domingo, 9 de septiembre de 2018

Lecciones de la historia (1)


 
 
Timothy Snyder es un historiador y profesor de Yale especializado en la Europa del siglo XX, los estados totalitarios y el Holocausto. Sobre la tirania. 20 lliçons que hem d'aprendre del segle XX es un libro de 2017, escrito al calor de lo que está pasando ahora mismo, breve y contundente (123 páginas). Viene a demostrar que los historiadores no sólo se encierran en polvorientos archivos a evocar tiempos lejanos, sino que aplican todo lo que saben al mundo en que viven y tienen respuestas para el presente. Snyder da veinte consejos para combatir la tiranía, con ejemplos de lo que pasó en el siglo XX: 


  

 No obeeixis amb anticipació
Como el experimento del psicólogo Stanley Milgram demostró, la gente corriente está muy dispuesta a obedecer a cualquier figura de autoridad (o que aparente serlo) sin cuestionarse si lo que le ordenan es correcto para los demás o para sí. Cada pulgada de voluntad que el ciudadano cede es arrebatada y atesorada con mano firme por el poder.


 Defensa les institucions
Damos por hecho que logros conseguidos después de durísimas luchas ya son irreversibles y eternos, pero pueden desaparecer con una rapidez increíble. Si la justicia es una farsa, el parlamento un circo, los derechos laborales un chiste... No se les puede abandonar, sino ponerse manos a la obra otra vez hasta volverlos a levantar. Abandonar es el principio del fin.


 Compte amb un estat de partit únic
En la variedad de partidos está la vida de la democracia. En las tiranías del siglo XX, partidos únicos fueron haciendo la vida imposible a los demás, y pervirtiendo la democracia, hasta suprimir las elecciones y quedarse con el país. Hay mecanismos de control para garantizar la transparencia democrática que deben implementarse (y ya sabemos que las amenazas son cada vez más sofisticadas).





 Assumeix la teva responsabilitat davant del món
Los símbolos y las marcas se han utilizado como expresión de odio, para etiquetar y denigrar a los excluidos. También para adherirse a la corriente mayoritaria por apoyo, o por mímesis, o quizá por miedo. Los símbolos en sí son neutros y pueden ser una forma de expresión, pero la historia de su uso les da contenido. Pueden ser tergiversados y manipulados burdamente. Pero cuando son una amenaza directa y se apuntan contra unos colectivos concretos, no pueden ser ignorados como simple decoración. No se puede mirar para otro lado.

  Pensa sempre en l'ètica professional
Hay profesiones que tienen un código deontológico porque se han comprometido con unas responsabilidades. Si fallan, el resto de la sociedad va detrás.







  Desconfia dels paramilitars
Aquí Snyder retrata uno de los mayores miedos de su país, el que producen esos grupos que rechazan las leyes comunes y se organizan por sí mismos, eso sí, armados hasta los dientes. Pero la cultura de “grupo armado” se infiltra en la vida social lentamente. Hay combatientes privados en las guerras, fuerzas de seguridad privadas de los poderosos y sus instituciones, prisiones gestionadas por empresas privadas. Los partidos políticos extremistas de la Europa de entreguerras combinaban las campañas electorales con palizas y asesinatos de los opositores, llevados a cabo por sus “brazos armados”. Los cuerpos policiales deben atenerse a unas leyes y responder si no las cumplen, por lo que nunca puede permitirse una policía paralela. En Europa suena un poco lejano, pero en USA los “equipos de seguridad privados” han llegado al gobierno. Snyder: "Quan els homes armats que sempre han afirmat que estaven en contra del sistema comencen a portar uniformes i a desfilar amb torxes i fotos d'un líder, la fi és a prop."

  Si has d'anar armat, sigues molt reflexiu
No puede haber un estado totalitario sin que el ejército y la policía se apunten. Pero muchos de sus miembros simplemente se dejaron arrastrar por los elementos más extremistas. La disciplina y la obediencia forman parte de su esencia, pero se espera que las personas tengan criterios propios, capaces de distinguir lo que es correcto de lo que no. Y capaces de negarse a cumplir órdenes injustas.




  Destaca
Aquí Snyder pone el ejemplo de Europa en plena II Guerra Mundial (tema que ha estudiado a fondo): cuando la Alemania nazi y la Unión Soviética, entonces aliados, se habían repartido todos los países de grado o por la fuerza, los ingleses se quedaron solos como democracia libre. Hitler estimaba a los ingleses como pueblo hermano, y quería llegar a un acuerdo con ellos; en la sociedad británica no faltaban partidarios del régimen nazi. Incluso en los Estados Unidos había una importante corriente de simpatía hacia él. Pero Churchill se plantó ante todos esos conformismos y resistió, a pesar de los terribles bombardeos. El frente del oeste seguía abierto cuando Hitler llevó a cabo su prevista invasión de Rusia, que por ello se vio condenada al fracaso. Más tarde los EEUU se unieron a la guerra, tras el ataque japonés, y a partir de ahí la balanza se decantó definitivamente. Pero todo empezó porque alguien no quiso seguir la corriente mayoritaria y actuó diferente. Como ése, se podrían contar muchos ejemplos de personas que cuestionaron el estado de cosas, y sólo esa pequeña grieta inició el resquebrajamiento. 

Continuará... 

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