domingo, 10 de julio de 2011

La mirada asesinada

Recogí esa mirada en mi blog, en la entrada La belleza de las miradas afganas y me ha estado acompañando todo este tiempo, sin saber yo que hace ya seis meses que se apagó o la apagaron, como ha descubierto ahora y explica en La Vanguardia Plàcid Garcia-Planas al comunicárselo el traductor que le acompañó en aquella entrevista. Que los travestis bailen en las bodas se considera un buen augurio en países de oriente como Afganistán, Pakistán o la India, seguramente rastro de antiguas creencias aún no aplastadas del todo por el peso de la cultura patriarcal. Sin embargo, "tan arraigada está en Afganistán la costumbre de pagar a travestis para que bailen danzas tradicionales en fiestas –en temporada alta, Zabi actuaba hasta cinco días a la semana– como cargárselos a lo bestia después del festejo". Sin embargo, hubo un tiempo en que Afanistán pudo haber sido diferente, como recordaba Ana Maria Briongos en Un invierno en Kandahar: "Después de Kandahar fue Kabul la ciudad que me acogió. Mis amigas afganas de la capital iban a la universidad y vestían como yo. Pertenecían a una clase social ilustrada de pashtunes persanófonos del clan Mohamadzaí, al cual también pertenecía el rey. El país era pobre pero no mísero, excepto cuando había año de sequía; y los nobles y los ilustrados de Kabul no eran gente opulenta ni mucho menos. Estuve visitando Afganistán casi todos los años desde 1968 hasta 1977, casi diez años de relación intensa con aquel país". Cuesta imaginar cuál hubiera podido ser el futuro del talento de Zabi, cuál hubiera podido ser su vida sin estos treinta años de violencia en aquel lado del mundo.

2 comentarios:

Alyebard dijo...

Encara no entenc perquè hi ha societats que no accepten la diferència. Quina història més trista.

hiniare dijo...

Todas las sociedades se basan en la variedad. No puede existir una sociedad homogénea, sería estéril. Cuando se rechaza o se destruye a todos los diferentes, se cae en una espiral suicida. Aquí o allá, la incapacidad de aceptar la "diferencia" (tú no eres como yo)es un mal muy extendido.