miércoles, 23 de junio de 2010

Si el corazón pensara dejaría de latir

A veces, sin poder evitar la mentalidad primitiva y mágica, tienes la sensación de que los horrores descritos en un libro están de alguna manera metidos entre las tapas de cartón, como guardados en esa cajita plana, y crees que si te quedas ese libro en casa, de alguna manera tendrás la monstruosidad archivada en tu estantería, y algún vaho o influencia se puede escapar por la noche y alcanzar tus sueños y llenarlos de pesadillas, o de alguna manera será una herida sangrando todo el tiempo sobre tu vida cotidiana, aunque ya hayas dejado de pensar en él. Este libro me da miedo.

Son cuatro historias como cuatro patadas en el estómago, de gente que habla y escribe (todos escriben lo que nadie va a leer), pero que están ya muertos porque se empieza a morir cuando se pierde la esperanza de seguir viviendo. Aquí la muerte no es una entidad poética, es desesperación, agonía y podredumbre, hasta que se interioriza tanto que “si estuviéramos vivos en la tumba, terminaríamos por amar a los gusanos”. Si alguien ha olvidado cómo es la realidad de las cosas, puede recuperarla en este libro. Porque está lleno de Verdad, que tampoco es una entidad utópica: “que lo que yo he visto otros lo han vivido y es imposible que quede entre las azucenas olvidado”.

Pero al mismo tiempo creo que se merece que lo guarde y lo mencione aquí aunque no sé si aconsejarlo; no le deseo a nadie que aprecio que pase el mal rato que he pasado yo leyéndolo, a pesar de que creo que debería ser necesario incorporar a la memoria, de alguna manera, la experiencia de esta lectura. Pero al acabarla también me he encontrado pensado que recordar la historia jamás evita que vuelva a repetirse. No importa lo cercanos que sean los testimonios y todos sus esfuerzos por transmitirlos; cada generación llega igual de ignorante y dispuesta a cometer los mismos errores, o a superarlos. La prueba es que este libro pasará por encima de un montón de gente como otra aburrida historia de guerra y gente que sufre, la prueba es que aún estamos en “la confusión entre que algo sea ya materia de historia y el que no lo sea aún”.

Esta historia está aquí mismo, tirándonos del borde del vestido para que nos volvamos a mirarla todavía a la cara, está tan cerca que nos salpica, que todavía nos acusa. De nuestras neveras llenas y nuestras casas con calefacción nos acusa la gente que padeció hambre y frío, de nuestras vidas aburridas nos acusa la gente matada que no pudo vivir, que de haber vivido nos hubiera alcanzado. Toda la civilización está acusada, si después de tantos milenios condujo a esto. Yo sólo puedo decir que si este libro me da tanto miedo, me alegro. Quienes no sintieron miedo ni horror, son los que provocaron estas cosas. En cambio, ser humano duele.


Los girasoles ciegos- Alberto Méndez. Anagrama, 2004. El título del libro corresponde al último de los cuatro relatos. “Si el corazón pensara dejaría de latir” es el título del primero.

14 comentarios:

R.A.B dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
R.A.B dijo...

"Toda la civilización está acusada, si después de tantos milenios condujo a esto". Se siente horror, creo yo, y justamente por eso se decide olvidar. Eso tiene una explicación inclusive metafísica.
:+

hiniare dijo...

Estirando el tema, voy a ser un poco radical: ¿qué es exactamente lo que hemos ganado con la civilización? ¿Los chimpancés en su selva, viven una vida peor que la mayoría de los seres humanos que padecen hambre, injusticias y guerra? Por supuesto la humanidad ha demostrado una gran capacidad de reproducirse y extenderse por todo el mundo, pero, para vivir una vida así, ¿valía la pena?

Fin del discurso radical. A veces apetece.

R.A.B dijo...

Ay, Hiniare... el mito de la caverna sigue estando en vigencia: a veces se padece tanto más que los ciegos...

Carmela dijo...

Excelente libro.
Me llamó la atención que también yo lo mencioné en mi blog.
Leerlo sirve para mantener activa la memoria ... para no olvidar ... para que las nuevas generaciones conozcan las barbaries del pasado y para que los horrores no vuelvan a repetirse.

hiniare dijo...

Bienvenida Carmela, veo que aún hay gente que se esfuerza por recordar, aunque eso también duela. A mí este libro me puso bastante pesimista, pero creo que tienes una actitud diferente, todo tu blog me parece esperanzado (y salen muchos gatos, ¿qué más se puede pedir?). Nos seguiremos leyendo, hasta otra,
h.

Carmela dijo...

Si. A pesar de todo renuevo la esperanza.
Y los gatos son símbolo de tenacidad, libertad,independencia incondicional... y belleza ...como tú dices ...¿Qué más se puede pedir?
Me encantó.

Anónimo dijo...

Desconozco tu edad, tu profesión o ideología, pero admiro tu escritura. Me encantaría poder ponerme en contacto contigo para discutir según que temas.

hiniare dijo...

Hola, anónimo: siempre he pensado que este blog y sus comentarios son el sitio ideal para discutir todos los temas. Ya que lo mencionas, hasta ahora no me había dado cuenta de que mi correo no aparece por ningún lado. Lo he activado en el perfil, y está a disposición de quien quiera comentarme algo.
Es hiniare@gmail.com

Jordi dijo...

Sólo paso por aquí para desearte un buen verano, Hiniare. Las vacaciones de agosto me mantendrán alejado de los blogs durante un tiempo. Te deseo lo mejor. :)
Un abrazo,
Jordi.

Camino a Gaia dijo...

Las emociones forman parte del conocimiento, son formas de enfocar situaciones pero sobre todo, resortes que nos empujan a actuar siguiendo un camino forjado mas allá de nuestro horizonte cercano. El miedo, el espanto, nos impelen a huir de un dolor y una amenaza venidera. No sentirlos, puede ser la causa de que esa amenaza se pronuncie y vuelva a tomar forma.
Las emociones son conocimiento heredado. Interpretar sus signos, puede devenir en prevención de desgracias.

hiniare dijo...

Bienvenido a mi blog, Camino a Gaia. Me parece muy acertado eso de que las emociones son conocimiento. Sin despreciar para nada la razón, de la que me sigo fiando, creo que hay que cultivar la sensibilidad, y dejarse guiar por ella. No te lleva por caminos fáciles, pero suelen ser los correctos. Yo estoy en ello.

Nos leemos,
h.

Anónimo dijo...

M'ha encantat i emocionat la teva ressenya.
Los girasoles ciegos i Vida y destino són dels llibres que m'han dolgut de debó. Qué bestia és la humanitat!!
Viu i llegeix

hiniare dijo...

Hola Viu!
Veig que no sóc la única tova a qui els llibres fan mal. Gràcies per passar-te per aquí,
h.