viernes, 5 de febrero de 2010

De Walt Whitman a su lector

He aquí lo que debes hacer:
Amarás a la tierra y al sol y a los animales.
Despreciarás las riquezas.
Darás limosnas a todo el que las pida.
Defenderás a los imbéciles y a los locos.
Dedicarás a los otros tus ganancias y tu trabajo.
Odiarás a los tiranos.
No disputarás sobre Dios.
Tendrás paciencia e indulgencia para con las gentes.
No rendirás homenaje a cosa alguna conocida o desconocida, ni a ningún hombre o conjunto de hombres.
Te juntarás libremente con las personas vigorosas e indoctas, y con los jóvenes, y con las madres de familia.
Leerás estas Hojas al aire libre, en todas las estaciones de todos los años de tu vida.
Liarás nuevo examen de todo cuanto te hayan dicho en las aulas o en las iglesias o en cualquier libro.
Desecharás todo aquello que ofenda a tu propia alma.
Y tu carne misma será un gran poema y poseerá la más abundante soltura no sólo en sus palabras, sino también en las líneas silenciosas de sus labios y de su rostro, y entre las pestañas de tus ojos, y en todos los movimientos y coyunturas de tu cuerpo...
-Del prefacio a la edición de Hojas de Hierba de 1855, traducción de Francisco Alexander. Visor de poesía nº 694. Visor Libros, 2009.

4 comentarios:

Fata Morgana dijo...

Whitman fue una especie de Salinger en cuanto al modo de vivir: los dos misántropos totales, viviendo apartados del mundanal ruido... dos yanquis antiyanquis :D
Visto en retrospectiva, hoy, Whitman suena más paradógicamente antiyanqui que nunca.

hiniare dijo...

¿Se nota que Whitman es una de mis debilidades? Él siempre encarnará el espíritu de la América libre, sólo que esas palabras han perdido el sentido que tenían en el siglo XIX.

De todas formas para mí es relativo que sea americano. Trasciende lo nacional, lo humano y lo universal.

Fata Morgana dijo...

Sin lugar a dudas. Tiene un buen clon en la américa de abajo, con Neruda. Pero debo confesar que nunca me gustaron los clones.
Me pregunto por dónde andarán los whitmans de hoy día...
y sí, no sólo es universal sino enormemente contemporáneo. Es decir, extemporáneo, como todos los grandes.

Ángel Aznar, artista multidisciplinar dijo...

Gracias por publicarlo. Hacía mucho que lo leí.

A Whitman le marca mucho su época, su estatus social y su nación y no se le puede desconectar de ahí, pero está claro que para nosotros tienen un punto universal porque seguimos viviendo los mismos problemas que él entonces.

En cuanto a lo de la misantropía y compararlo con Yates, yo creo que Whitman es mucho más "humanista" y habla mucho más de la vida del humano entre humanos y no del planteamiento de alejarte del mundo para ser quien eres.

Por último, como escritor en verso y en prosa y con muchos amigos más poetas que yo, te diré dónde están los Whitman de hoy: L@s Whitman de hoy están en Internet, en los cafés y bares donde aún se lee poesía, están tirando poemas a la basura, están emigrando porque la poesía alimenta muy pocas bocas y los lectores de poesía son cada día menos, están luchando por la cultura y la innovación contra el demonio del entrenamiento idiota y descerebrado, están aceptando trabajos de policía, de soldado, de camarero, de vendedor de libros en el mejor de los casos, de desempleado de larga duración en el peor, están en alguna esquina de algún bar rocoso, donde aún ponen chatos de cerveza o de vino a 50 céntimos, intentando ahogar barato, la frustración de que nadie les vea como a un, o una Walt Whitman.

Saludos