domingo, 22 de marzo de 2015

Universo artúrico

Me he dado cuenta de que no he dicho nada por aquí del universo en que me he perdido los últimos años (no es el único universo en que he estado, los viajes dimensionales son mi especialidad). Poco a poco y cuando he tenido tiempo, he ido conociendo el tesoro de la literatura caballeresca medieval. Aquí está el origen de todo lo que consideramos acción, romance y fantasía, pero como todo lo básico, son novelas muy desconocidas. No comento las obras de Chrétien de Troyes, que deben ser la iniciación al género, porque hace mucho que las leí y demandan una relectura. Por ahora, estas son obras posteriores en prosa derivadas de los versos de Chrétien. He escrito unas breves reseñas con la experiencia de mis lecturas.

Perlesvaus, o el Alto libro del Graal. Edición a cargo de Victoria Cirlot. Biblioteca Medieval, 9. Siruela, 2000.

 Es una de las primeras redacciones en prosa del tema artúrico, que hasta entonces sólo se había escrito en verso. Escrita a principios del siglo XIII, después de esto se reescribirán todas las obras conocidas en prosa (el Lancelot, el Tristán, etc.). El Perlesvaus podría considerarse una continuación del Libro del Grial de Chrétien de Troyes, porque retoma la historia donde quedó interrumpida, pero cambia tantas cosas (como el nombre del protagonista, que ya no se llama Perceval), añade tantas nuevas, y sobre todo tiene una ambientación tan particular, que resulta una obra original.

Como todas las novelas en prosa de la época, es demasiado larga, y se hace cansada de leer por la falta de hilo argumental, por la sucesión interminable de castillos, doncellas y caballeros luchadores. Aparecen los personajes conocidos: Lancelot, Gauvain, el rey Artús, y otros nuevos. Por cierto, que el desconocido autor hace morir la reina Ginebra para arreglar el asunto del triángulo amoroso, que no le interesaba mucho.

Pero también es posiblemente la novela más fantástica de su estilo, con escenarios y situaciones tan surrealistas, alucinantes y crueles, que dejan sin aliento. Ojalá los hubiera anotado todos, así por encima recuerdo: un castillo que gira como una peonza, una torre de bronce adorada por los paganos, un león blanco que anda sobre dos patas y se comunica por telepatía, un caballero que es apuñalado en un sueño y cuando despierta todavía tiene el puñal clavado y muere, un caballero traidor que es ejecutado ahogándolo en la sangre de sus secuaces, un rey pagano que cuece el cuerpo de su hijo muerto en la guerra y lo reparte como comida entre su pueblo (y después, lógicamente, se hace cristiano) y muchas, muchas cabezas cortadas, de enemigos, de reyes y de reinas, cabezas que se traen como trofeo y que se sellan en oro o plata. Un cristianismo bárbaro mezclado con simbologías extrañas, donde todo se puede interpretar como un signo de otra cosa.


 Parzival. Wolfran von Eschenbach. Edición a cargo de Antonio Regales. Biblioteca Medieval, 1. Siruela, 2000.
Continuando con las revisiones y reescrituras del Perceval, esta es la famosa versión alemana que tanta influencia tendría en su literatura. Me he encontrado con un lenguaje muy diferente, porque no es un libro traducido del francés como los otros, sino del alemán, y como el mismo traductor dice, de un texto bastante oscuro y difícil de descifrar, lo que se nota a menudo en la dificultad de entender el argumento y los diálogos. Lo más sorprendente quizás es que el autor hace comentarios, chistes o habla de sí mismo en medio de la acción, encuentro que es muy moderno para una obra del siglo XIII. No es el mismo mundo de las obras francesas, como si el autor no lo hubiera acabado de interpretar e hiciera su versión. Lo más original es que el Grial no es ningún cáliz, sino una piedra mágica y sagrada. Quién piense que las novelas medievales son todas historias de caballeros y damas y torneos se equivoca; cada una es un sorprendente mundo aparte.


Historia de Merlín. Introducción y traducción de Carlos Alvar; epílogo de Carlos García Gual. Biblioteca Medieval, 12. Siruela, 2000.

El ciclo artúrico que se reescribió en prosa consta de cinco obras, basadas en originales en verso que se han perdido. Robert de Boron escribió una historia de Merlín en la que se basa esta novela, que sería la segunda del ciclo. A diferencia de las concisas narraciones de Chrétien de Troyes, las obras en prosa hinchaban el argumento con todo tipo de detalles de la vida de los héroes, y con interminables batallas. Esta edición ya es resumida, y aún así es cansada de leer. El problema de Merlín es que lo sabe todo y lo puede todo, y de este modo es difícil que haya ninguna intriga. Lo más interesante quizás son sus orígenes y su final, a pesar de que en otros libros aparecen versiones diferentes. Su vida comprende el nacimiento y la juventud de Artús. En el resto de la historia, Merlín ya ha desaparecido.



La búsqueda del Santo Grial. Introducción y traducción de Carlos Alvar. Alianza Tres.

Es el segundo volumen de la trilogía del Lancelot en prosa (a la que se añaden dos títulos más, hasta cinco, que forman lo que se llama la Vulgata). No he leído la primera parte, titulada propiamente Lancelot, más centrada en la vida de este héroe. Aquí el protagonista, acompañado de los caballeros de la Mesa Redonda, es su hijo Galaad (traducido aquí como Galaz, según la versión medieval en español).

Estas novelas son de autor/es desconocido/s, pero se suponen basadas en las perdidas versiones en verso de Robert de Boron. No se sabe mucho de este señor, pero fue él quien le dio un giro religioso a todo el ciclo artúrico. Es quien estableció que el Grial era el cáliz de la Santa Cena que recogió la sangre de Cristo (hasta entonces sólo era un objeto prodigioso). Sus caballeros han dejado atrás el mundo del honor guerrero y del amor cortés, son casi ascetas en busca de Dios. Esto es muy evidente en el personaje de Lancelot (aquí Lanzarote, claro), marcado con el estigma del pecado, una idea que nunca se le habría ocurrido a Chrétien de Troyes, que no se cuestionaba sus amores con Ginebra. Galaad es casi un nuevo Jesucristo, pre-anunciado por los oráculos, esperado durante siglos, puro y perfecto, que lleva a su cumplimiento todas las profecías y realiza los más grandes prodigios. El tono de este libro lo hace parecer más una obra religiosa, hay muchos fragmentos de la Biblia; los caballeros no se dedican a realizar gestas guerreras, sino a tener visiones y sueños, que son después interpretados por los ermitaños o monjes; toda la obra es pura alegoría, un impresionante desfile de símbolos. Lo estaba leyendo y pensando que pedía ser convertida en imágenes, con aquellas preciosas ilustraciones de los manuscritos medievales: naves misteriosas, animales simbólicos, espadas mágicas, inscripciones proféticas, voces del cielo, el demonio multiforme, y una lista interminable de prodigios. Una búsqueda (la famosa quete) que dura años y años y sólo llega a su final cuando los caballeros son dignos, y sólo Galaad podrá mirar dentro del Grial y ver maravillas que lo transportan al cielo inmediatamente.

Es una lectura lejanísima para un lector moderno, pero no hace falta decir que hasta ahora es la novela medieval que más me ha gustado.

La muerte del rey Arturo. Introducción y traducción de Carlos Alvar. Alianza Tres.
Aunque se supone que es la parte final de ciclo, no le encuentro ningún vínculo con La búsqueda del Santo Grial. El eje principal son los amores de Lancelot y Ginebra, y nunca como aquí resulta tan evidente la influencia de la historia de Tristán e Isolda: se aman a escondidas, son pillados, él la rescata de la ejecución, después son perdonados y ella vuelve con el marido... así casi hasta el final, donde aparece un personaje que yo no conocía, Mordrez, supuesto sobrino de Arturo que se revela como hijo (pero no se dice quién es su madre) y que mata al rey en la batalla final. Bien, de esta novela no sale nadie vivo. Aparece Morgana un momento, para hacer conocer a Arturo la infidelidad de su mujer, pero después desaparece del todo. Sospecho que estos personajes han pasado a la historia más bien gracias a la reescritura de Sir Thomas Mallory en La morte d'Artur, pero como este último es mi gran pendiente, no puedo decir nada hasta que lo haya leído. Pero está bien conocer la versión original de la historia para después comparar.
Las ilustraciones corresponden a un manuscrito de 1446 que se encuentra en la Biblioteca Nacional Central de Florencia conocido como Tavola Ritonda. Se trata de una refundición de la materia de Bretaña, con historias tomadas de la Vulgata y otras como la de Tristán e Isolda. Los 289 dibujos posiblemente son de Bonifacio Bembo. Este maravilloso libro único se puede hojear enteramente aquí: http://teca.bncf.firenze.sbn.it/ImageViewer/servlet/ImageViewer?idr=BNCF0002979524#page/1/mode/1up


1 comentario:

Amalia Tomas Gomez dijo...

Hola iniare es maravilloso .lla hera hora que volvieras ha escribir lla se que estas muy ocupada .nos vemos .tu amiga la diseñadora