sábado, 20 de marzo de 2010

Un gato en un piso vacío


Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.
Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra
y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.
Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar de que eso
no se le puede hacer a un gato.
Irá hacia élcomo si no quisiera, despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.

Wislawa Szymborska

3 comentarios:

tula dijo...

Los gatos son tan perfectos que ni lo saben.
Los cambios nos empujan a crecer.
un beso.

hiniare dijo...

A nosotros sí, pero a los gatos no les gustan los cambios, quieren que todo sea exactamente igual en todo cada día... Cuando cogen una costumbre jamás la sueltan. Supongo que nosotros somos su costumbre, y están indefensos ante la idea de perdernos. Nosotros nos podemos consolar de su pérdida recordándolos con mucho amor.

Vengo de pasarme por tu blog, así que hasta ahora,
h.

tula dijo...

No sabia eso de los gatos.
Para mi son perfectos.