lunes, 19 de diciembre de 2011

Alguna cosa mía

Ell, Cesco, era alguna cosa dels homes; els altres eren alguna cosa d’ell.
—50 obrers van aixecar en un dia l’obelisc de la plaça de la Concòrdia, i van cobrar, posem per cas, 10 francs cada un, 500 francs en total; un sol obrer treballant 50 dies també guanyaria 500 francs; i en canvi un obrer, ell tot sol, no podria aixecar l’obelisc en 50 dies. El que no paga el capital és el treball col·lectiu, allò tan humà de 50 homes tibant alhora la mateixa corda. Up! up! amunt! Aquest esforç col·lectiu, aquest sentit d’una colla d’homes treballant junts, és la base de qualsevol estructura de treball. El treball no és un problema de números, sinó d’homes. És el resultat de la germanor, és humanament misteriós i inquantificable. I l’obra de les mans juntes també és humanament misteriosa i inquantificable.
—Molt bonic i massa romàntic.
[...]
—Perquè per a mi hi ha sempre una dialèctica que no és ben bé la teva: la de persona-comunitat. La persona només es desplega de debò en la comunitat. La comunitat només es desplega orgànicament quan valora i respecta la persona humana. Un home sense sentit de comunitat és una fera. Una comunitat sense respecte per la persona humana és una màquina d’aixafar grava.
—La història és una màquina que no podem parar.
—No podem parar-la, però hem de guiar-la. I el qui la guia (això sí que no ho acceptarà) és l’esperit de pobresa.
—La pobresa és el primer que cal treure del món.
—La pobresa és el primer que cal treure del món i el primer que cal salvar. Cert, el més urgent és treure la pobresa, que tothom mengi; el més important és salvar la pobresa, que tothom visqui. És una paradoxa: treballar perquè tothom tingui el seu nivell just, i alhora treballar perquè el món no se’ns torni gras, satisfet, opulent, encoixinat. Burgès, que diries tu. Trist, que diria jo. Cal donar al món un veritable esperit de pobresa.
—I què és això?
—No ho sé, Déu meu, no ho sé. Ho cerco, ho trobaré.
—Deixa’t d’històries. Hi ha una gran feina i cal fer-la.
—Hi ha una gran recerca i cal fer-la sense deixar la feina.
—Cal fer el que cal fer.
—Cal que cada home sigui el que ha d’ésser.
—Cada home només és un pas, un “quanta”, la mínima quantitat possible d’energia històrica. El que cal salvar és el gran destí. La marxa d’aquesta màquina que ara comencen a saber com va.
—Cada home és un misteri en la comunitat. Cal salvar cada home.

-Francesco, de Josep Maria Ballarín, 1967. Edicions 62, col·lecció Blanquerna nº 62, 1972.


MEDITACIÓN XVII

Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte del todo; si el mar se llevara una porción de su tierra, Europa quedaría reducida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me empequeñece porque estoy ligado a la humanidad; es por ello que nunca deberías preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti...

John Donne 1624

domingo, 4 de diciembre de 2011

Who will take my dreams away


Es una de las canciones más bonitas que he oído en mi vida, y también una de las más deprimentes. La cantaba Marianne Faithfull en la banda sonora de La cité des enfants perdus.



I can't give you all my dreams

Nor the life I live.
You and I know what friendship means.
That’s all we got to give.
Who will take your dreams away
Takes your soul another day.
What can never be lost is gone.
It’s stolen in a way.
Please don’t stand too close to me.
Can you hear my heart?
Take my warmth and lean on me
When we’re not apart.
Now our mission is complete
And our friends are hid.
Evil things brought down by the light.
Life goes on until the end.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Sólo los grandes autores son dignos de plagio

Supongo que existía la posibilidad, pero no creí que me llegara a pasar a mí, y menos que yo lo descubriera; pero ha pasado. Buscando nuevas ilustraciones sobre la pintura japonesa sumi-e, a la que dediqué una entrada hace años, me he encontrado mi entrada copiada de pe a pa en otro blog, por supuesto sin ninguna referencia a mi blog.

 

Para muchas de mis entradas he buscado información por internet, pero nunca se me hubiera ocurrido copiar ni siquiera un párrafo; si no soy capaz de escribir algo mínimamente personal, ¿qué sentido tiene el blog? Pero claro, este es mi modo de pensar. ¿Cómo me lo he de tomar? Resulta que escribo tan bien que alguien ha decidido difundir mis palabras por su cuenta y riesgo. Bien, mi autoestima puede verse muy incrementada. Por otra parte, es como oír tus pensamientos en boca de otro, y produce una inevitable sensación de expolio. Y me induce a pensar… ¿estarán las palabras que he parido volando por algún otro ciberespacio que desconozco? Ay, y si caen en malas compañías, ¿qué les pueden hacer? Bueno, cuando gane el Nobel de literatura ya reclamaré derechos.

 

Ah, éste es mi admirador secreto.

ULTIMAS NOTICIAS (1/12/11)

"Piensa mal y acertarás". Lo he aplicado y he buscado directamente mi entrada en internet, y he descubierto que su éxito ha sido mayor de lo que imaginaba:

La secta del óleo http://lasectadeloleo.blogspot.com/2011/05/sumi-e.html (22/5/11) recoge parte del texto pero SÍ me cita como fuente.

El Laboratorio de Prácticas Estéticas Contemporáneas http://jorgeeliecerrodriguezosorio.blogspot.com/p/sumi-e-por-m-eugenia-manrique-kairos.html copia todo mi texto, incluso la introducción que aparecía en el blog de Alejandro Rost, pero incluye mi referencia a la autora del libro que yo comentaba (Eugenia Manrique) que no aparece en el blog de Alejandro. ¿Quién fue primero?

En Historia del Arte 1 Cedart Miguel Cabrera http://miriamoon.blogspot.com/2011/10/ejemplos-de-pinturas-e-informacion-del.html (9/10/11) copia toda mi entrada y parte de lo que añadía Alejandro, pero parece muy reciente, ¿quién copió a quién?

Evidentemente, todos me copiaron a mí, y es posible que esta bola de nieve siga rodando. Cuando aparezca en la wiki, que alguien me avise.

MÁS DE LO MISMO (26/10/13)
Pues ya que tal día como hoy no tenía nada mejor que hacer, he pensado hacer otro barrido de google y ponerme al día de cómo está el tema del copia y pega de mi entrada de sumi-e. Estas son las últimas novedades:

El señor de Ikebana utiliza parte de mi texto, pero con añadidos que he visto muy repetidos en internet. Creo que es una nueva reescritura y se ha convertido en la ultimate version de los blogs del último año:

http://ikebanasanguepa.blogspot.com.es/2012/07/sumi-e-la-belleza-de-los-trazos-con.HTML


Los hay que utilizan parte de esa redacción y reescriben el resto, como en El Hogar Natural:

http://www.elhogarnatural.com/reportajes/Sumie.htm

Pero lo que me alucina es que otros se molesten en decir lo mismo con otras palabras; con todo ese trabajo, ¿no te hubiera salido más a cuenta crearlo tú mismo?

http://comprarabanicos.com/abanicos-pintados-sumi-e/

Otros pasan de creatividad y van directos al corta y pega, como esta página de Facebook:

https://es-la.facebook.com/YogayTaiChiMaracay/posts/584842201552588

Del señor de Coloratura me ha encantado que cite un frase mía como si fuera del antiguo clásico Los Cuatro Tesoros del Erudito (Bunbou Shishou). ¡Ay, desconfiad siempre de las citas en internet, ya veis cómo se corrompe la información!
 

 
Se supone que toda la información está en internet, pero, ¿no os pasa que cuando buscáis sobre un tema, encontráis las mismas cuatro líneas repetidas cien veces? ¿El mismo artículo de la Wikipedia, una y otra vez? A veces es imposible profundizar lo más mínimo en un tema, porque nadie se ha molestado en estudiarlo. Dudo que esto sea la sociedad de la información.
 
 

 

miércoles, 26 de octubre de 2011

En una galaxia muy, muy lejana, muy loca, alucinada, desopilante, absurda, imposible y descacharrante

Como resulta imposible explicar lo que es Red Dwarf en pocas palabras ni en muchas, sólo diré que es la mejor serie inglesa que he visto, la mejor serie de ciencia-ficción que he visto, la mejor serie de humor que he visto... ¿he dicho ya que es la mejor serie que he visto?

Desde finales de los años 80 y durante ocho temporadas, las aventuras de la gigantesca nave Enana Roja le dieron mil vueltas a los acartonados argumentos de ciertas series y películas de CF supuestamente clásicas: sus paradojas temporales, intercambio de cuerpos y realidades alternativas son para hacer aullar a cualquier fan del género. Algunos de sus gags son de antología, pura anarquía espacial. ¿He dicho ya que es mi serie favorita?

Fue emitida en TV3 como El Nan Roig, así como en otras televisiones autonómicas (la calidad televisiva, siempre maltratada en España). Todo esto viene por haberme encontrado en llutuve uno de sus grandes gags, aunque mi inglés no da para tanto, pero me lo sé de memoria:





No puedo hacer otra cosa que aconsejar a cualquier interesado que la busque por alguna página de series, o por la mula, y se atreva a dejarse apalizar por esta supernova del despiporre.

domingo, 2 de octubre de 2011

Beguinas, el Libre Espíritu

A partir del siglo XIII apareció en Europa una nueva forma de espiritualidad, influida por los cambios sociales: había una nueva prosperidad, las ciudades y el comercio avanzaban, el sistema feudal perdía valor y ya no se reverenciaba a Dios como a un gran rey. Giotto pintaba sus cristos y santos como serenos habitantes de una naturaleza amable, próximos a la gente. El nuevo estilo gótico llenó las iglesias de luz, las vírgenes eran bellas damas que sonreían y jugaban con sus niños, los franciscanos se echaron a los caminos a socorrer a sus semejantes, y la espiritualidad se volvió, de alguna manera, femenina.

No es que las mujeres no hubieran tenido un papel importante en toda la Edad Media: fue la época de las grandes reinas y abadesas, favorecidas por el derecho germánico, poco a poco sustituido por el derecho romano- que negaba la categoría de personas a mujeres y niños – el cual acabaría triunfando a partir del Renacimiento, y plenamente en la sociedad burguesa donde la mujer perderá todo valor.

Gran cantidad de mujeres, solteras o viudas, se unieron de forma libre, permanente o temporalmente, para compartir sus vidas y su fe. Sus otras opciones eran casarse, o ingresar en órdenes monásticas, donde dependiendo de su posición social quizá no fueran admitidas, y en todo caso se entregarían en las manos de la jerarquía que les impondría confesores y consejeros. Estas mujeres escogieron ser Libres, y además ejemplares. Hacían votos voluntarios de castidad y pobreza, se dedicaban a trabajar en los hospitales cuidando enfermos o leprosos, socorrían a los pobres. Y sobre todo vivían su espiritualidad de una manera propia: creían en una relación personal con lo divino (es decir, sin necesidad de intermediarios), y sentían que su propia alma, sin más ayuda, era capaz de hacerles llegar hasta una unión total con Dios. Por otra parte, esas eran las mismas tesis que defendía toda la mística del siglo XIV, como se puede comprobar leyendo al Maestro Eckhart. Vivieron experiencias propias y auténticas. Hicieron algo más: las pusieron por escrito.

Sus libros, en principio dirigidos a sus propias comunidades, se abrieron después a todo el pueblo, deseoso de recoger unas palabras que conmovían y llenaban, y que les eran dirigidas en sus propias lenguas: muchas de estas mujeres son las primeras grandes autoras y poetas de sus lenguas europeas. Aunque recogían la tradición bíblica y eclesial, su alejamiento del latín las alejaba igualmente de las ideas tradicionales. Utilizaban los modos de la literatura cortés: sus damas y caballeros eran personificaciones de virtudes, y sus poemas eran expresiones del Amor que sentían por el Amado. Algunas eran visionarias, lo Sagrado hablaba directamente a través de ellas. Llevaban sus palabras al límite de lo sublime.

Eran mujeres que vivían lo que predicaban, un ejemplo que admiraba a algunos religiosos. El franciscano Lamberto de Ratisbona escribió: “Señor Dios mío ¿qué arte es ese mediante el cual una vieja comprende mejor que un hombre sabio? Me parece que esta es la razón de que una mujer sea buena a los ojos de Dios: en la simplicidad de su comprensión, su corazón dulce, su espíritu más débil, son más fácilmente iluminados en su interior, de modo que, en su deseo, comprende mejor la sabiduría que emana del cielo, que un hombre duro que en esto es más torpe” Pero el reproche de la Iglesia no era por causa de la doctrina, sino por su misma forma de vida. El también franciscano Simón de Tournai escribió sobre las beguinas de Bélgica y Francia septentrional: “Les atraen las palabras sutiles y nuevas, aman discutir de problemas religiosos y teológicos, leen, debaten en conventuchos o en las calles escritos religiosos en lengua vulgar, se ocupan de misterios que son impenetrables hasta para los doctos teólogos”. Simón sentía horror a que el verbo divino “se vulgarice en lengua vulgar, las cosas santas se les den a los perros y las margaritas a los cerdos”. En diferentes procesos judiciales, la Iglesia acusó a beguinas, begardos (hombres que practicaban sobre todo la pobreza y la vida errante), iluminados y todo tipo de comunidades irregulares, de pertenecer a la herejía del Libre Espíritu, pero nunca fue un movimiento organizado, sino un sentir popular. Los perros y los cerdos de Simón de Tournay eran el Pueblo de Dios conmovido por las beguinas, el cual debía someterse a la doctrina de la Iglesia. Muchas obras escritas por estas mujeres no fueron prohibidas, sino alabadas y aconsejadas en los monasterios, pero fueron traducidas al latín para alejarlas de las manos de perros y cerdos.

Finalmente prohibidas, las beguinas se dispersaron, y muchas de ellas entraron en monasterios benedictinos, que habían estado próximos al movimiento. Aunque la historia siguió su curso, su espiritualidad ha ido apareciendo de forma reconocible, como en los místicos del Siglo de Oro español, tan semejantes en sus metáforas sobre el Amor y el Amado. Hadewijch de Amberes, Matilde de Magdeburgo, Beatriz de Nazareth, monja cisterciense formada por las beguinas, Margarita Porete, Margarita de Oingt, cartuja, unas beatificadas y otras despreciadas, han legado libros que hoy en día sorprenden por su audacia y su capacidad de llegar directamente al corazón del lector, porque del corazón de sus autoras brotaron, y no pudieron más que escribirlo como lo sentían. El testimonio de Ángela de Foligno, después beatificada, iletrada que sólo hablaba su lengua vulgar italiana, fue puesto por escrito en latín por su confesor y así arreglado, pero aún se puede sentir muy intensamente el momento en que, ante el santuario de Asís, y después de salir de una arrebato místico, “sin ninguna vergüenza gritaba y clamaba diciendo así: ¡Amor no conocido, ¿y por qué me dejas?! Pero no podía decir más y gritaba sin vergüenza esas palabras y decía: ¡Amor no conocido, ¿y por qué y por qué y por qué?!”

Y en el furor de amor Hadewijch de Amberes decía:
Saludo a aquel a quien amo
con la sangre de mi corazón.

Sufro, me esfuerzo, quiero llegar por encima de mí,
amamanto con mi sangre (a ese Dios que nace de mí).
Saludo a la dulzura divina
que recompensa el furor de Amor.

domingo, 25 de septiembre de 2011

domingo, 11 de septiembre de 2011

Català<>Castellà

No me identifico con las banderas ni con los himnos, ni con ningún otro símbolo patrio de cualquier concepto o circunscripción oficial u oficiosa de patria, y sin embargo me identifico con la lengua, tal vez porque amo las palabras y me apasiona toda reflexión sobre el lenguaje, que considero la herramienta principal para comprender y utilizar la vida. Y por eso mismo me duele que algunos hagan de la lengua un arma cargada con la que asediar constantemente al enemigo, un arma en realidad imaginaria, porque verdaderamente no existe ninguna guerra, y lo que duele es usar algo tan tierno e íntimo como la lengua de una forma tan zafia.



No existe ninguna guerra y por eso no se entiende a los que están anunciándola constantemente. Por mucho que se repita una mentira, no se convierte en verdad, pero también parece que por mucho que se repite la verdad, nadie quiere creerla. Si acaso, yo la cuento una vez más.



A veces pienso que lo que pasa es que la gente que vive en el monolingüismo no entiende lo que es el bilingüismo. Creen que los que hablan castellano y los que hablan catalán viven en una especie de apartheid y que cuando se encuentran siempre surgen conflictos. Es difícil explicarles cómo es una conversación normal en una tierra bilingüe; cómo podemos iniciar una conversación en catalán, pasarnos al castellano, continuar hablando cada uno en una cosa y acabar no se sabe cómo, dependiendo del tema, no lo sé… Y sin problemas para entendernos. Cómo no se puede saber en absoluto por el idioma que alguien usa si sus orígenes son catalanes o no. Hay gente de origen catalán que habla en catalán, que se pasa al castellano cuando le hablan en castellano, que no se pasa, gente que no es de origen catalán pero lo usa siempre, que usa los dos, que no sabe hablarlo pero lo entiende… Hay emigrantes españoles que llevan cincuenta años aquí y se han negado a aprenderlo; hay inmigrantes que llegaron hace seis meses de algún país sudamericano sin saber que en España existía algo llamado catalán, y a pesar de poder conformarse con el castellano han hecho el esfuerzo de aprenderlo porque han entendido que es una manera de comprender el sitio al que han venido. La combinación es tan grande que nadie se preocupa ya por clasificaciones.



Claro que nada de esto sería así sin un sistema educativo de inmersión como el que tenemos. Existen unas leyes que favorecen el catalán porque es el que lo necesita. Siempre intento explicarlo comparándolo con la situación de la mujer: hay leyes que favorecen a las mujeres porque han sido las históricamente discriminadas, y es la manera de igualar la situación. Nadie consideraría que los hombres están discriminados por esas leyes; los hombres no necesitan leyes que los favorezcan, porque tienen la ventaja desde que nacen. En Catalunya el castellano es dominante, está mayoritariamente en los medios de comunicación, en las instituciones nacionales, en la prensa, en la literatura, en la música, en el ocio y en la calle. Gracias a nuestro sistema de enseñanza, yo, que he vivido en un ambiente así, puedo decir que soy bilingüe, se me ha hecho el regalo de una lengua que uso y me concede placeres como leer a Jaume Cabré en toda la maravillosa expresividad de la lengua en que crea su literatura. Y también me siento totalmente coherente si escribo esta defensa de la lengua catalana en castellano, porque es mi lengua materna y sé que me comprenderán, y nótese que este artículo no contiene una pizca de demagogia ni provocación gratuita y que es una apología del sentido común y las buenas intenciones, porque la gente se entiende sólo si quiere entenderse, y eso no tiene nada que ver con las lenguas (pero voto por las lenguas que nos llenan de palabras, que significan pensamientos, que significan emociones, que significan vida).

Viñeta de Kap en La Vanguardia 11/9/2011




miércoles, 3 de agosto de 2011

lunes, 18 de julio de 2011

El libro de la almohada



En la lejanísima Edad Media japonesa, allá por el siglo X, las damas de la corte escribían en pliegos sueltos breves notas sobre su vida de cada día, sus gustos, cotilleos, poesías, anécdotas… Estas notas tenían un uso personal, y acostumbraban a ser guardadas en los cajones de la pequeña cajita de madera lacada que hacía las funciones de almohada, por eso se les conoce como “libros de almohada”. De los que nos han llegado, el más famoso es el de Sei Shônagon, que en su tiempo circuló de mano en mano y llegó a ser célebre, copiándose a menudo.


No es fácil acceder a los pensamientos de una persona tan lejana en el tiempo y de una cultura tan diferente, con una vida para nosotros inimaginable, pero estos apuntes están hechos de una manera tan personal, tan cotidiana y a veces caprichosa, que por momentos llegan a producir una sensación de proximidad sorprendente. Esta dama debía aburrirse mucho, y su vida está llena de trivialidades que a mis ojos se ven insufribles. Pendiente de la moda, de los mínimos gestos de las gentes de palacio, de ceremonias pomposas, parece nunca cansarse de apreciar el lujo y la etiqueta. Monasterios y monjes están siempre presentes, pero las enseñanzas de desapego budistas brillan por su ausencia. El esnobismo de la autora, completamente atrapada en el sistema de clases, llega a extremos divertidísimos, como cuando en su lista de cosas inconvenientes incluye “nieve sobre los tejados de la plebe [¡!]. Esto es especialmente desagradable cuando brilla la luna”. Shônagon consideraba que la nieve sólo debía brillar sobre los tejados de gente culta, que pudiera apreciar su belleza y componerle poemas. Este carácter con un punto de cinismo aparece de vez en cuando de forma muy graciosa: después de un emotivo párrafo sobre pájaros cantores y cómo se emociona oyendo su melancólico canto en la noche, concluye: “No necesito decir más sobre mis sentimientos por este pájaro. Y no es sólo al hototogisu al que amo; todo lo que llora de noche me deleita, excepto los bebés”.


De todas formas, encuentro encantadoras y muy poéticas sus listas de árboles, pájaros, insectos, flores, cosas placenteras, cosas dignas de verse, momentos del día favoritos, colores que mejor combinan… Se encuentran reflexiones que poca gente tiene oportunidad de hacer. El principio es digno de recordarse:


"En primavera, el amanecer. Cuando al insinuarse la luz sobre las colinas, los contornos se tiñen de un pálido rojo y purpúreos jirones flotan sobre las cimas.


En verano, las noches. No sólo las de luna brillante sino también las oscuras, cuando las luciérnagas revolotean, y aún las de lluvia, tan bellas.


En otoño, el atardecer. Cuando el sol resplandeciente se hunde cerca de la ladera de las colinas y los cuervos cruzan el cielo en grupos de tres o cuatro o de a dos, de vuelta de sus nidos; o las garzas en bandada se dispersan en el cielo distante. Cuando se oculta el sol, el corazón se conmueve con el sonido del viento y el zumbido de los insectos.


En invierno, las mañanas. Por cierto bellas cuando ha caído nieve durante la noche, pero espléndidas también cuando el suelo está blanco por la escarcha; y cuando no hay nieve ni escarcha y sólo hace mucho frío y las criadas corren de una habitación a otra atizando el fuego y cargando carbón, ¡qué bien se corresponde la escena con la índole de la estación! Pero al mediodía nadie se molesta por tener los braseros encendidos y pronto sólo hay pilas de ceniza blanca".
-El libro de la almohada, Sei Shônagon. Adriana Hidalgo Editora. El otro lado/La lengua/Clásicos, 2004.
-Ilustraciones de Uemura Shôen (1875-1949)

domingo, 10 de julio de 2011

La mirada asesinada

Recogí esa mirada en mi blog, en la entrada La belleza de las miradas afganas y me ha estado acompañando todo este tiempo, sin saber yo que hace ya seis meses que se apagó o la apagaron, como ha descubierto ahora y explica en La Vanguardia Plàcid Garcia-Planas al comunicárselo el traductor que le acompañó en aquella entrevista. Que los travestis bailen en las bodas se considera un buen augurio en países de oriente como Afganistán, Pakistán o la India, seguramente rastro de antiguas creencias aún no aplastadas del todo por el peso de la cultura patriarcal. Sin embargo, "tan arraigada está en Afganistán la costumbre de pagar a travestis para que bailen danzas tradicionales en fiestas –en temporada alta, Zabi actuaba hasta cinco días a la semana– como cargárselos a lo bestia después del festejo". Sin embargo, hubo un tiempo en que Afanistán pudo haber sido diferente, como recordaba Ana Maria Briongos en Un invierno en Kandahar: "Después de Kandahar fue Kabul la ciudad que me acogió. Mis amigas afganas de la capital iban a la universidad y vestían como yo. Pertenecían a una clase social ilustrada de pashtunes persanófonos del clan Mohamadzaí, al cual también pertenecía el rey. El país era pobre pero no mísero, excepto cuando había año de sequía; y los nobles y los ilustrados de Kabul no eran gente opulenta ni mucho menos. Estuve visitando Afganistán casi todos los años desde 1968 hasta 1977, casi diez años de relación intensa con aquel país". Cuesta imaginar cuál hubiera podido ser el futuro del talento de Zabi, cuál hubiera podido ser su vida sin estos treinta años de violencia en aquel lado del mundo.

miércoles, 29 de junio de 2011

Espinas de luz

De Margarita Ruiz Reyes no conozco nada más que estos maravillosos cuadros de la serie Espinas de luz que encontré en internet, así que me permito darlos a conocer. Éste es el currículum que los acompaña:

Nació en la ciudad de México el 1 de octubre de 1959. Es egresada de la licenciatura de Artes Visuales de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, México D.F. Cursó el diplomado de Museografita Contemporánea Diseño y Plantación de Exposiciones impartido por el maestro Alan Knezevich en 1992 además de otros talleres con los maestros Pedro Ascencio, Gilberto Aceves Navarro, Felipe Ehrenberg entre otros. Asistió al taller de papel japonés hecho a mano en Setagaya Tokio en 1991. Trabajó como asistente del maestro Carlos Olachea en el taller de Producción e Investigación Grafica Carlos Olachea de la E.N.A.P. - U.N.A.M. y en la juraduría del Museo Nacional de la Estampa del I.N.B.A. así como jefe de departamento de Difusión Cultural de la E.N.A.P. de 1983 a 1993. Coordinó diversos cursos para el programa de actualización del personal académico de la U.N.A.M. Coordinadora e instructora del Taller de sensibilización platica para niños del programa Alas y Raíces para los niños C.N.C.A. en 1997. Fue becaria del F.E.S.C.A. en el año 2001. Cuenta con dos exposiciones individuales y diversas colectivas. Ha impartido clases de dibujo sensibilización plástica y actualmente de grabado en la Universidad Internacional de La Paz y en la Universidad Autónoma de Baja California Sur de la misma disciplina.

Descripción de la técnica "Washi Zoo Kei".
Es una técnica japonesa para hacer papel que significa papel hecho a mano como obra de arte , y consiste en la mezcla de fibras naturales y el reciclaje de papel común. Esta mezcla de pulpa y fibras se tiñen por separado de acuerdo a las necesidades de la obra, después se coloca en un bastidor y se espera hasta que seca. Esta técnica permite la introducción de diversos materiales en la obra como plantas, metales, papel etc. El resultado es la realización de un papel que al terminarse pasa de ser papel utilitario a ser una obra de arte.

Éste es el sitio donde los encotré:


http://www.artetotal.com/special/carpeta/slide72.html

lunes, 27 de junio de 2011

La humanidad de Dios

Me ha conmovido el discurso de José María Castillo al ser investido doctor honoris causa por la Universidad de Granada el pasado 13 de mayo. En general me interesa siempre lo que escribe este hombre, aunque no necesariamente esté de acuerdo en todo con él, pero sólo porque se atreva a pensar, a cuestionar, a remover, y siempre esté dispuesto a arriesgarse a sus 82 años. Y también porque creo que sus palabras están de sobra respaldadas con su vida, con su defensa de la Teología de la Liberación; alguien que, después del asesinato de jesuitas en la Universidad Católica de El Salvador, por colocarse al lado de los pobres, sólo un año después acudió a enseñar a la misma universidad, a pesar de haberse quedado sin su cátedra en la Universidad de Granada, al haberle retirado Roma el placet para enseñar teología. Desacuerdo que veinte años después le llevó a dejar también los jesuitas, harto de estar en el ojo del huracán. Pero sus palabras permanecen, y tengo la sensación de que dicen todo lo que yo quiero comunicar con menos talento. Aquí destaco un resumen de su defensa de la acción por encima de esquemas anquilosados, y del valor supremo: el ser humano.

En cuanto a la crisis actual de la fe en Dios, lo primero que deberíamos tener claro es que semejante crisis no tiene su explicación última, ni normalmente está motivada, por las razones que con frecuencia suelen aducir teólogos, sacerdotes y obispos cuando se refieren a este asunto. Mucha gente no ha dejado de creer en Dios por causa de la degeneración moral y de los pecados, de los que tanto suele hablar el clero. Ni es correcto decir que se ha perdido la fe porque vivimos en una cultura laicista, secularizada y relativista, en la que se han perdido los “valores absolutos” porque los avances incontrolados de la ciencia y la tecnología han desplazado a Dios del centro de la vida. Sin duda, hay personas que, en sus problemas de fe, están influenciadas por todo eso. Y por otras posibles causas que nadie se imagina. Pero - ya digo - el centro del problema no está en nada de eso. Como muy bien ha escrito recientemente el profesor Juan de Dios Martín Velasco, “la actual crisis de Dios sólo ha podido desencadenarse debido a la forma falseada de presentar a Dios y de vivir la relación con él, que se había extendido por las Iglesias cristianas sobre todo en la época moderna”, Mucha gente no ha abandonado su creencia en Dios porque se trata de gente que se ha pervertido, sino porque a la gente se le ha ofrecido una imagen de Dios tan deformada, que Dios, para muchos ciudadanos, resulta inaceptable o incluso insoportable.

El problema de Dios no está, ni puede estar, en creer en lo incognoscible, en lo indemostrable, incluso en lo absurdo. Una relación con Dios, que se plantea desde semejante presupuesto, es una relación llamada inevitablemente al fracaso. En este sentido, y si pensamos en la fe sólo como creencia (conjunto de saberes que afirmamos y defendemos racionalmente), se puede afirmar que, “desde el punto de vista filosófico o psicológico, la fe no es ninguna virtud, sino un vicio, no constituye excelencia alguna, sino un defecto, un fallo del aparato cognitivo. Creer lo que no podemos ver ni comprender ni demostrar, creer lo absurdo, creer lo increíble, es más bien una patología mental que una virtud o excelencia que merezca recompensa alguna” [Jesús Mosterín]
En definitiva, la exactitud y corrección de nuestra relación con Dios no consiste en la exactitud y corrección de nuestras ideas religiosas, sino en la exactitud y corrección de nuestra conducta. O, dicho con otras palabras: la relación del ser humano con Dios no se verifica mediante la fe, sino mediante la ética. No se juega en el ámbito de la creencia, sino en el ámbito de la conducta.

Las ciencias humanas nos han enseñado hasta la saciedad que los saberes y los comportamientos de los seres humanos están, desde su raíz, condicionados y determinados, no sólo por contenidos mentales, que expresamos mediante signos, sino sobre todo por experiencias (con sentido de totalidad), que comunicamos mediante símbolos. Por esto, ni la ciencia, ni los conocimientos que nos apasionan, ni las relaciones humanas, ni (menos aún) las convicciones, que dan sentido a nuestra vida, nada de eso está determinado solamente por razones y verdades, sino sobre todo por experiencias y símbolos.
Por esto se comprende la gran paradoja que consiste en que, no obstante la contradicción racional que entraña el problema de Dios, las creencias religiosas movilizan en el ser humano la fuerza de experiencias y de símbolos mediante los que tales experiencias se expresan. Símbolos que son, según la certera formulación de Paul Ricoeur, los “centinelas del horizonte” último de nuestra inmanencia. Y símbolos también por los que sabemos y experimentamos que el Trascendente se nos hace presente en nuestra inmanencia.


Jesús, por tanto, representa y significa que en lo humano, y sólo en lo humano, es donde podemos encontrar a Dios y donde podemos relacionarnos con Dios. [...] el Dios, que se nos da a conocer en Jesús (el Dios que se nos reveló en Jesús), sólo se hace presente “en forma de esclavo”. Con lo cual estamos afirmando que Dios ha renunciado definitivamente a toda grandeza, a toda majestad, a toda expresión de poder. Es decir, al Dios de Jesús sólo se le encuentra en lo que puede representar un esclavo en el presente orden establecido, o sea en este mundo. Lo cual es la renuncia total a toda condición sagrada, a todo privilegio y a toda distinción. Por tanto, en la medida en que nos acercamos a esta forma de estar en el mundo y nos ponemos de parte de cuantos viven en ella, en esa misma medida nos acercamos a Dios. Andan, por tanto, desconcertados, perdidos y extraviados, todos los que (por más que sean sacerdotes, obispos o papas) pretenden aparecer en este mundo como “representantes” de un Dios que ya no puede ser representado nada más que en el vacío y el despojo de los últimos, “los nadies” de este mundo.

Por todo esto se debe decir que la correcta comprensión del cristianismo es la que lo interpreta como un movimiento no-religioso. Dios, en Jesús, no se encarnó en “lo sagrado”, como tampoco se encarnó en “lo religioso”. Dios, en Jesús, se encarnó en “lo humano”. La experiencia nos enseña que las religiones, por más cierta que sea su influencia positiva y enormemente benéfica para muchas personas, no es menos verdad que también es cierto el hecho de que con frecuencia las religiones dividen a los individuos y a los grupos humanos, alejan, enfrentan y, de una forma o de otra, generan violencia, descalificación, humillación e incluso, en no pocos casos, han provocado (y siguen provocando) muerte. Por eso, yo no puedo entender a Jesús como fundador de una religión que desencadena los conflictos, persecuciones, condenas y sufrimientos que históricamente ha provocado el cristianismo. Todo lo contrario, mi convicción más firme es que Jesús está, no sólo por encima, sino sobre todo está en contra de todas esas atrocidades y de las condiciones que las han hecho posibles, las han justificado y las han fomentado.
Pero no sólo esto. Estoy profundamente convencido de que Jesús es patrimonio de toda la humanidad. Quiero decir: Jesús no es propiedad del cristianismo. Ni es pertenencia exclusiva de los cristianos o de la Iglesia. De ahí que, a mi manera de ver, ha sido el cristianismo, ha sido la Iglesia, la que se ha apropiado de Jesús y lo ha presentado como el centro y el contenido fundamental de una religión determinada, la religión cristiana. En realidad, lo que tendría que haber hecho la Iglesia es tener la libertad, el coraje y la honestidad de presentar a Jesús como la realización plena de lo más profundamente humano, de lo plenamente humano, de lo mínimamente humano, de aquello que, por encima de culturas, tradiciones, costumbres y creencias religiosas, constituye el logro de los anhelos de humanidad y de ultimidad que todos llevamos inscritos en lo más básico de nuestro ser.


Para leer el discurso completo, aquí

viernes, 10 de junio de 2011

Sobre "España y sus ejidos" de Juan Goytisolo

EL RACISMO ES IGNORANCIA, decía una pintada sobre una pared de mi barrio hace unos años. ¿O quizá era EL FASCISMO ES IGNORANCIA? No cambia demasiado el enfoque, y da en la clave de que, todas las expresiones de odio, menosprecio y abuso sobre el extraño o débil, proceden de una terrible falta de formación humana, por no decir de cultura. En esta sociedad “del conocimiento”, la gente basa su actitud vital en difamaciones y rumores sin confirmar, y por qué no, si hasta los políticos los utilizan impunemente y les sirven para ganar elecciones. El común de la gente no sólo es ignorante de grandes verdades históricas, sino que ha olvidado su propia historia, sus orígenes, su pasado. A propósito de esto recomiendo la lectura de “España y sus ejidos”, de Juan Goytisolo, libro de 2003 que no ha perdido nada de actualidad.

El libro incluye una recopilación de artículos de diferentes épocas relacionados con el tema de la emigración. En los años 60, Juan Goytisolo viajó a Andalucía, la zona más pobre de España, y sobre todo conoció Almería, un desolado desierto que era la misma imagen de la miseria del campo español. El escritor acabó viviendo en París, donde publicó artículos denunciando la situación de pobreza de los andaluces y de todos los españoles que se veían obligados a hacer la maleta y que veía llegar para buscarse un futuro en Europa. Recogió testimonios de estos emigrantes, tristísimas historias de hambre, de lanzarse a los caminos y dormir al raso, de comer hierba para llenar el estómago, de llorar al nacer los hijos por no tener nada que darles, de una esperanza al fin al escapar a Francia o a Alemania, a cavar en minas, limpiar suelos o lo que fuera. Estos artículos no hubieran podido publicarse en España, donde no se permitía alzar la voz a favor de la justicia. En aquella España, sin embargo, se alentaba la emigración como única forma de prosperidad de una gran masa de población empobrecida, ya que el Estado era incapaz de proporcionarles bienestar. Como recuerda Goytisolo:

"Dadas las condiciones de pobreza imperantes en diversas regiones españolas- muy parecidas a las que hoy reinan en el Magreb y el África subsahariana-, un representante de los Sindicatos Verticales expuso ante las Cortes franquistas la ponencia titulada “El derecho a emigrar”, en que se decían cosas como: “El derecho a emigrar es un derecho natural derivado de la libre personalidad del hombre” y “El reconocimiento de este derecho deberá incorporarse a los textos fundamentales del Estado español”. Pero qué vueltas da la vida.

Desde los años 60 hasta los 80 y 90, España experimentó una evolución meteórica en prosperidad, pero no una evolución mental. “El acceso a las ventajas materiales y técnicas de las sociedades avanzadas se produjo así sin una preparación ético-cultural adecuada. Lo arcaico se entreveró con lo nuevo sin continuidad ni equilibrio”. En la reseca Almería se excavaron pozos y se produjo el milagro de cultivar fruta en el secano. Los antiguos campesinos se hicieron de oro. Pronto faltó mano de obra y llegaron los extranjeros. Trabajaban por lo que fuera y soportaban lo que fuera. ¿No debían recordarles a ellos mismos cuando huían desesperados en busca de una vida mejor en Europa? Pues no. “La memoria de un pasado cifrado en su anhelo de huir de la pobreza no plasmó en una comprensión de la miseria ajena ni en una ética solidaria”. A partir de 1997 se sucedieron las explosiones de violencia, con persecuciones e intentos de linchamiento. Goytisolo escribió sobre el ambiente enrarecido de explotación, desprecio e ignorancia total sobre los moros y los negros. Por estos artículos, los almerienses que le habían proclamado hijo adoptivo cuando defendía la región de la injusticia franquista, lo declararon persona non grata.

Hasta los años 90, los españoles declaraban que no eran racistas. Pero, si miraban a su alrededor, no veían a nadie de otra raza, de otra religión ni de otras costumbres. “Si no somos racistas, se debe ante todo al hecho de que España fue el primer país moderno que resolvió de modo tajante el problema de las razas acosando, persiguiendo, robando y expulsando por fin masivamente a moros y judíos”. La herencia de 500 años de limpieza étnica, de Inquisición y depuración de sospechosos de judaizar, de hablantes de algarabía, de gitanos y otras “gentes de mal vivir”, es una sociedad para la que el catalán y el euskera no son idiomas españoles, para la que nacer aquí y tener apellidos árabes o chinos es no ser de aquí porque tus antepasados no campaban con el Cid, que cree que España siempre fue así desde que Dios la creó y no tiene ni idea de que su sangre es impura y mestiza y cada día usa palabras árabes y come platos judíos, de que esta España se edificó sobre mucha sangre y sufrimiento y de esos polvos vienen estos lodos. Como dice una cita de Américo Castro en el libro: “Los españoles no saben quiénes son, pues ignoran quiénes fueron”.

Son los mercaderes y los políticos los que levantan fronteras y las colocan a su antojo, esas fronteras que ahora matan y marcan a quien las atraviesa con el estigma de ciudadanos de segunda. No quiero vivir en una sociedad que tenga ciudadanos de segunda, y no se trata de España sino de Europa, del mundo. No hay fronteras para la injusticia. En la entrada sobre Joan Melé hablaba de lo que cada uno puede hacer. Lo que yo hago es pensar, aprender, leer, escribir en este blog. Porque EL CONOCIMIENTO ACABA CON EL RACISMO, LA CULTURA ACABA CON EL FASCISMO.

-España y sus ejidos, Juan Goytisolo. Hijos de Muley-Rubio. Madrid, 2003.

martes, 31 de mayo de 2011

El juego perfecto

Sé que el ajedrez está considerado el juego superior, porque depende únicamente de la capacidad intelectual de los jugadores (y creo que es muy eurocéntrico despreciar la destreza quizá superior que requiere un juego como el chino-japonés Go), pero para mí el hecho de que el azar no intervenga es un defecto. Es el azar lo que hace que los juegos de mesa sean una representación de la vida, porque aunque la estrategia es necesaria, siempre hay una tirada de dados que introduce a un jugador supremo: la suerte, la magia, los dioses, Dios (como dice el verso de Borges, precisamente en un poema titulado Ajedrez: “Dios mueve al jugador, y éste la pieza”), un golpe del destino que en un momento tira por tierra todo lo planeado. Quizá algunos se refugian en los juegos como un lugar de reglas seguras; para mí es una versión codificada (artística) del camino extraño y apasionante de cada día: “¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza / de polvo y tiempo y sueño y agonías?”.

El juego perfecto consta de un camino en el que cada jugador entra y sale por un sitio diferente pero en el que se mezcla con los otros jugadores, de manera que en casillas contiguas, uno puede estar llegando y el otro acaba de empezar. El camino se puede recorrer arriesgándose a ir solo y rápido, o en la seguridad de un grupo más lento. Se puede ser prudente o agresivo. Se puede reempezar muchas veces.

Este juego se empezó a jugar en la India quizá a partir del siglo IV, con el nombre de Chaupar, pero no está documentado hasta el siglo XVI con el dominio de la dinastía Mogol. Originalmente sería un juego de recorrido circular, que en algún momento se transformó en un recorrido en forma de cruz. Un tal emperador Akbar tenía en su jardín un camino con la forma del tablero de Chaupar, en el que hacía jugar a sus esclavas como fichas. Si éste era el juego de los ricos, los pobres hicieron una adaptación más sencilla llamada Pachisi (que significa veinticinco en hindi, la máxima puntuación que se podía conseguir con una tirada) que se volvería más popular y se extendería por Asia (por ejemplo, la variante llamada Pachiz que se juega en Uzbekistán).

A mediados del siglo XIX los juegos de mesa triunfaban en occidente, y un avispado empresario comercializó una versión del juego en Estados Unidos llamada Parcheesi. Otra versión apareció en Gran Bretaña con el nombre de Ludo, mientras en Francia aparecía otro juego similar, el Jeu des petits chevaux. En España se conservó el nombre original de Parchís y durante generaciones su tablero cuatricolor ha sido un referente para los niños.





Aunque el tablero de Parchís sea perfecto, en realidad es un diseño muy sencillo que aparece en otras culturas (la complejidad que han alcanzado los tableros de algunos juegos es incomparable, véase el Surakarta javanés). En la América precolombina está documentado un juego azteca llamado Patolli cuya semejanza con el Parchís ha traído de cabeza a los historiadores.

Sin embargo, es en occidente donde los juegos de mesa se han reducido a distracción infantil. Hacen falta muchos años para ser diestro en el Parchís, y bastante madurez para disfrutar de todas las dimensiones de un juego de mesa. Si se es capaz de ver más allá de los cubiletes de colores, se percibe la perfección de un juego que con unas reglas sencillas produce partidas siempre diferentes y complejas, inesperadas, a veces inacabables. Hoy en día se crean juegos de recorrido con complicados tableros, reglas y artilugios, todos una pálida imitación, un intento vano de emular la perfección de la Cruz, del Mandala, del Jardín, del Camino.

lunes, 23 de mayo de 2011

El mundo depende de ti

Ya que es época de discursos, yo también quiero traer aquí un buen puñado de palabras impactantes. Algunas cosas que he oído últimamente me han hecho recuperar la conferencia de Joan Melé, subdirector general de Triodos Bank que conocí gracias a RAB. No quiero hacer publicidad de él ni de su empresa, pero recomiendo dedicar un tiempo o tomar a pequeñas dosis esta lección sobre economía, ética y valores humanos. Me permito destacar algunas frases; las conclusiones las dejo a cada cual:

No tenemos derecho a exigir a los demás que cambien, uno sólo puede decir: me voy a cambiar a mí mismo. Sólo cuando te has cambiado a ti mismo, empiezas a ver, no qué puedes exigir a los demás, sino que empiezas a influenciar a los demás.

El virus de la “asquerosis múltiple”: nada vale la pena, nada se puede cambiar. Pues no es cierto. Cuando uno cambia y es coherente, descubre que empieza a tener influencia en su entorno.


Y no me sirve la excusa de que: es que, aunque lo haga yo, no servirá de nada… Sí que sirve: de momento, tú ya eres coherente, y cuando uno cambia, cambia su entorno. Uno no puede basar su ética y su responsabilidad en que lo hagan los demás.

Cada uno tiene que pensar que el mundo depende de él.

Hay millones de personas que se preguntan desde hace décadas cuándo saldrán de la crisis; no nos hemos dado cuenta que nosotros somos la crisis de ellos.


Más del 95% del dinero que se mueve cada día en el mundo responde a especulación, detrás no hay economía real. Y después de dos años de crisis se sigue haciendo lo mismo.

Estás en una ONG dedicada a la paz en el mundo, a ayudar a los damnificados de la guerra. Pero el dinero de la ONG está en una entidad especializada en financiar empresas que fabrican armas.

Es España hemos subido al puesto 7 en el ranking de venta de armas en el mundo.


Cuando se está muriendo otro ser humano, todavía no tenemos esa conciencia de que algo nuestro se está muriendo, y no es poesía esto que digo.

domingo, 15 de mayo de 2011

Vamos a echar unas risas: grouchadas

Como igual que un buitre. Desgraciadamente, el parecido no termina aquí.





Mande dos docenas de rosas a la habitación 424 y ponga “Emily, te quiero” en la parte de atrás de la factura.



Es usted una de las mujeres más bellas que he visto. Eso no dice mucho en su favor.



Nunca olvido una cara, pero en su caso voy a hacer una excepción.

GROUCHO: Y Gotlieb, nada de manitas con la señora Claypool, yo la vi primero. Antes la vería su madre, pero, ¿por qué remontarnos a la Edad Media?

MARGARET DUMONT: Mi marido murió.
GROUCHO: Seguro que está usando eso como una excusa.
MARGARET DUMONT: Yo estuve con él hasta el final.
GROUCHO: No me extraña que muriera.
MARGARET DUMONT: Yo le abracé y le besé.
GROUCHO: Así que fue asesinato. ¿Quiere casarse conmigo? ¿Le dejó su marido mucho dinero? Conteste primero a la segunda pregunta.
MARGARET DUMONT: Me dejó toda su fortuna.
GROUCHO: ¿De veras? ¿No ve que estoy intentando decirle que la amo?

EMBAJADOR: ¿Nos hemos visto antes en alguna parte?
GROUCHO: Ni siquiera estoy seguro de verle ahora. Debe ser algo que he comido.

CHICA: Me han dicho que es usted un gran abogado.
GROUCHO: ¿Quién fue? Mis clientes no. Los últimos los ahorcaron este mes.

(Subiendo el equipaje mientras embarcan en un transatlántico)
MARGARET DUMONT: ¿Lo tiene usted todo, Otis?
GROUCHO: Hasta ahora ninguna se quejó.

sábado, 30 de abril de 2011

Mark Tobey

Mark George Tobey (1890-1976) fue un pintor expresionista abstracto estadounidense. Entre 1925 y 1927 viajó por Europa y luego, en 1934, recorrió China y Japón. Allí se convirtió al budismo y pasó una temporada en un monasterio zen. Partiendo del conocimiento profundo del arte de Extremo Oriente que le proporcionaron estos viajes, en los años treinta se interesa por la caligrafía oriental -los signos-, a los que despoja de su significado tradicional, para quedarse sólo con ellos, como palabras que pierden el sentido y mantienen únicamente el sonido, haciéndose así repetibles hasta el infinito y dando lugar a una trama o un laberinto de signos blancos y filiformes, casi iguales. Escrituras blancas llamó a estas imágenes, en las que cruzó, como ha escrito Argan, "las aguas tranquilas de las tradiciones figurativas de Extremo Oriente con las agitadas corrientes europeas" (americanas ya). Su meta era armonizar las culturas oriental y occidental y encontrar respuestas a su pintura tanto en orientales como en occidentales. Texto de la ficha de ARTEHISTORIA




























sábado, 16 de abril de 2011

Y Dios enjuagará de sus ojos todas las lágrimas

No he vivido la época de la penitencia obligatoria y los hipócritas golpes en el pecho, así que comprendo que estas fechas pongan los pelos de punta a más de uno, pero yo sólo conocí la versión festiva. Los religiosos liberales se preguntan qué tiene que ver esto con la religión, y los religiosos integristas de algunas sectas me llaman directamente idólatra. Pero no hace falta que venga yo ahora a descubrir que la religión se compone de muchas capas, como cualquier expresión de la cultura humana. Está la capa del folclore, de gran éxito turístico, desde la que se comprenden las noches de fiesta, procesiones y tapas de caracoles. ¿Por qué no? Está la capa social, representada por las autoridades endomingadas desfilando vara en mano. Pues bueno. Está la capa del arte, y en ese caso sólo se puede admirar el esplendor del barroco andaluz sacado a las calles, incomparables obras maestras como se pueden ver pocas en el mundo. Pues sí. Pero es que bajo todo eso, o por encima, o alrededor, está lo que se llama religiosidad popular, que parece una cosa superexótica y superauténtica cuando se expresa en la India, en el África profunda o en un pueblito amerindio, pero que cuando aparece en una ciudad europea civilizada es calificada simplemente de superstición. Sin embargo, esto es lo que pone en marcha todo lo que pasa en estas fechas. No hace falta que hable del equinoccio de primavera, el inicio de los ciclos naturales, los ritos de fecundidad y otros antecedentes paganos, que esto se ha venido celebrando con uno u otro nombre cada año desde la noche de los tiempos. Es algo que sale del corazón de la gente, y quien crea que están manipulados por los poderes eclesiásticos se equivoca; aquí la Iglesia se limita a seguir a los fieles si no quiere quedarse fuera, como de hecho sucede en algunos sitios (procesiones laicas). Quizá el mayor rechazo lo provoca esta obsesión por la sangre y el dolor. Tampoco voy a descubrir que ritos dolorosos o de exaltación del dolor los hay en todas las religiones. Siempre se ha encontrado en la conmemoración musulmana del martirio del Imam Hussein, nieto del profeta Muhammad, un gran parecido con la Semana Santa, especialmente en Irán, los chiítas lo celebran con intensidad y hacen “representaciones” de la masacre de la familia del Imam en las que la gente llora y grita. Supongo que esto es lo que se llama una catarsis, que en la Semana Santa andaluza está provocada por una combinación de belleza, lágrimas y sangre (lágrimas de cristal y sangre pintada). Las joyas, los bordados, las molduras, los candelabros, las velas, las flores, los tambores, las cornetas, el olor de incienso y el olor de azahar que se derrama de los naranjos, llega un momento en que los sentidos se inundan y se colapsan, y se siente el dolor de los costaleros que llevan sobre sus espaldas el peso del esplendor, y todo el dolor de una vida y de todas las vidas, es el dolor de una madre que ha visto matar a su hijo, de todos los hijos muertos y madres que los lloran, todo concentrado se escapa por la garganta en forma de saeta.

Poquito a poco, costaleros


Con cuidao levantarla


Llevarla por lo derecho


Que no se le claven más


los puñales en el pecho


Al final nos queda la esperanza de que Dios enjuagará de nuestros ojos todas las lágrimas