viernes, 13 de junio de 2008

El atardecer más hermoso del mundo

El azul nocturno ya había caído sobre las calles,
pero un sol cegadoramente dorado había quedado atrapado en lo alto de los rascacielos y en las alas de las gaviotas. Hacia el mar el cielo estaba sereno, pero en el oeste el sol había inflamado una masa de nubes esponjosas que resplandecían entre el rosa y el naranja. Las veía enmarcadas tras las ramas oscuras de los árboles invernales, mientras en su seno estallaban rayos brillantes. Cuando volví a salir del metro, no sólo había sobrevenido la noche, sino también un abundante aguacero, en el que me sumergí mientras los truenos retumbaban sobre mi cabeza.

2 comentarios:

hiniare dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
hiniare dijo...
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