domingo, 24 de junio de 2018

Yo no he olvidado





"Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada" es una citada frase del pensador Edmund Burke, pronunciada en aquel siglo de las luces en que las palabras aún tenían peso; cuán lejos estaba este señor de imaginar el actual infierno de palabras e imágenes que ya no significan nada. Por eso lo cito y no intento siquiera decir nada propio.

Últimamente he estado leyendo varios libros sobre la II Guerra Mundial. El remolino de horror e incomprensión te arrastra hasta hacer difícil continuar. Al girar una página llegué a esta foto:
Es el ghetto de Varsovia, y no es ni remotamente la foto más terrible que puede encontrarse de aquel lugar. No sé hasta qué punto deben suprimirse los instintos humanos para pasar al lado de una criatura muerta y no hacer nada, ni siquiera mirarla. Ni puedo imaginar la cantidad de gente que no hizo nada para que se llegara a este punto.

Los cálculos sobre la Segunda Guerra Mundial hablan de unos 55 millones de muertos, la gran mayoría civiles. Muchos fueron asesinados, tiroteados, ejecutados; otros fueron bombardeados y masacrados de las más diversas maneras. Muchos murieron de hambre y enfermedades. Y todo eso pasó porque otras personas creyeron que no eran seres humanos, que no tenían derecho a vivir, que sus vidas no valían nada. Esto pasó en la Europa de Burke y la Ilustración.

Podría reclamar muchas cosas a los gobiernos y a la sociedad, pero no creo que mis palabras les digan nada. Podría ponerles delante el espejo de lo que vivieron sus abuelos o bisabuelos, pero he comprobado que la mayoría de la gente ha olvidado incluso la historia más reciente. "Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo" es otra cita de Jorge Santayana que se recuerda a menudo. Escuchar las palabras de los sabios puede rescatarnos del infierno de palabras vacías (escuchar). Leer libros duele pero es necesario para vivir. El resto es nada.

Entrada de 2008; yo he crecido, el mundo no: