domingo, 1 de abril de 2012

Visiones del mundo inferior

Un famoso cuadro de René Magritte representa una pipa dibujada con realismo, junto a una inscripción que dice: Ceci n’est pas une pipe (“Esto no es una pipa”). La reacción del espectador es de desconcierto: por supuesto que es una pipa, sino, ¿qué es? La respuesta es evidente: es el dibujo de una pipa. No es posible cogerla, llenarla de tabaco y fumar en ella, porque sólo es un dibujo. Hoy en día estamos tan acostumbrados a la representación de objetos en dos dimensiones que no nos damos cuenta del salto mental necesario para interpretar una serie de líneas y colores como un objeto del mundo real. En un determinado momento, los seres humanos hicieron algo que nunca habían hecho: fabricaron pigmentos y los extendieron sobre una superficie plana, convencidos de que aquello que se veía era similar a lo que existía en la realidad. No se trata de un perfeccionamiento de instrumentos o una nueva técnica útil para la supervivencia: extender pigmentos en una pared es un acto en sí mismo inútil. Si estos seres humanos lo hicieron, debieron tener un buen motivo.
El arte rupestre es un misterio que me apasiona (como puede deducirse de la cabecera de este blog), y para mí ha sido un gran descubrimiento el libro del arqueólogo David Lewis-Williams La mente en la caverna, porque hace el esfuerzo de intentar comprender por qué el ser humano empezó a pintar. Lewis-Williams critica sobre todo que, en la búsqueda de las características que nos hacen humanos modernos, los investigadores se centren en la inteligencia, cuando a él le parece más importante la conciencia. Hay ante ello un prejuicio moderno que percibe el progreso en base a los avances tecnológicos y cuestiona lo relacionado con el mundo emocional. La conciencia es juzgada con cánones actuales, haciendo una división entre lo racional y lo irracional. Lewis-Williams se propone estudiar la conciencia, aparentemente alejada de la arqueología, como un campo teórico que puede servir de apoyo a la investigación arqueológica. Basándose en los estudios del psicólogo cognitivo Colin Martindale enumera el diferente espectro de la conciencia, tal como pasa de la vigilia al sueño, siguiendo estas fases:
            -vigilia: respuesta a estímulos ambientales
-fantasía realista: abstracción ligera de la realidad exterior, orientada a la resolución de problemas
-fantasía autista: abstracción mayor de la realidad exterior
-ensueño: pensamientos aleatorios y sin conexión
-estados hipnagógicos: momentos en los que se empieza a caer en el sueño
-sueños
A lo largo del día la persona pasa por diversos ciclos de mayor a menor grado del espectro de conciencia. Lewis-Williams añade a estos estados la trayectoria intensificada: a través de ciertos medios (que van desde la privación sensorial a la ingestión de sustancias alucinógenas, los ejercicios respiratorios, los ritmos sincopados, etc.) se puede desdoblar el final del espectro a partir de los estados hipnagógicos, alcanzando unos estados de conciencia peyorativamente llamados “alterados”, pero que responden a la composición neuro-química del cerebro y son por tanto plenamente naturales y propios de todos los seres humanos. Siguiendo experimentos llevados a cabo en laboratorio, distingue tres fases en la trayectoria intensificada:

-Fase 1: percepciones visuales geométricas (puntos, cuadrículas, zigzags, etc.) que se expanden y contraen. Son fenómenos entópticos porque se producen entre el ojo y el córtex cerebral y se perciben tanto con los ojos abiertos como cerrados.
-Fase 2: el cerebro trata de identificar las imágenes utilizando la memoria y por tanto sus referencias culturales. Las interpretaciones serán diferentes según el estado de la persona y sus experiencias, a diferencia de los fenómenos de la fase 1, que son similares para todo el mundo.
-Fase 3: es habitual que se produzca una sensación de vórtice o remolino, a veces identificado con un túnel. Las imágenes de la fase 2 se mueven alrededor de este vórtice. El aislamiento del exterior es mayor y la sensación de realidad de las visiones aumenta. Las fases no siguen este orden necesariamente, y sus diferentes elementos pueden mezclarse.

Todos los seres humanos son capaces de experimentar estos estados de conciencia, pero la importancia que se les da depende de valores culturales. Durante mucho tiempo estas experiencias han formado parte de todos los pueblos del mundo, y han sido la base de sus sistemas de creencias. Una de sus expresiones más evidentes es el chamanismo, palabra originaria del idioma tungús de Asia Central que ha pasado a definir un tipo de prácticas, no siempre similares, que forman parte de la espiritualidad de pueblos primitivos en todo el mundo. Algunas de sus características son: creencia en realidades alternativas y diferentes niveles de existencia por los que es posible transitar; creencia en fuerzas y poderes que controlan diferentes aspectos de la vida y que a su vez se pueden controlar; sensaciones de disociación del cuerpo y de metamorfosis en otros seres, sobre todo en animales. Los animales forman parte de la vida y las experiencias de estos pueblos, fácilmente simbolizan fuerzas y procesos importantes para ellos. Es comprensible que protagonicen sus visiones. La transformación en animal-humano, y la aparición de espíritus-guía animales es una constante del chamanismo.
Como ejemplo de estas creencias, Lewis-Williams expone el caso de varios pueblos que han practicado el chamanismo así como diferentes tipos de pinturas rupestres, como son los san de Sudáfrica y pueblos nativos de Norteamérica. Su teoría es que, si estas capacidades son propias de todos los seres humanos debido a las características de su cerebro, los seres humanos anatómicamente modernos que vivieron en el Paleolítico Superior también debieron experimentarlas, cosa que no pudieron hacer los neandertales ni ninguna otra especie humana hasta entonces. Por un paralelismo lógico, se deduce que  interpretaron estas experiencias de alguna manera similar a lo que hoy entendemos por chamanismo.
Según Lewis-Williams, las visiones tienden a regresar en el estado de vigilia, aparecen en la retina y por lo tanto se proyectan sobre aquello que mira el sujeto: las personas que le rodean, el paisaje, o una superficie plana, lo que seguramente sucederá sobre una pared de roca. Esta experiencia podía llevar a los sujetos al convencimiento de que las imágenes “emergían” de la pared. ¿Qué sitúa a los chamanes en el contexto de una cueva? Ahí interviene uno de los aspectos de las visiones en la fase 3, el “vórtice” o “túnel”, que podía ser interpretado para los hombres de la antigüedad como un agujero en la tierra: de ahí la identificación de las cuevas como un camino que conduce a una realidad alternativa.
Así, se fueron desarrollando una serie de prácticas relacionadas con el descenso al fondo de las cuevas, con la realización de imágenes y con la percepción de la pared como una “membrana” tras la cual emergían poderosas fuerzas en forma de animales y otros símbolos. Se buscaban, en la superficie de la roca, imágenes similares a las conocidas; es por eso que muchas aprovechan las formas naturales de la roca para componer las figuras, ya que la “sugerencia” de una forma se convertía en el incentivo para “completarla” con la imagen correspondiente. La materialización de las visiones también podía servir para “fijar” su poder: la evidencia de que las pinturas fueron tocadas indica que eran consideradas encarnaciones palpables de aquello que representaban, posiblemente espíritus-guía animales y chamanes metamorfoseados, a veces mezcla de características  humanas y animales (teriantropos), raramente con formas totalmente humanas.

Evidentemente, Lewis-Williams no está hablando sólo del origen del arte, sino del origen de la espiritualidad y la religión, y va más allá en esto: está afirmando que las percepciones ¿extrasensoriales? son propias de los seres humanos, es más, son totalmente naturales en nosotros. Nuestra sociedad tecnológica está totalmente orientada a la “realidad” y sólo acepta el estado de conciencia despierta, que es una ínfima parte de nuestra conciencia. Montones de personas experimentan emociones y sensaciones que no pueden comprender ni manejar y que les llenan de frustración y miedo; si vivieran en una sociedad como la san, podrían compartir esas percepciones y les ayudarían a crecer como personas.

No creo que David Lewis-Williams esté haciendo teología, ni siquiera estoy segura de que él vea como algo positivo su explicación “científica” de la espiritualidad. Pero su punto de vista me parece original e inquietante; el hecho de que el sentimiento religioso no sea una especie de enorme error de la ignorancia humana, sino un efecto secundario inevitable de nuestra capacidad mental:
“La sensación del Ser Unitario Absoluto —la trascendencia, el éxtasis— la genera el desbordamiento entre circuitos neuronales del cerebro, el cual, a su vez, está producido por factores que hemos analizado en este libro —conducción rítmica visual, auditiva o táctil, meditación, estimulación olfativa, ayuno, etcétera—. Por consiguiente, los elementos esenciales de la religión están instalados en el cerebro. Los contextos culturales pueden aumentar o disminuir su efecto, pero siempre están ahí. Ésta, en la provocadora frase de D’Aquili y Andrew Newberg, es la razón por la que Dios no se va nunca”.
La mente en la caverna, David Lewis-Williams. Akal, 2005.

10 comentarios:

tula dijo...

Me ha gustado tanto tu entrada que voy a comprar el libro, gracias..es mi pasión.

hiniare dijo...

Si te apasiona tanto como a mí me comprenderás... El libro de Lewis-Williams dice muchas más cosas que no he podido incluir en el resumen.

Otro que me ha gustado mucho es "Becoming human: Innovation in Prehistoric Material and Spiritual Culture", una serie de artículos donde aparece el mismo autor, junto con otros destacados en la materia como Colin Renfrew y Steven Mithen.

tula dijo...

Lo he comprado esta tarde y en breve me meteré en el.
El tema chamanismo lo llevo observando-practicando hace años....pues son nuestros antepasados y nuestro linaje los que nos han construido en este presente.
gracias por señalarlo.

P/D
Libro interesante de Wave Davis "the river"...

Alyebard dijo...

Una magnífica entrada. Buscaré el llibre, tot i que ara no tinc gaire temps, però també és un tema que m'agrada.

hiniare dijo...

Dices Tula que son nuestros antepasados: esa sensación me provocan por ejemplo las imágenes de siluetas de manos. Hay cavernas donde han quedado sus huellas, recorrieron con sus dedos toda la extensión de las paredes de barro, desde el techo hasta el suelo. Tengo la sensación de que los veo en esas manos, más que si fueran sus caras; tengo la sensación de que nos tocan y los podemos tocar, cuando nos separan 20 o 40.000 años.

Veo que el libro de Wade Davis trata sobre la selva amazónica: tomo nota, así como de cualquier otra recomendación. En arte rupestre, desgraciadamente muchos libros se van por las ramas de la estética o de una simbología banal. Me alegra que a ti también te interese, Alyebard.

Ah, recomiendo esta web:

http://arqueologiacognitiva.blogspot.com.es/

Es un ejemplo de los nuevos caminos de la arqueología, que incluye sociología, psicología y otras disciplinas hasta ahora impensables.

Daniel dijo...

Interesantísimo post. Hacía mucho que no me pasaba por aquí, y me alegro de ver que tu blog está bien vivo y con mucho nivel. La idea de las cuevas como puertas a otros mundos me ha parecido cautivadora, y me resuena mucho, tal vez sea uno de esos arquetipos instalados en un nivel de la conciencia más allá de lo individual. Otra visión del arte rupestre que tal vez pueda complementar a esta es la que ve en aquellas pinturas un acto mágico de amistad entre el hombre y el animal, una conexión del espíritu humano con el espíritu del animal para que éste se deje cazar para servir de alimento a la tribu. Me parece que eso dice mucho acerca de los hombres "primitivos", de su sentimiento de hermandad con el resto de los seres y una actitud respetuosa todavía no del todo contaminada por la orientación al poder y el dominio. Todavía pedían antes de tomar. Si esto era así, ¿no tendremos algo que aprender de ellos?

hiniare dijo...

Es genial volver a saber de ti, Daniel. Aunque haga mucho que no escribas, tu blog sigue ahí, y es lo que yo pienso de éste: a veces dejo pasar mucho tiempo, pero no está abandonado, siempre encuentro aquella idea que me apetece lanzar al vacío y compartir con quien pase por aquí.

La idea que apuntas también la he encontrado, en concreto en un artículo sobre el arte neolítico levantino. En esta época aparecen muchas más representaciones humanas, aparte de animales, y el hecho de llenar las cuevas de ellas podía interpretarse como una manera de comunicar el mundo espiritual con el cotidiano, de reunificar todos los niveles del cosmos. Es parecido a lo que tú dices, algo común a muchas tribus que de alguna manera piden permiso al Espíritu Animal para que les conceda la vida de los animales necesarios para sobrevivir. Los animales pintados en las cuevas están muy vivos (corren, mugen, etc.). En cierto sentido, las pinturas llevan la vida del mundo superior al inferior, reuniendo todos los elementos del cosmos. Como dices, esta es una lección que necesitamos mucho aprender, en este mundo disperso en que vivimos.

Este post continúa en los comentarios, hay tanto que decir… Es un tema inagotable.

Jan dijo...

Muy interesante el libro que recomiendas, sin duda le echaré un vistazo en mi próxima visita a La Central, mi librería preferida.
Un libro que también se interroga sobre los orígenes del impulso artístico del hombre es "El presente eterno: Los comienzos del arte" de Sigfried Giedion. Lo leí hace ya unos años. Creo que todavía puede ser recomendable.
Por cierto, acabo de descubrir tu blog (de lo que me felicito) y después de una ojeada me ha resultado tremendamente sugerente, con temas que me apasionan. Lo ire visitando regularmente y estaré atento a las nuevas publicaciones.

Recibe un cordial saludo

hiniare dijo...

Hola Jan, bienvenido a mi blog! Vaya, me parece increíble que siga apareciendo gente nueva por aquí. Gracias por la recomendación, también le he echado un vistazo a tu blog y veo que en efecto nos interesan temas comunes. Pues nada, también me tienes de lectora. Nos vemos por aquí,
h.

Alyebard dijo...

Hiniare, quan puguis passa't pel meu blog. Hi tens un reconeixement. Gràcies.
A.