domingo, 27 de febrero de 2011

Azucena

Me hubiera gustado que de niña me hubieran regalado cuentos con ilustraciones como las de Arthur Rackham, pero libros así los conseguí mucho después. Ahora que lo pienso creo que no guardo ni uno de los cuentos o tebeos que tenía. Pero los cuentos que yo más recuerdo haber leído y que sigo guardando ya tenían veinte años cuando llegaron a mis manos por herencia. Quizá lectoras de una generación anterior a la mía los conozcan: son los de la colección Azucena. Reconozco que eran cuentos tontos y no demasiado buenos de princesas y hadas y damas y príncipes, no sé si estaban fuera de época cuando los leí, pero en todo caso a mí no me afectó demasiado. Los coloreaba, los dibujaba, imaginaba mis propias historias, y sospecho que me acabaron llevando a la idea de que leer es divertido y de ahí al Mago de Oz, Alicia, Ivanhoe, Julio Verne, Stevenson… y toda una biografía lectora. No sé si ahora serían considerados material de coleccionista; están bastante machacados después de pasar por varias manos infantiles y el tiempo se los come poco a poco. Pero, si hasta ahora no se han perdido, creo que se quedarán conmigo bastante tiempo.

3 comentarios:

Matriarcal dijo...

Yo recibí de mis hermanos (nos llevamos 15 años) una pequeña colección de Famosas Novelas, que han sido reeditadas y ahora tengo al completo (nos la ha regalado mi suegro). Éstas me recuerdan estéticamente a las que tú comentas, que yo desconocía.
Los cómics también formaron parte de mi solitaria infancia, y a ellos debo que mi imaginación siga en forma.
Un cordial saludo.

Alyebard dijo...

Jo he d'agrair als còmics que em despertessin el lletraferit que duc a dins.

hiniare dijo...

No me avergüenzo en absoluto de mis cursis inicios en la lectura, no soy partidaria de la nostalgia pero cuando repaso estos cuentos una oleada me arrastra al momento en que leerlos me parecía maravilloso. Creo que muchos lletraferits debemos nuestra pasión a los tebeos, perdón, cómics. No, definitivamente, tebeos ;-)