jueves, 26 de mayo de 2016

Karen Armstrong: didáctica sobre religión

Leo una entrevista a la autora y estudiosa de las religiones Karen Armstrong (El País, Babelia, 16 de junio de 2015; sí, con mucho retraso, como es habitual en una persona des-actualizada como yo), y tengo el placer de ver cara a cara a una señora a la que he leído y quiero seguir leyendo. Me documenté con su Mahoma, biografía del profeta para escribir “Algunas lecciones que he aprendido sobre el islam”, y me pareció una de esas pensadoras de carácter conciliador bien argumentado. Es época de extremismos y de militancias, y la gente que utiliza los matices para opinar se arriesga a ser tomada por tibia o directamente por ilusa.



La profesora Armstrong vuelve a explicar en esta entrevista conceptos que deberían estar claros, pero que parece que nunca se repiten lo suficiente. Todo esto a mí me suena mucho, porque estoy habituada a predicar en el desierto. Como la infantil idea que tiene de Dios mucha gente que dice no ser creyente: En el mundo moderno, tenemos una idea muy primitiva de Dios: que hay algo allá arriba que creó el mundo y escribió un libro, que sabe las cosas y piensa como nosotros... Esa idea de los primeros libros de la Biblia es un paquete para principiantes, algo con lo que empezar. Mucha gente en Occidente oye hablar de Dios por primera vez igual que de Papá Noel.” Muchos no creyentes rechazan con espíritu democrático a ese Jefe Supremo que pretende mandar sobre nosotros y disponer de nuestras vidas. 
 
Otro de los tópicos al que Karen Armstrong tiene que enfrentarse es el de “las religiones causan guerras”: P. ¿El laicismo puede ser intolerante? R. Sí puede serlo, como la religión, porque somos gente agresiva. Hay quien dice que la religión está detrás de todas las guerras, pero aquí en Occidente tuvimos dos guerras mundiales, el Holocausto, el gulag, Hiroshima. La Revolución Francesa fue un gran momento en la historia europea pero causó miles de muertes.”

Igualmente, Armstrong sugiere que la idea que tenemos de la religión está basada en los últimos siglos, muy diferente del fenómeno que ha existido durante milenios: P. Señala que el fundamentalismo es un fenómeno muy moderno, una reacción a la colonización, el laicismo, Darwin o la Ilustración. ¿De verdad nadie interpretaba literalmente los libros sagrados en el pasado? R. No. 
 
P. Y dice que a los autores de la Biblia no les importaban las incoherencias. ¿De verdad no importan? R. No. No podemos pensar que esos libros descendieron del cielo. La Biblia es una biblioteca elaborada durante siglos. No sabemos cuál fue el uso original de esos libros. Se convirtieron en algo sagrado después de la caída del templo de Jerusalén en el siglo VI antes de Cristo. Los judíos hicieron de la Biblia su templo. Cada vez que uno se enfrentaba a los textos sagrados tenía que usar su imaginación para encontrar un sentido diferente para su comunidad. Los católicos no leen mucho la Biblia. Es una colección de libros muy difícil. Calvino vio que muchos científicos estaban preocupados porque los descubrimientos contradecían los textos; y él respondió que si Júpiter es más grande que la Luna, no había problema porque la Biblia no está hablando de astronomía. Si quieres saber de astronomía ve a otro lugar. Mucha de la gente que lee la Biblia literalmente es calvinista, pero Calvino no lo habría aprobado. La doctrina de que cada palabra de la Biblia es cierta, como el controvertido dogma católico de la infalibilidad del Papa, surgió a finales del XIX. Fue un deseo de encontrar certezas en un mundo moderno en que todo se cuestionaba, como un niño buscando seguridad. 
 
P. Pero mucho antes de esos fundamentalismos existió, por ejemplo, la Inquisición. R. Sí, pero eso no iba sobre la Biblia. La Inquisición iba sobre todo sobre política interna en un tiempo en que España se enfrentaba a la amenaza del imperio otomano, estaba en la línea del frente, había caído Granada y el país tenía unas comunidades musulmana y judía. Se intentó unir al país luchando contra un enemigo común. Lo que llamamos herejía es casi siempre política.” Efectivamente, la política causa guerras. Nadie piensa que la política sea mala y habría que abolirla, sino que se puede hacer mala política. Aplíquese.

En la entrevista se cita a un pensador ateo militante, biólogo y darwinista, y me siento sorprendida de que a estas alturas todavía se opongan Darwin y la religión, me parece un debate anticuado, de siglos pasados, que sólo sobrevive en rincones retrógrados del mundo donde aún se busca esa seguridad de lo infalible ante la amenaza de la modernidad, de que hablaba Armstrong. Hubo un tiempo en que sólo se podía ser darwinista o clerical, a pesar de esa cita de Calvino, que parece ser que siglos antes había dicho que la Biblia no es un libro de ciencias; algunos no se dan cuenta de que ese tiempo ya ha pasado. 

En la página hay un link a una entrevista a este señor, y después de leerla, me resulta curioso que las personas liberales sean las más intransigentes. En el primer párrafo ya aparece un “nada más que”. El argumento “nada más que” es más destructivo que una bomba atómica, porque nada queda en pie ante él. ¿La novena sinfonía de Beethoven?: nada más que un conjunto de sonidos; ¿pasear por el parque con mi perro?: nada más que una actividad motriz; ¿la emoción que siento ante una puesta de sol?: nada más que otra tontería de las tuyas y crece de una vez y déjate de chorradas. Para este señor, la religión no es más que una fantasía, y la cultura nada más que un entretenimiento; si seguimos este argumento, también podemos decir que la ciencia no es nada más que un torpe intento por comprender el mundo en que vivimos, cuando no somos más que un puñado de células desesperadas chapoteando en una charca de fluidos.

Como el biólogo, hay mucha gente que no necesita la religión, que nunca ha vivido ningún tipo de revelación espiritual ni les interesa. Tampoco la han vivido muchos que sí dicen ser religiosos, pero que lo son por inercia o por ideología. En su charla del TED, Karen Armstrong habla de cómo ha cambiado el concepto de creyente. Cuando oigo a supuestos representantes de la religión hablar sobre lo que creen, o a no creyentes hablar sobre lo que no creen, me pregunto: ¿de qué están hablando? Usan el mismo verbo creer de creo que tal equipo juega mejor que tal, o creo que llegaremos antes en autobús que en coche. Pretenden razonar una opinión, cuando ni la opinión ni la razón tienen nada que ver con esto.  

Pensemos lo que pensemos, todos somos ese niño indefenso arrojado al mundo que debe enfrentarse a sus deseos y carencias. Todos experimentamos la necesidad y la pérdida, y tenemos que encontrar nuestro camino, darle una forma y un sentido a nuestra vida. Para eso, ni las leyes de la gravedad ni las de la evolución nos sirven de nada. Este asunto no trata de ciencias. No trata de política. Ni siquiera, realmente, trata de ética. Nunca la religión puede reducirse a una moral o una ética, éstas son más bien efectos secundarios. Las vivencias que agrupamos bajo la etiqueta de religión siempre han estado ahí desde el principio de la humanidad, y van a seguir estando, las llamemos como las llamemos. Cuando me refiero a religión, no pienso en el señor de barba blanca (no Papá Noel, el otro), ni en el Jefe Supremo, ni en los diez mandamientos, ni en las escrituras sagradas. Realmente, hay algo más allá de todo eso, que tiene que ver con lo esencialmente humano, con el hecho de estar vivo y tener conciencia de ello. Con este combate eterno entre conseguir una identidad propia y fundirse con el universo. Responder a las preguntas sobre uno mismo y el mundo. Saber qué hacer con el tiempo y la vida que hemos recibido.

Por eso, como ya he escrito en otras ocasiones, y como también remarca Karen Armstrong, la gente busca toda clase de sustitutos de la religión, después de que ésta se haya ganado tan mala fama. No creo que los prejuicios y la ignorancia sobre la religión hagan ningún bien a la humanidad. Ya es bastante difícil vivir, no es buena idea desaprovechar la experiencia acumulada por tantos siglos. Recomiendo empezar a remediarlo leyendo los libros de Karen Armstrong. Se esté de acuerdo o no con lo que dice, da qué pensar.

4 comentarios:

rab dijo...

Hola Hiniare. Me encanta tu post, así que lo comparto en mi facebook. Si quiere puedes verlo en:
https://www.facebook.com/kosmonautadelazulejo
Creo que tú no tienes face, es una lástima, en otro caso sabes cómo encontrarme, no actualizo mucho mi blog y la plataforma FB me resulta más dinámica. Todo lo que tocas en este post lo estoy viviendo en mi propio camino de aprendizaje.
Espero que sigas bien.
Un abrazo

hiniare dijo...

Hola Roxana,
Hace poco he abierto una página de facebook para publicar los contenidos del blog, porque ya sé que ahora es lo que usa la gente. No lo actualizo demasiado, lo mismo que el blog. Te envío una solicitud de amistad como Hini Are.
Gracias por compartirme y por comprenderme,
h.

Franz Boehmiano dijo...

Estupendo artículo el que haces y que comparto plenamente. Hace pocos meses descubrí los libros de Karen Armstrong y me parecen buenísimos.
Yo sí que tengo algo olvidado mi blog de Boehmiano pero estoy en Mias Latina (Ibn Arabi Society, Latina). Te invito a que le eches un ojo.
Hoy te he vuelto a leer a propósito de la lengua ignota de Hildegarda.
Un cordial saludo Hiniare.

hiniare dijo...

¡Hola de nuevo Boehmiano!
Muy contenta de reencontrarte y de que conozcas a esta autora. Precisamente yo ahora estoy leyendo su "Una historia de Dios" y me parece un prodigio de erudición y análisis.

Siento mucho tener abandonado este blog, porque además no consigo acostumbrarme al uso de facebooks, twitters y demás: que los contenidos caduquen en cuestión de horas no me convence. Me falta tiempo para dedicar a investigar algún tema y escribir aquí: al menos en este blog está todo lo que he escrito siempre al alcance de quien le interese.

He echado un vistazo a la página sobre Ibn Arabi y veo que hay muchos contenidos. Este gran personaje es uno de mis pendientes, a ver si le dedico algún tiempo.
¡Nos vemos por aquí cuando quieras! Un saludo,
h.