viernes, 12 de octubre de 2012

Hildegarda de Bingen ya es Doctora de la Iglesia


La luz que veo no pertenece a un lugar. Es mucho más resplandeciente que la nube que lleva el sol, y no soy capaz de considerar en ella ni su altura ni su longitud ni anchura. Se me dice que esta luz es la sombra de luz viviente y, tal y como el sol, la luna y las estrellas aparecen en el agua, así resplandecen para mí las escrituras, sermones, virtudes, y algunas obras de los hombres formadas en esta luz.
Lo que he visto o aprendido en esta visión, lo guardo en la memoria por mucho tiempo, pues recuerdo lo que alguna vez he visto u oído. Y simultáneamente veo y oigo y sé, y casi en el mismo momento aprendo lo que sé. Lo que no veo, lo desconozco, puesto que no soy docta. Y lo que escribo es lo que veo y oigo en la visión, y no pongo otras palabras más que las que oigo. Lo digo con las palabras latinas sin pulir como las oigo en la visión, pues en la visión no me enseñan a escribir como escriben los filósofos. Y las palabras que veo y oigo en esta visión, no son como las palabras que suenan de la boca del hombre, sino como llama centelleante y como nube movida en aire puro. De ningún modo soy capaz de conocer la forma de esta luz, como tampoco puedo mirar perfectamente la luz solar.

En desagravio a la cada vez más popular Hildegarda de Bingen, el 10 de mayo de 2012, el papa Benedicto XVI dio por válido el culto popular que recibía desde hacía siglos, reconociéndola oficialmente como santa, y este 7 de octubre se le ha concedido el título de Doctora de la Iglesia, la cuarta mujer en recibir este honor después de Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Ávila y Santa Teresa de Lisieux. Todo es poco si ha de servir para dar a conocer a esta personalidad prodigiosa que rompe todos los esquemas preconcebidos de la Edad Media. Humildemente puse mi granito de arena con la entrada que le dediqué el 1 de agosto de 2010. A propósito de este acontecimiento, he dado con esta página que incluye una entrevista a una de sus principales estudiosas, Victoria Cirlot. También aparece el vídeo de una entrevista suya en el programa La belleza de pensar, que recomiendo con entusiasmo; habla no sólo de Hildegarda, sino también de la literatura medieval, el ciclo artúrico, el mito del Grial, el simbolismo medieval… Y de postre algunas de las composiciones musicales de Hildegarda. Ella sola da forma a un universo maravilloso en el que sumergirse.

4 comentarios:

Matriarcal dijo...

Una mujer que se opuso a la jerarquía y daba lecciones a obispos, ¿santificada y docta?
Lo celebro, aunque admito que no deja de sorprenderme. ¡Tu artículo de 2010 posiblemente influyó! :)
Saludos, Hiniare, tras varios meses de silencio por mi parte.

hiniare dijo...

Espero que tus meses analógicos sean tan fructíferos como los digitales.

Lo curioso de Hildegarda es que nunca fue conflictiva en su época, la aprobaron en todo lo que hizo. Quizá es que nos cuesta entender aquel mundo, que las cosas hubieran sido diferentes alguna vez a lo que vino después.
h.

Jan dijo...

Muy interesantes tanto tu entrada anterior como la página con las entrevistas a Victoria Cirlot que aquí dejas enlazadas. En especial el vídeo lo he disfrutado enórmemente, un placer oir en palabras de su autora comentarios de algunos libros que leí con tanto interés sobre unos temas que me apasionan. De "Hildegard Von Bingen y la tradición visionaria" recogí algunas notas para hacer un maridaje con un texto de otra gran medievalista, Marie-Madeleine Davy, perteneciente a su muy recomendable obra "Iniciación a la simbología románica". El resultado aquí:

http://barzaj-jan.blogspot.com.es/2010/02/alquimia-en-el-cristianismo-medieval.html

Sobre "La visión abierta" de la que también habla en la entrevista me animé a publicar algo:

http://barzaj-jan.blogspot.com.es/2010/10/la-zona-intermedia.html

Muchísimas gracias hiniare por la información y espero que estos enlaces puedan ser también de interés.

hiniare dijo...

Hola Jan, ya he leído tus posts. He de decir que "La visión abierta" está en lugar preferente de la lista de pendientes, y la "Iniciación a la simbología románica" de Davy ya la tengo localizada y pasa a la siguiente posición.

De Cirlot leí este verano "La novela artúrica" como colofón de un festival de literatura medieval (todo Chrétien de Troyes, Tristán e Isolda, los Lais, y hasta Curial e Güelfa) y acabé casi-casi saturada, pero "La visión abierta" era el último libro pendiente.

Y ahora me dan ganas de volver a leer a Hildegarda. ummmmmmmmm