el gobierno lo ve como un posible atractivo turístico. Se ha abierto un museo que conserva los objetos que han sobrevivido al olvido, así como una escuela donde se enseña a las nuevas generaciones, como parte de su riqueza cultural.


Aunque esto sucedió en un lugar remoto de China y en un tiempo desconocido, es una historia muy parecida a otro hecho bien documentado, el nacimiento de la escritura japonesa. En la edad media, Japón estaba muy influido por la cultura china, y sus caracteres habían sido adoptados para escribir el japonés. De la misma manera que en china, las mujeres no tenían acceso a la enseñanza, pero crearon su propia escritura simplificando los caracteres chinos, lo que daría origen al primer alfabeto japonés, el hiragana. Con él se escribieron las primeras obras de la literatura japonesa como la Historia de Genji de Murasaki Shikibu o el Libro de la almohada de Sei Shonagon, ambas mujeres de la corte. Ya que el idioma japonés es tan diferente del chino, e imposible de transcribir totalmente con sus caracteres, al final el hiragana pasó a ser de uso común, así como su versión cursiva, el katakana (actualmente los japoneses usan estos alfabetos juntamente con los caracteres chinos para su escritura, la más complicada del mundo).


Estas historias nos transmiten unas lecciones. Que las mujeres han sido apartadas del conocimiento para privarlas de tener una vida propia. Que cuanto más difíciles eran las condiciones, más brillantes eran las soluciones que podían encontrar. Que cuando el entorno niega el afecto y los sentimientos humanos, éstos encuentran la manera de canalizarse hacia donde pueden, y son igual de profundos y permanentes. Y que la posibilidad de transmitirlos a través de la palabra escrita, traspasando la distancia y el tiempo, es una de las más maravillosas creaciones del ser humano.

11 comentarios:

Matriarcal dijo...

Espléndido artículo, Hiniare, gracias por dedicar tiempo a esclarecer los orígenes de este lenguaje y hacer presente la memoria de esas mujeres. Un saludo.

hiniare dijo...

Hay toda una historia ignorada (¿despreciada?) de las mujeres por descubrir. Que también es la historia de la humanidad. Tú también contribuyes a ello.

Alyebard dijo...

Una solució molt intel·ligent al fet de que les deixessin a banda. Que els patriarcats sempre acabin dient coses de dones en part era una ajuda.

Stalker dijo...

Gracias, Hiniare, por iluminar con tantra precisión y belleza un hecho que la historia (escrita por los hombres) ha silenciado.

Emociona pensar en esa forma de intimidad que encuentra su brecha, su cauce, en un mundo tan abrumadoramente falocratizado como la sociedad china de aquel tiempo. Y es verdad que las palabras salvan, pueden trascender las estructuras sociales y decirnos en el más íntimo temblor...

un abrazo

hiniare dijo...

Stalker, lo que dices me devuelve a la novela, interesante para hacerse a la idea de la dureza de esa vida. Y que debajo de las convenciones culturales (cada cultura pensado que aquello es lo mejor) emerge lo realmente humano, la necesidad de amor y consuelo.

Alyebard, seguimos cargando con la losa de la etiqueta "cosas de chicas".

Carmela dijo...

Realmente interesante.Desconocía lo de la escritura secreta.
Un ejemplo evidente del lugar secundario al que fue relegada la mujer avasallando sus potencialidades intelectuales.Y creativas.
Y también es cierto que a pesar de la actitud represora , el sentimiento y la pulsión de comunicación encuentra canalizaciones insospechadas.
Caminos que atraviesan los tiempos y las fronteras.
Brillante y valioso artículo.
Gracias , Hiniare.
Un abrazo.

Carmela dijo...

Tu post me remite a la actualidad. Pienso en la gran cantidad de mujeres ( a nivel mundial) que por pertenecer a ámbitos de precariedad social no pueden acceder a la cultura .El arte , en cualquiera de sus manifestaciones , es el medio que vivifica las necesidades interiores , el que conduce a caminos de elección , libertad , autoestima, abrigo.
El ámbito social también limita las posibilidades de crecimiento.
Perdona la extensión.
Besos.

hiniare dijo...

Gracias por tu visita, Carmela. La verdad es que en la actualidad la situación de la mujer china en el mundo rural no ha cambiado tanto, su valor depende de que aporte hijos varones. Encontré muchos testimonios cuando buscaba información sobre el Nu Shu. Y en el caso de China no hay ninguna excusa religiosa, es una cultura machista y punto, como la gran mayoría en el mundo. Las mujeres sufren en todos los continentes, y en el mundo occidental las miserias sobreviven bajo la capa del progreso. Pero yo siempre busco la parte positiva de las cosas, y por eso prefiero los mensajes de esperanza, no de desesperación.
Y extiéndete cuanto quieras, aprovechemos que nadie nos impide hablar, otra cosa es que nos escuchen...
Hasta otra,
h.

Carmela dijo...

Razón tienes.Otra cosa es que nos escuchen...
Vale la pena difundir información sobre Nu Shu(total desconocimiento de mi parte).
Otro testimonio de la cultura machista.
En el mundo occidental las miserias sobreviven bajo la capa de progreso pero también existen muchas mujeres que avanzan ,eludiendo obstáculos ,y logran destacarse en múltiples campos .En ese avance dignifican los roles de mujeres sumergidas .En ese punto convergen la reivindicación y la esperanza.
Un temazo para el debate.
Beso.

María Jesús Alvarado dijo...

Viene al caso compartir aquí un poema publicado dentro del libro "Extraña estancia" (Ed. Puentepalo, 2006):

NUSHU


Yang Huanyi me bordó
un precioso paño de seda roja
con letras alargadas de hilo de oro.

Como aquellas que escribió a su hija Ling
en la carta del tercer día,
o las que dibujó su madre
en el ventilador de papel,
las que su abuela
y la madre de su abuela
aprendieron de sus antepasadas.

Mis letras de oro en paño de seda
susurran en nushu los viejos secretos
de las mujeres del sur de China.

Yang Huanyi ya no está.

Quizás ahora las mujeres de Yinagyong
No sean tan libres.
…O quizá, para volver a serlo,
hayan inventado nuevas letras
que no conozca nadie…


MJ.Alvarado

hiniare dijo...

Gracias por compartir este precioso poema.
h.