Teoria feminista: del marge al centre - bell hooks (1984). Tigre de Paper, 2024
(un marcapáginas encontró su libro ideal)
La Hermana, la extranjera: artículos y conferencias - Audre Lorde (1984). Horas y Horas, 2003
(“Las herramientas del amo nunca desmontarán la casa del amo” es el título de uno de sus artículos)
Muchas cosas han cambiado desde que Audre Lorde o bell hooks, cada una con sus características, escribieron en los años 70 y 80. Aún así, después de tanto tiempo, me han abierto los ojos sobre muchos temas (y en otros no puedo estar de acuerdo). Ambas hablan desde la perspectiva de mujeres negras de clase trabajadora en Estados Unidos, y cómo el feminismo les llega de mujeres blancas de clase media, mujeres que hablan de “salir de casa y trabajar” como una liberación de la asfixiante monotonía del ama de casa; mientras que tanto ellas como sus madres y todas las mujeres de su comunidad llevan trabajando toda la vida, desde generaciones, no como ningún tipo de liberación, sino como una necesidad de supervivencia. Mujeres negras que muchas veces han trabajado al servicio de esas mujeres blancas, que se “aburren” porque son ellas las que hacen el trabajo duro; que siguen haciendo ese mismo trabajo duro mientras las mujeres blancas emprenden carreras profesionales en trabajos bien considerados socialmente, mientras esas mujeres se sienten liberadas y articulan sus teorías sobre el feminismo, olvidando que lo están construyendo sobre otra opresión.
Esas mujeres blancas les dicen que “se liberen”, pero Audre o bell se preguntan: ¿liberarse de qué exactamente? Claro que ellas también sufren opresión machista, pero ésa es sólo una de las muchas que sufren. ¿Cómo pueden liberarse de la opresión machista, y seguir oprimidas por la clase alta, principalmente blanca y masculina, pero a la que ahora también se han añadido esas mujeres “liberadas”?
Las feministas negras hablan de ese tipo de feminismo que considera que su objetivo es llegar a las mismas posiciones que los hombres, sin cuestionarse todo el sistema social creado alrededor del patriarcado: una jefa de empresa, una general del ejército, una presidenta... ¿qué más? ¿Una dictadora? Las feministas del siglo XIX y principios del XX podían creer que las mujeres son seres de luz hechas de plumas de ángel, y que una vez en el poder, por su sola presencia, acabarían con las guerras y el hambre, porque serían todo amor maternal y buenos sentimientos.... Creo que a estas alturas del siglo XXI podemos confirmar que una mujer en un puesto de poder no tiene por qué significar ningún cambio, si solo se acomoda al sistema que acepta integrarla (y si no lo hace, o dura poco, o no llega a ese puesto). El patriarcado puede aceptar un representante con traje sastre y un pañuelo en lugar de corbata, si eso acaba con el resto de demandas del feminismo, si sirve como medida cosmética. La empresa acepta a las trabajadoras, e incluso permite a algunas pasar por el embudo y llegar a un puesto directivo, siempre que nada cambie en el sistema (y esas trabajadoras acepten tragar con el acoso y la violencia de sus compañeros que les recuerdan cada día que ese no es su lugar).
Además, esa clase de logros puntuales, de algunas mujeres accediendo a puestos que antes eran masculinos, no mejoran la vida del resto de las mujeres ni contribuyen a derrocar el patriarcado. Son como esa persona que corre para subir al metro que se le escapa, pero una vez dentro se para en seco, y se sorprende cuando los que van detrás se estrellan contra ella: ¿que había más personas corriendo para subir al metro? ¿Que no era yo sola y tan solo lo mío importa? Si esas mujeres se incorporan a un sistema que promueve la opresión, todas las opresiones, y no hacen nada para derribarlas, ¿de qué sirve su logro? Es como dice Audre Lorde: son las herramientas del amo, solo sirven para construir opresión, no cambian porque ahora estén en tus manos. Para construir un mundo sin opresión, se necesitan otras herramientas.
Es la antigua cuestión: ya hay poca gente que quiera luchar por sus derechos, pero, de éstos, la mayoría solo piensa en luchar por los suyos, no por los de los demás. Si a mí no me caen bombas encima, ¿qué me importa lo que esté pasando en la otra punta del mundo? Si yo tengo casa, ¿qué mas me dan los que viven en la calle? Si soy un hombre y nunca voy a ser una mujer maltratada, ¿qué me importa el maltrato? Si no soy una mujer negra y no voy a sufrir discriminación ¿por qué me voy a preocupar por el racismo?
Creo que es un error creer que el feminismo solo debe luchar por conseguir la igualdad de las mujeres con los hombres; si lucha contra la discriminación, tiene que luchar contra todas las discriminaciones, o ninguna será derrocada. El patriarcado es el sistema que jerarquiza a las personas y pone a las que están en cada nivel ejerciendo poder sobre las que tiene debajo: los ricos sobre los pobres, los hombres sobre las mujeres, los heteros sobre todos los demás, los blancos sobre todos los demás. Justifica el control y la explotación ejercidos por la fuerza, no respeta la diferencia sino que la culpabiliza y la parasita. Ese feminismo conformista pretende eliminar una carta de ese enorme castillo de naipes, pero dejar todas las demás intactas, o desentenderse de ellas: no funciona, la estructura no se mueve, nada cambia realmente si no se cambia todo. hooks dice:
“La conscienciació feminista no ha empès significativament les dones cap a la política revolucionària. En general, no ha ajudat les dones a entendre el capitalisme, el seu funcionament com a sistema que explota el treball de les dones i les seves interconnexions amb l'opressió sexista. No ha instat les dones a aprendre coses sobre diferents sistemes polítics com ara el socialisme, ni ha animat les dones a inventar ni imaginar nous sistemes polítics. No ha atacat el materialisme ni l'adicció a l'excés de consum de la nostra societat. No ha ensenyat a les dones com ens beneficiem de l'explotació i l'opressió d'homes i dones a escala mundial ni ens ha ensenyat maneres d'oposar-nos a l'imperialisme. I, cosa més important, no ha encarat constantment les dones amb la idea que el moviment feminista per posar fi a l'opressió sexista només se'n pot sortir si ens comprometem amb la revolució, amb l'establiment d'un nou ordre social”.
No, ser mujer no significa tener unas cualidades especiales; lo único especial es una historia secular de opresión, y tampoco solamente ésto aporta nada; es la respuesta a la opresión, la conciencia de la injusticia, la búsqueda de nuevas formas de relación y organización, la memoria y la voluntad de mejorar el mundo. Todo, cosas que se pueden esfumar fácilmente cuando cada una consigue su pequeña parcela de comodidad. Pero, mientras viva rodeada de un océano de injusticia, toda comodidad es demasiado frágil. Como dice Lorde:
“En estos tiempos (en que) el conservadurismo va en aumento, las mujeres blancas son más propensas que las mujeres Negras a caer en la peligrosa trampa de creer que si eres lo suficientemente buena, guapa y dulce, si enseñas a tus hijos buenos modales, detestas a quienes hay que detestar y te casas con un buen partido, se te permitirá coexistir en relativa paz con el patriarcado, al menos hasta que un hombre necesite tu puesto de trabajo o te cruces con el violador del barrio. Es cierto que, a no ser que se viva en las trincheras, resulta difícil recordar que la guerra contra la deshumanización nunca cesa”.


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