22/06/2013 Giordano Bruno y la tradición hermética, Frances A. Yates
Monumental. Repaso de los más geniales personajes de la época: Marsilio Ficino, Cornelius Agrippa, Pico de la Mirándola, Tommaso Campanella, y extensísimo análisis de Giordano Bruno. Las implicaciones de los países europeos, las dificultades con la Iglesia intolerante, y las guerras de religión. La larga sombra de la ciencia hermética, que llega hasta supuestos científicos modernos como Francis Bacon.
El iluminismo rosacruz. Los manifiestos rosacruces fueron escritos como fábulas de lo que debía ser una sociedad ideal: provocaron tanto deseo de su existencia, que ciertamente acabaron existiendo como creación de aquellos que los deseaban. Pero aparte de grupos que se dieron tal nombre, fue sobre todo una forma de pensar, una comunidad de ideas entre diversos personajes: filósofos, políticos y artistas, que realmente creyeron que podían transformar a la sociedad, antes de que las guerras de religión destruyeran el Renacimiento en el centro de Europa. Yates sobre todo analiza un momento especial, el breve reinado sobre Bohemia del Elector Palatino Federico V, casado con la princesa inglesa Isabel Estuardo, hija de Jacobo I. Ambos estuvieron a punto de encarnar el papel de gobernantes ilustrados y tolerantes inspirados en la ciencia hermética.
17/07/2013 El esoterismo de Dante, René Guénon
En realidad, un artículo largo; algo confuso, no hace un estudio sistemático, sino que se centra en muchos detalles, lanzando comparaciones y reflexiones que no llega a completar. También corrige a otros autores que escribieron sobre el mismo tema. La materia es interesante, pero es difícil aprender nada.
25/07/2013 El fil de Penèlope, Emmanuel d'Hooghvorst
Interpretación alquímica de la Odisea, los mitos, las obras de Virgilio, cuentos infantiles y tradiciones hebreas, sobre todo del Talmud. Utiliza el mismo sistema de la cábala, interpretando las etimologías y dando valor metafórico a los personajes y las acciones. Aunque es de la clase de autores convencidos de que los creadores de estas obras las llenaron de mensajes secretos, a mí me hace reflexionar sobre el hecho de que una mirada personal y abierta ante el gran libro del mundo (acerca de cualquiera de sus elementos, aunque en este caso se trata de literatura clásica) revela siempre una sabiduría viva, personal y significativa para aquél que la descubre. No tiene por qué valer para los demás si no hacemos el mismo camino.
Si la tradición se perdió a finales del siglo XVII, ¿qué hace este autor de principios del siglo XX hablando como en un tratado hermético? Aunque el lenguaje sea el mismo, una cosa falta: un mundo a su alrededor que tenga las mismas creencias en la vida y la esperanza de la salvación. Por el contrario, en este mundo tecnificado y funcional, Fulcanelli es el personaje misterioso que lanza misteriosas sentencias para unos supuestos elegidos. Juzgar su autenticidad es muy difícil, aunque no tiene por qué no ser un entusiasta de los mensajes escondidos al estilo de D’Hooghvorst, en este caso sacándolos de la imaginería gótica. Su entusiasmo por la Edad Media le lleva a lanzar un varapalo al Renacimiento que resulta encantador en su simplismo.
18/08/2013 El matrimonio del cielo y del infierno, William Blake.
No puedo evitar sentir que se trata de una obra completamente marcada por su época, principalmente por los movimientos religiosos que a su vez impulsaban los movimientos políticos de revuelta contra las injusticias sociales. Buscaban crear una sociedad ideal y rechazaban toda tiranía. Se revolvían contra el novísimo imperio de la razón, invocando la fuerza de la espiritualidad: en Blake es la imaginación la fuerza más importante del espíritu, el creador necesita ser libre. Se revolvían contra la nueva economía capitalista e industrial invocando la fuerza de la naturaleza. Se revolvían contra el poder del gobierno y la Iglesia. Fueron los primeros en ver a Jesucristo como un rebelde libertador que luchaba contra la tiranía, y por eso mismo rechazaban ciertos aspectos de la Biblia y de la tradición que se oponían a esa idea, sobre todo las referencias a la moral: muchos defendían una ley humana interior que no permite hacer al hombre nada malo. Para Blake, es la liberación de los sentidos y la sensualidad, de cualquier deseo reprimido, aquello que los poderes intentan coartar y que conduce al hombre a la auténtica libertad (he ahí la marca de su tiempo, la necesidad de derribar prejuicios, que continuaría durante todo el siglo XIX; ahora, ay, suena a agua pasada). En su deseo de darle la vuelta a los esquemas establecidos, se enfrenta a las ideas de mal o de diablo (gran protagonista de la época). En su caso, asume la noción de necesidad de enfrentamiento entre contrarios, pero no tan banales como bien/mal. Una tendencia razonable y pasiva choca con otra apasionada y activa; mientras la segunda se desborda, la primera lo contiene. Ninguna de ellas es negativa, lo es la opresión que no les deja desarrollarse como necesitan. La opresión toma la forma de moral y reglamentación, y Blake las rechaza. Me alegro de que también rechace la dualidad alma/cuerpo.
Aunque conoció a los representantes de la gran tradición, como Paracelso y Bohme, los apreció más por su capacidad para pensar diferente y enfrentarse a lo establecido. No creo que heredara nada de ellos, pues para él la liberación de la humanidad tenía más que ver con acontecimientos humanos que cambiarían el orden mundial, o con nuevas nociones sobre la naturaleza del alma.
El cielo y el infierno que se unen en este matrimonio no son más que estos dos aspectos (prolífico/devorador) que deben ser reunificados en cada hombre para que pueda recuperar sus capacidades divinas, pues este Dios al que aspira no existe más allá de los seres humanos, es su auténtica expresión, es un dios profundamente material y carnal, es la humanidad como gran objetivo. Puede que algunas de sus ideas coincidan con las de la Obra, pero es más por casualidad. Blake tiene sus propias ideas y no las toma de nadie. A veces me parecen excesivas por su propia vehemencia, pero vuelvo a disculpar el influjo de la época.
Análisis de las obras de los principales cabalistas cristianos: Ramon Llull, Marsilio Ficino, Pico de la Mirandola, Johannes Reuchlin, Francesco Giorgi, Cornelius Agripa. Cómo su influencia llega a Inglaterra en la época isabelina, principalmente a través de John Dee, y el efecto en la literatura de la época: The Faerie Queene de Spenser y su glorificación de un neoplatonismo centrado en la reina virgen.
El cabalismo cristiano visto como una reforma del cristianismo (una tercera vía entre Reforma y Contrarreforma, luego atacado por los dos). Reacción contraria a esa filosofía, que ve a los cabalistas como magos diabólicos, en concordancia con la época de caza de brujas en toda Europa: Marlowe.
Defensa del ideal isabelino por parte de Shakespeare. Los rosacruces como herederos de Giorgi pasado por el tamiz de la filosofía oculta isabelina de Dee, que la difunde en sus viajes por Europa. Francis Bacon propone en Inglaterra una ciencia cabalístico-cristiana, por oposición al racionalimo cartesiano de Francia. El cabalismo bíblico llega a Milton, que hereda la idea mesiánica inglesa de Spenser y su círculo, a la vez que el puritanismo inglés revolucionario (también mesiánico, veterotestamentario y filohebráico) hereda también elementos de la ideología rosacruz, rechazada en los reinos europeos.









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