sábado, 27 de diciembre de 2008

Go West!!!



Entre las frases más citadas de la historia, y del cine en particular, siempre aparece alguna de Mae West. A otras rubias curvilíneas se las recuerda sólo por su físico; a ella, además, por su lengua afilada (se la ha considerado una especie de versión femenina de Groucho Marx, aunque yo la considero mucho más ácida). En los años 20 escandalizó en el teatro: en 1926 se le ocurrió titular su obra "Sex", llegando a ser detenida y multada por corromper a la juventud. No dio el salto al cine hasta que no llegó el sonoro: lo suyo era hablar, con su entonación vulgar, su contoneo exagerado, dejando caer auténticas perlas que sentaban como cargas de profundidad. Ella escribía sus películas, aunque el argumento era lo de menos, lo importante era ir enfilando una frase provocativa tras otra. Se dice que Mae West fue la causa de que el famoso señor Hays impusiera su código y la censura acabó con la libertad del cine a principios de los años 30.
Algunas de sus frases son tan célebres que muchos las citan sin saber que le pertenecen. Fue ella quien dijo (¡a Cary Grant!): ¿Llevas una pistola en el bolsillo o es que te alegras de verme?, o las famosas: Las chicas buenas van al cielo; las malas van a todas partes, y Cuando soy buena, soy muy buena, pero cuando soy mala, soy mejor. Tituló su autobiografía con otra frase célebre: cuando en una de sus películas la chica del guardarropa le quita el abrigo, al ver sus espectaculares diamantes exclama: ¡Dios mío!, y ella responde: Querida, Dios no ha tenido nada que ver en esto.Otras frases de antología:



-Soy una chica que perdió su reputación, y nunca la echó de menos.
-Cuando tengo que elegir entre dos males, siempre prefiero aquel que no he probado.

-¿Para qué casarse y hacer sufrir a un hombre cuando se puede hacer felices a muchos?
-¿Dices que hay diez hombres esperándome en la puerta? Manda a uno a casa, estoy cansada.
-No son los hombres de tu vida lo que cuenta, sino la vida que hay en tus hombres.
-Ni es buena persona, ni lo ha sido, ni lo será. Su madre debió haberlo tirado y quedarse con la cigüeña.
-Sólo se vive una vez, pero si lo haces bien, una vez es suficiente.
-Sólo me gustan dos clases de hombres: nacionales y extranjeros.
-¿Qué clase de marido te conviene? Olvídate de los maridos, búscate un soltero.
-Las mujeres con un pasado interesan a los hombres porque éstos confían en que la historia siempre se repite
.

Supongo que hoy en día está algo olvidada, pero recomiendo todas sus películas, son un disfrute. Considero que en cierto sentido fue la primera drag queen. Las generaciones futuras tienen mucho que aprender de ella. Así que tomad nota:




martes, 4 de noviembre de 2008

Historia de los monjes y el muro

Cada uno es libre de interpretar las religiones como le plazca, pero a veces oigo comentarios que me parece que tergiversan completamente el sentido de una creencia. Últimamente he vuelto a leer (y no es la primera vez) que el budismo es una religión mortificante, que niega la vida. Que lo ideal de un budista es raparse la cabeza y marcharse a meditar en lo alto de una montaña, a ser posible pasando frío y hambre. ¡No puede ser más absurdo! No creo que haya una religión más práctica que el budismo (al menos el original). No se plantea el por qué de las cosas ni le importa el otro mundo, simplemente intenta que el ser humano sea feliz, en su vida presente, ahora. Es efectivo y simple. Nada distingue a un budista de cualquier otra persona en su vida cotidiana, sufre y siente las mismas cosas y no es más perfecto... sólo que la intensidad con la que vive lo cambia todo.
Los auténticos budistas insisten en que la clave de su religión es el amor, que es fruto directo del desprendimiento. Esto me ha recordado un cuento que leí en algún sitio que he olvidado y que seguramente reinvento porque no recuerdo los detalles, de manera que si alguien lo conoce, me conceda licencia artística en mi manera de contarlo:
Tres monjes atravesaban un durísimo desierto, perdidos y agotados, cuando a punto de sucumbir se encontraron por sorpresa ante un inmenso muro, en el que no veían ninguna puerta. No sabiendo qué hacer, el primer monje lo escaló con trabajo, y cuando llegó arriba su cara se iluminó, pero sin decir palabra saltó el muro y despareció. Los otros monjes quedaron sorprendidos, hasta que el segundo decidió hacer lo mismo. Nuevamente llegó arriba y su expresión también fue de éxtasis, pero tampoco dijo palabra y saltó dentro. El tercer monje se quedó solo y desconcertado, y no tuvo más remedio que seguir el mismo camino que sus compañeros. Cuando llegó arriba comprendió qué los había cautivado tanto: el muro encerraba un jardín espléndido lleno de árboles y flores, por el que corrían abundantes manantiales, un auténtico paraíso. Pero el tercer monje no saltó dentro. Se bajó, siguió cruzando el desierto y se fue por todas las ciudades, enseñando a las gentes el camino hacia el jardín, aunque él nunca volvió a verlo.
¿Quién alcanzó realmente el paraíso?

miércoles, 15 de octubre de 2008

Sobre "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero", de Oliver Sacks

Este libro trata de un tema que me interesa mucho: la forma en que el cerebro percibe la realidad, puesta de manifiesto cuando alguna enfermedad daña ese cerebro y lo priva de funciones que ni siquiera sospechábamos poseer. Personas que pierden la capacidad de comprender lo que ven aunque no tengan problemas en la vista, o de interpretar los rostros: todos ellos les parecen paisajes extraños y desconocidos, conjuntos de órganos sin sentido. O personas que ven cosas que no están, no porque tengan alucinaciones, sino porque su cerebros rellenan las porciones de campo visual que no pueden percibir. Esto viene a significar que se ve con el cerebro, pues lo que vemos es siempre una reconstrucción aproximada de lo que perciben los ojos, basada en lo que ya sabemos, en la memoria.
Así que creer que lo que percibimos es objetivamente real resulta absurdo. Nuestro cerebro funciona con símbolos. Si miramos el objeto más sencillo, una piedra, no la estamos viendo simplemente, sino que hacemos una reconstrucción artificial en nuestra mente, la convertimos en una idea, en un ente abstracto que está ya muy lejos del objeto material en sí. Y si esto es así con una piedra, ¿qué decir de la percepción de la infinita variedad del universo, de sus incomprensibles fenómenos, de nuestra interacción con ellos?
Pero en el libro hay más cosas. Me puse a leerlo con mucha curiosidad científica, pero descubrí que estaba ante auténticas historias de terror. Gente que llevaba una vida normal y plena hasta que un día se encontraban horriblemente amputados de sí mismos, habitando en cuerpos que los ignoraban, cuerpos ciegos, que tenían que volver a aprender a usar. Damos por hecho que nuestros cuerpos son "yo", los sentimos y creemos poseerlos, no imaginamos que podamos desconocerlos.
Hay otras historias más tristes que horribles, sobre personas con diferentes tipos de amnesia: la que fue perdiendo recuerdos hasta quedarse estancada en un momento muchos años atrás; la que no recuerda ni al mundo ni a sí misma, mientras su cerebro se empeña desesperadamente en llenar ese vacío con identidades e historias ficticias... Pero me ha sorprendido conocer el efecto contrario, la aparición de recuerdos inesperados en la memoria. Esto era algo que yo siempre había pensado, por eso me ha alegrado encontrarme con que un sabio opina lo mismo: que absolutamente todos los momentos de la vida quedan almacenados en nuestro cerebro. No podemos ser conscientes de ello porque nos volveríamos locos, excepto aquellos llamados "mnemónicos", como el Funes el Memorioso de Borges. Para la mayoría, estos recuerdos pueden ser rescatados ocasionalmente, y se les llama "reminiscencias". Son más que una evocación, dan la sensación de vivir de nuevo aquel momento. Pero como es un segundo al azar sacado de cualquier día de nuestra existencia, no parece especial, no parece que tenga ningún motivo para atravesar tantos años y hacerse presente.
La memoria es un tema muy poético, y esta obra demuestra que los poetas aún no han alcanzado a evocar todas sus capacidades y sus efectos sobre nosotros. La memoria nos define. Creemos tener una identidad, un alma, pero si una mañana nos despertásemos sin memoria, no sólo dejaría de existir todo lo que somos, sino que ni siquiera seríamos capaces de darnos cuenta.

viernes, 3 de octubre de 2008

¡Oh, el amor!

"El amor y occidente" es uno de esos libros que te hablan de algo que crees conocer muy bien por parecerte evidente, elemental; pero al leerlo se te cae un velo de los ojos y descubres que no habías entendido nada.
Hablemos del amor, ¡oh, el amor!, ese sentimiento maravilloso, tan natural... Pues no, no hay nada natural en el ser humano, todo es cultural, y mucho más en occidente: aquí es un producto elaborado que heredamos de los siglos anteriores. Concretando, cuando nos enamoramos, lo que hacemos es revivir lo que aprendimos en las películas, en las novelas, en las canciones...
El autor propone una teoría que quizá esté ya superada, o no sea exacta, no lo sé, pero tal y como la explica me parece muy verosímil. En la Edad Media se extendió por Europa un movimiento religioso de ascendencia maniquea, el catarismo. En la raíz de este movimiento había una fuerte divergencia entre materia y espíritu: el mundo era malvado, la carne culpable; el alma deseaba liberarse de esta prisión y ascender a Dios, la salvación se asemejaba a la muerte. En la misma época aparece el amor cortés y triunfan los trovadores. Rougemont propone que esta es una especie de versión laica del catarismo, y hace un largo análisis del mito de Tristán e Isolda para demostrarlo.
Estos amores de caballeros heroicos hacia damas puras y etéreas no tienen nada que ver con un amor carnal. Su fin no es el matrimonio, ni una vida de hogar. Siempre hay un impedimento (si no lo hubiera, no sería romántico), el amor ha de ser prohibido, imposible... En el sublime final los amantes han de morir el uno por el otro, su pasión se convierte en eterna, fuera de este mundo...
Quién no ha suspirado por estas bonitas historias, quién no ha derramado una lagrimita al acabar la película... Y qué insípido parece el mundo real en comparación. Pero se sigue soñando con glorias eternas al enamorarse, y se sigue repitiendo la cantinela del amor para siempre, del amor que triunfa sobre todo, del sacrificio que se es capaz de hacer por amor, de dar la vida. Recitamos el antiguo guión. Pero en la vida cotidiana el amor tiene que combinarse con hacer la cena, con fregar el baño, con ir a comprar las cortinas; y la gente lo aborrece, y se va en busca de otro amor, inalcanzable, prohibido... hasta que se alcanza y vuelta a empezar.
El amor existe en todas las culturas y suele referirse a un genuino sentimiento entre una pareja, pero en occidente le hemos puesto encima una pesada carga: ansiamos el imposible, y ni siquiera sabemos lo que es.
-Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de una pasión;
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas? -No es a ti, no.
-Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,
puedo brindarte dichas sin fin;
yo de ternura guardo un tesoro.
¿A mí me llamas? -No, no es a ti.
-Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible,
no puedo amarte. -¡Oh, ven; ven tú!
José de Espronceda
-"El amor y occidente", Dennis de Rougemont (1978). Editorial Kairós, Colección Ensayo, 1997.

martes, 23 de septiembre de 2008

Pasión viajera

No hay nada más adecuado cuando llega el verano que buscar un libro de viajes con una exótica foto de colores brillantes en la portada y un título evocador, y dejarnos llevar en nuestra lectura a alguna costa lejana, aunque las vacaciones sólo den para coger el autobús hasta una playa mediterránea. Los libros de viajes me han llevado hasta lugares maravillosos, y últimamente he descubierto a una autora que viaja tal y como yo querría: quedándose a vivir en las ciudades, encontrándose a gente por los caminos, haciendo amigos que te abren las puertas de su rincón de mundo...
Ana M. Briongos es una barcelonesa que con veintipocos años hizo la ruta hippy de los 60 en dirección a Oriente... pero ella se quedó en Afganistán. Como cuenta en su libro "Un invierno en Kandahar", donde aparece un Kabul insólito, con bares y hoteles, y personajes apasionantes. Si algo fascina de esta autora es la manera en que nos acerca a esta gente que conoce, que ama, con la que comparte tanto... Me permito compararla con Isak Dinesen y su manera de contar una vida haciendo que la vivamos también nosotros y lleguemos a considerar sus recuerdos como nuestros.
Le gustó tanto Afganistán que para estudiar su idioma quiso ir a la Universidad de Teherán, como recuerda en "Negro sobre negro" y "La cueva de Alí Babá", que son sus dos libros sobre Irán, en que combina viajes actuales con el recuerdo de aquella época de monarquía dictatorial y movimientos juveniles progresistas y retrógrados enfrentados.
Pero yo la he conocido por su último libro hasta ahora, "¡Esto es Calcuta!", por fin en la India, aunque no en el lugar más turístico... La combinación de una trama medio real y sus experiencias hacen este libro el más ameno de todos, y no puedo dejar de recomendarlo, por lo mucho que he aprendido sobre este inmenso país, por la encantadora gente que he conocido...
Dejo aquí una evocadora cita de "Negro sobre negro":
La mujer que viaja sola tiene acceso a lugares donde un hombre nunca podrá entrar. Durante estos viajes a Afganistán viví con las mujeres de una tribu baluchi acampada cerca de Herat, me acogieron las mujeres y los niños de un juez de Kandahar, compartí tienda y trabajos con las mujeres de una tribu hazara de Bend-i-Amir, viví con los cuchís de Bamian, vestida con el precioso vestido rojo hecho de cientos de pedazos y plagado de abalorios que todavía conservo, y en Maimana estuve con las mujeres de los criadores de caballos destinados al buzkashi, el deporte nacional afgano.
Estas son sólo unas modestas palabras de recomendación, y me alegraría mucho acercar a algún lector hasta esta autora. Por eso, recomiendo acudir a su página web, donde se la puede conocer personalmente.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Phil Borges

La incomparable belleza de la humanidad retratada por este estupendo fotógrafo. Me tomo la libertad de colocar aquí algunos de sus retratos más conmovedores, pero ruego a quien esté interesado que visite su página personal

jueves, 11 de septiembre de 2008

Tres páginas

Una página de Jorge Luis Borges
El porvenir es tan irrevocable
Como el rígido ayer. No hay una cosa
Que no sea una letra silenciosa
De la eterna escritura indescifrable
Cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
De su casa ya ha vuelto. Nuestra vida
Es la senda futura y recorrida.
Nada nos dice adiós. Nada nos deja.
No te rindas. La ergástula es oscura,
La firme trama es de incesante hierro,
Pero en algún recodo de tu encierro
Puede haber un descuido, una hendidura.
El camino es fatal como la flecha.
Pero en las grietas está Dios, que acecha.
Una página de Élisabeth Dalgerich
Arrastrar este cuerpo poseído por la maldición de la vida,
víctima del hambre insaciable y la sed de vino,
y el deseo de la carne caliente y cruda de los hombres.
Y come, y bebe, y disfruta, y sufre, y baila, y golpea,
y se abre un pozo en el pecho para volarse el corazón.
¿Este cuerpo es tan hondo, es tan profundo por dentro?,
que se asoman las gentes como a un abismo
y se echan atrás mareados por el vértigo.
Una página de Walt Whitman
De pronto se alzaron y se desplegaron a mi alrededor
la paz y el conocimiento que trascienden
todas las discusiones de la tierra.
Y sé que la mano de Dios está prometida a la mía.
Y sé que el espíritu de Dios es el hermano del mío.
Y que todos los hombres nacidos son también mis hermanos,
y las mujeres mis hermanas y amantes.
Y que la quilla de la creación es el amor.
Y que ilimitadas son las hojar firmes o caídas en los campos.
Y las oscuras hormigas en los pequeños huecos bajo ellas.
Y las musgosas costras del seto, las piedras amontonadas,
el saúco, la candelaria y la grana encarnada.

jueves, 28 de agosto de 2008

Letras sueltas

El mundo de las escrituras es un universo inmenso del que jamás se llega a conocer toda la profundidad, por eso no pretendo dar una lección, sólo intento transmitir por qué me produce tanta fascinación. Este mundo está lleno de historias encantadoras, algunas son éstas:
La escritura china
Hace tres mil quinientos años, la adivinación en China tenían un gran prestigio, basta recordar que la primera gran obra de su literatura es el I Ching, el conjunto de oráculos que se invocaban echando 50 tallos de aquilea [por cierto, me resulta curioso que en la mayoría de bibliotecas este libro esté en la sección de parapsicología]. Pero el método de adivinación más importante era el de arrojar al fuego caparazones de tortuga, en los que se abrían grietas que después eran "leídas" por el adivino. Me imagino que esas letras escritas por seres divinos e invisibles fueron produciendo la idea de que unas líneas trazadas podían transmitir información; de ahí a que después fuera naciendo la palabra escrita, y que los mismos adivinos escribieran en los caparazones sus propios mensajes para comunicárselos a sus espíritus. Son las primeras muestras de escritura china, un sistema que ha evolucionado sin interrupción hasta el día de hoy.
Escritura sagrada
Siempre se ha creído que las primeras muestras de escritura en Mesopotamia se crearon para fines mundanos: transacciones comerciales, inventarios, compras... Sólo más tarde culturas como la sumeria o la egipcia atribuyeron a sus letras un origen divino. Pero lo cierto es que todos esos escribas eran también sacerdotes, y a menudo lo que redactaban eran las listas de ofrendas de los fieles a los templos. Esas ofrendas eran un acto de fe y su puesta por escrito les daba carácter divino. Hoy en día nos cuesta entenderlo, pero aquello era realmente burocracia santa.
Memoria
Las primeras escrituras no tenían ortografía ni sintaxis, eran una lista de palabras colocadas una tras otra. En realidad, los escribas no leían esos textos, sino que eran una ayuda para la memoria. Después, cuando las escrituras evolucionaron, no siempre consideraron necesario hacer constar todo lo que se pronuncia. En escrituras semíticas procedentes del fenicio, como la hebrea y la árabe, aún ahora no se hacen constar las vocales. Los lectores deben echar mano de su memoria para deducir cómo se lee la palabra según el contexto. Lo cierto es que es difícil leer una palabra si no se la conoce antes.
Hubo pueblos que nunca usaron la escritura e incluso la despreciaron, como los celtas (la escritura oghámica parece ser una adaptación del alfabeto latino, y no consta que se usara demasiado). Para los druidas celtas, era propia de gente inculta la necesidad de anotar sus conocimientos; ellos presumían de atesorar en su memoria infinita sabiduría. Eran los herederos de una cultura oral antiquísima y frágil, que acabó desapareciendo con ellos.
Los panes
¿Cómo puede entender lo que significa la escritura quien jamás ha tenido contacto con ella? Acabo con una historia que leí una vez: un misionero encargaba a un indio llevar a otra misión una cesta con panes. Pero le hicieron sospechar que no llegaban tantos panes como él enviaba, así que en una ocasión metió en la cesta una nota con la cantidad enviada. Efectivamente, el indio se había comido varios por el camino, y gracias al papel escrito fue descubierto y amonestado. De nuevo se le encargó el transporte, pero con la nota incluida por si acaso. Cuando llegó a la otra misión y los responsables miraron el papel, descubrieron sorprendidos que volvían a faltar panes. El indio no esperaba que le volvieran a descubrir: a mitad del camino, se sentó, sacó los panes y se comió varios, pero antes tuvo la precaución de esconder la nota bajo una piedra mientras tanto, para que no pudiera verle y después delatarle.
Hay mucho más que contar, pero eso será otro día.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Las primeras religiones

Por casualidad llegó hasta mí el libro de Marlo Morgan "Las voces del desierto". Después me he enterado de la polémica que lo rodeaba, pero más allá de su calidad literaria y de las intenciones de su mensaje, me ha gustado de esta obra el retrato que hace de un pueblo primitivo (sea o no exacto) que, habitando en un medio infernal como son los desiertos de Australia, se ha desprendido de toda posesión para habitar sólo sus cuerpos, desnudos y a merced del día y la noche, del sol y del viento, haciendo de sus vidas una experiencia mística. Es cierto que puede que sólo sea una recreación poética, pero de una poesía bellísima. Cada día abren sus manos y sus mentes a lo que la realidad del infinito universo quiera traerles, y el universo responde y los acoge. Desde un punto de vista religioso, no parecen estar lejos de la naturaleza búdica.
Esto me ha recordado un capítulo del estupendo libro de Huston Smith "Las religiones del mundo", el dedicado a las "religiones primitivas" o primeras. También él reconoce la importancia de la cultura aborigen australiana, la única que no vivió el neolítico que cambió el resto del mundo hace 12.000 años. Estos pueblos habitan en un mundo mítico, pobremente traducido como "ensueño", que no está separado del cotidiano sino que es una misma realidad que se puede experimentar de diversas maneras. Es el mundo de los héroes creadores, que no pertenecen a un pasado lejano, sino que se encarnan en cada acto que realiza la persona: la caza, el nacimiento, el aprendizaje... vuelven a repetir la creación del mundo. Porque el tiempo primitivo no es lineal (del pasado hacia el presente y luego al futuro), ni siquiera cíclico (el giro de las estaciones), sino que es atemporal, es un eterno ahora. La relación de las religiones primeras con la naturaleza se puede explicar en tres partes:
-Su afianzamiento en el lugar: los arroyos, los árboles y las rocas no son intercambiables con otros. Cada uno, en su lugar, evoca recuerdos de los hechos legendarios de los que formaron parte.
-La integración en su propio mundo: la identidad de cada individuo se define sólo dentro de su comunidad, es como la relación entre un órgano biológico y el cuerpo que habita.
-El enraizamiento de la comunidad en la naturaleza: los animales son "gentes" con las que se puede intercambiar la identidad. En el libro de Morgan los aborígenes explican que los animales y las plantas "realizan la función por la que vinieron al mundo" al "dejarse" cazar o recolectar.
Toda su vida está llena de mística, una mística desprovista de teología, práctica. Un jefe indio explicó a un investigador que la caza era para ellos la búsqueda vital de la verdad última, una búsqueda que requiere la oración previa y la purificación del sacrificio. "Las huellas diligentemente seguidas son signos o indicios del objetivo, y el contacto final con la presa es la comprensión de la Verdad, el objetivo máximo de la vida". En las religiones primitivas, todos los seres, humanos, animales, vegetales, rocas, ríos, viento, cuerpos celestes, todo tiene vida y es uno, todo depende de todo lo demás. Como dice Huston Smith, "si continuamos investigando esta compenetración, llegaremos a un punto en que el orden se revierte y comenzaremos a pensar, no en los pueblos primitivos integrados en la naturaleza, sino en la naturaleza que, en busca de sí misma, penetra en los seres y los impregna con el fin de ser moldeada por ellos".
-"Las religiones del mundo", Huston Smith (1991) Editorial Thassàlia, 1995

martes, 29 de julio de 2008

La verdad sobre los cayucos

Un mensaje para todos aquellos que defienden lo de "cada uno en su país".
De "La Vanguardia", 13/7/08:
Hasta mediados de los noventa, Senegal mantenía ciertos niveles de empleo en el campo con subvenciones al sector del tomate y la avicultura. Pero cuando el gobierno rebajó los aranceles, entró una avalancha de tomates europeos subvencionados -muchos, procedentes de España-. Asimismo, las subvenciones a los piensos -soja y trigo- de pollos europeos facilitaron la entrada de aves europeas de bajo coste, lo que supuso la quiebra del 70% de las granjas de pollos de Senegal.
Miles de campesinos empobrecidos emigraron a la costa para tratar de ganarse la vida en la pesca, en un mar de abundantes bancos de peces, desde atunes a rape. Pero pronto, tras un acuerdo con la Unión Europea, llegaron los grandes buques de pesca españoles y franceses -dotados de las últimas tecnologías-, que han torpedeado la pesca preindustrial de los viejos cayucos. Según explica Felicity Lawrence, autor de Eat Your Earth Out, "ante esta competencia los pescadores senegaleses más emprendedores han adaptado sus barcas a un comercio más lucrativo: el tráfico de personas".
Paradójicamente, muchos de los senegaleses expulsados sucesivamente de la economía campesina en el campo y la pesca tradicional en la costa, acaban cortando tomates en España o enlatándolos en Italia.
Es un caso similar al de los campesinos mexicanos que ante la llegada de maíz subvencionado de los EEUU se quedaron en la miseria y tuvieron que emigrar a su vecino del norte, para acabar trabajando... en sus industrias de maíz. Un mundo absurdo donde el pez grande siempre se come al chico, y donde las fronteras no existen para la injusticia. Todos vamos en el mismo tren...

miércoles, 23 de julio de 2008

Hèlene Hanff y Alberto Manguel

Sobre "84, Charing Cross Road"
Este libro (que hoy no podría existir porque es una recopilación de cartas escritas con tinta sobre papel) lleva enamorando a los lectores desde 1970 simplemente porque revela la conversación entre dos amantes de los libros. Cartas demasiado breves y demasiado escasas para veinte años de correspondencia. Tras leerlas, sin embargo, parece que nuestras estanterías se han llenado también con los libros que mencionan, y los podemos ver, con sus encuadernaciones en tela, sus bordes dorados, libros centenarios y baratos de segunda mano que han recorrido un largo camino hasta llegar a nosotros...
El "Book-Lovers Anthology" se ve tan nuevo y primigenio que es como si nadie lo hubiera leído nunca, pero sí que lo han leído: se abre constantemente por los lugares más deliciosos como si el fantasma del antiguo amo me señalara cosas que yo nunca había leído [...] Yo tendré mi libro hasta el día en que me muera, y moriré feliz de saber que se lo dejo a otro para que también lo ame. Repartiré sutiles marcas de lápiz que señalen los mejores pasajes para que los vea algún amante de los libros que aún ha de nacer.
(El cartel es de la adaptación cinematográfica con la maravillosa Anne Bancroft en el papel de Helene Hanff)

Sobre "La biblioteca de noche"
Una de las ventajas de leer varios libros a la vez es la sorprendente aparición de cruces entre ellos. El mismo día que en "84, Charing Cross Road" Helene Hanff se quejaba a su librero inglés Frank Doel de haber recibido una edición del "Diario de Pepys" hecha de recortes, donde faltaban episodios como "el día que su mujer lo hizo saltar de la cama y lo persiguió por la habitación con un atizador candente", ese mismo día, digo, Alberto Manguel me explicaba en su libro "La biblioteca de noche" que el tal Samuel Pepys era un coleccionista de libros del siglo XVII que "fabricaba pequeñas alzas para sus libros más pequeños de forma que la parte superior de todos ellos siguiera una línea perfectamente horizontal". Es inevitable preguntarse por qué este señor fanático clasificador de tamaños llega desde el siglo XVII hasta mí por dos caminos diferentes el mismo día.
Si hay quien piensa que leer libros es un pobre sustituto de la vida, ¿qué pensar de leer libros sobre libros? Todo pagano adorador de ídolos de papel impreso puede reconocerse en este título de Alberto Manguel. Yo me quedo con este pasaje, donde se refleja la fragilidad de nuestra memoria...
¿Qué novela comienza con las palabras "Una tarde de primavera de 1890"? ¿Dónde leí que el rey Salomón utilizó un espejo para averiguar si la reina de Saba tenía las piernas peludas? [II Targum del Libro de Esther: "para recibirla el rey se sentó en una sala cuyas baldosas eran de cristal. Al entrar la reina de Saba creyó ver un estanque, se levantó el vestido para pasar y dejó al descubierto los pelos de las piernas". También en el Corán 27, 44] ¿Quién escribió ese extraño libro "Vuelo a la oscuridad" del que sólo recuerdo la descripción de un corredor sin salida lleno de pájaros batiendo las alas? ¿En qué relato leí la frase "el trastero que era su biblioteca"? ¿Qué libro tenía en la cubierta una vela encendida y unos gruesos lápices de colores sobre un papel de color crema? En algún lugar de mi biblioteca se encuentran las respuestas a estas preguntas, pero he olvidado dónde.
(Gracias a Philoousia por recordarme a Manguel)
-84, Charing Cross Road, Helene Hanff (1970). Empúries/Anagrama nº 33, 2002.
-La biblioteca de noche, Alberto Manguel (2006), Alianza literaria.

viernes, 11 de julio de 2008

Un cuento sikh

El guru Nanak, fundador del sikhismo, llegó en sus largos viajes hasta La Meca. Allí se sentó en una mezquita a descansar, con los pies en dirección al mihrab (el nicho de la mezquita que marca la dirección de la ka'bah). Un religioso le amonestó, ya que apuntar a la casa de Allah con los pies es un acto sacrílego. Amablemente, Nanak le dijo que no se había percatado de ello, y le pidió que tomara sus pies y los colocara "en cualquier dirección donde no se hallara la casa de Allah". El mullah tomó los pies de baba Nanak y los colocó en dirección al norte. Pero para el asombro del religioso, todo el santuario y hasta la ciudad entera giraron en la dirección de los pies de Nanak. Y cuando repitió la acción en dirección al sur, el mihrab también viró hacia el sur. Entonces, desde la cúpula de la mezquita se escuchó una voz misteriosa que proclamó: "¡Alabado sea Nanak, alabado sea Nanak!".
Moraleja: no hay ningún lugar donde no habite lo sagrado, y por encima de cualquier lugar, edificio, objeto o rito, nada hay más sagrado que un semejante.
-De "Los Sikhs", Agustín Pániker. Editorial Kairós, 2007.

jueves, 10 de julio de 2008

Más sobre "La lengua perfecta": personajes

No me resisto a mencionar algunos de los increíbles personajes que aparecen en este libro. Un escritor que los hubiera creado, hubiera sido acusado de inverosímil. Sólo voy a mencionar algunos detalles, por lo que aconsejo investigar sus vidas más a fondo para quien esté interesado.

John Dee
Los ángeles le hablaban a través de una bola de cristal. Acompañado de Edward Kelley, recorrió Europa transmitiendo sus mensajes. En el libro "A true and faithful relation of what passed for many yeers between Dr. John Dee... and some spirits"(1659, atribuido a Méric Casaubon, es incierto si homenaje o difamación), el arcángel Gabriel le menciona una lengua santa, supuestamente el hebreo que hablaba Adán, lengua perfecta porque en ella cada nombre era la definición de lo que expresaba. Después el texto continúa detallando relaciones entre nombres de ángeles, números y secretos del universo.

Guillaume Postel
Experto en filosofía griega, árabe y hebreo. Mientras residía en Venecia, conoció a una tal Johana, o madre Zuana, una piadosa señora con espíritu profético, a la que calificó como la Madre del Mundo. Releyendo el Zohar, la identificó con la Shekiná, el Papa Angélico o el segundo Mesías que había de redimir la parte femenina de la humanidad. Cuando ella murió, Postel cayó en un éxtasis místico y empiezó a predicar el comienzo de la era de la Restitución, el siglo dorado, bajo el signo de Johana. Ni que decir tiene que esto le trajo muchos problemas. Pudo morir de viejo porque fue tomado sólo por loco.

Athanasius Kircher
Enamorado de Egipto y de sus insondables misterios, intentó descifrar los jeroglíficos basándose en sus creencias herméticas, viéndolos como una fuente escondida de misticismo y antiquísimos saberes. Me identifico totalmente con su sed de fantasía, y lo imagino extasiado ante las coloristas inscripciones, intentando rastrear en ellas la sabiduría perdida. Indirectamente ayudó a la egiptología moderna gracias a su búsqueda de transcripciones exactas de los jeroglíficos, y el mismo Champollion las utilizó para sus estudios. Pero mientras Kircher lee en un cartucho: "el que origina toda fecundidad es Osiris, cuyo poder generador lleva del cielo a su reino el Sagrado Mophta" (y le dedica páginas y páginas de exégesis mística), Champollion acaba descifrándolo como "Emperador hijo del sol y soberano de las coronas César Domiciano Augusto". El misterioso Mophta, representado por un león, sólo era la letra L. Prosaico.

domingo, 15 de junio de 2008

Sobre "La búsqueda de la lengua perfecta en la cultura europea" de Umberto Eco

Este libro recorre todo un campo del conocimiento, aunque es dificil precisar cuál. Digamos, que la reflexión de los sabios de la historia sobre el poder del lenguaje, primero como don de Dios (don de pureza perdida, digna de ser recuperada), después sobre los límites de todo lo que puede ser dicho (Llull), sobre lo oculto que puede ser redescubierto, y por último sobre la posibilidad de recrear científicamente una lengua.

Tiene un componente muy divertido esta obra, como es siempre la historia de las ideas erróneas. Es igual de interesante que aquel libro del científico S.J. Gould sobre evolución, donde se detallaban todas aquellas elaboradas teorías de estudiosos que se oponían a Darwin, o que lo entendieron equivocadamente. Aquí se asiste a la larga búsqueda del origen de las lenguas, desgraciadamente basada en el error de tomarse la Biblia al pie de la letra. La convicción de que la primera lengua debía ser el hebreo del AT se mantiene durante siglos, mientras los sabios intentan aportar más y más pruebas. Son teorías elaboradas y creíbles, si no fuera porque su base no se sostiene. Es increíble que hasta el siglo XIX no naciera la lingüística moderna. Cientos y cientos de años hasta que las personas son capaces de ver las cosas tal y como son.

Pero lo que más me ha fascinado es descubrir el turbio ambiente esotérico desde la Edad Media, pasando por el Renacimiento y aún a las puertas de la Ilustración. Maravillosos códices de astrología, teorías sobre la influencia de los astros y los misteriosos signos que la pueden controlar; lenguas mágicas que evocan nombres de ángeles, genios y poderes invisibles; diagramas que sirven de amuletos; teorías y más teorías que desarrollan los conocimientos perdidos de las antiguas civilizaciones... El hermetismo, esa reconstrucción de un pasado egipcio que nunca existió, con los divertidos jeroglíficos de Horapollo... Veo a los sabios del Renacimiento extasiados ante la fantasía de un océano de misterios por descubrir, fascinados por las invocaciones de religiones paganas... Una fantasía mejor que cualquier realidad.

Pero todas estas teorías erróneas acabaron dejando la secuela de las ciencias auténticas. Los sabios que analizaron las lenguas para demostrar sus creencias, acabaron descubriendo el indoeuropeo y la lingüística. La investigación del universo dio lugar a las ciencias naturales. Científicamente correcto... pero tan prosaico.
-La búsqueda de la lengua perfecta-Umberto Eco (1993)-Crítica, Biblioteca de Bolsillo, 1999.
-Dientes de gallina y dedos de caballo-S.J. Gould (1983)-Crítica, Colección Drakontos, 1995.

viernes, 13 de junio de 2008

El atardecer más hermoso del mundo

El azul nocturno ya había caído sobre las calles,
pero un sol cegadoramente dorado había quedado atrapado en lo alto de los rascacielos y en las alas de las gaviotas. Hacia el mar el cielo estaba sereno, pero en el oeste el sol había inflamado una masa de nubes esponjosas que resplandecían entre el rosa y el naranja. Las veía enmarcadas tras las ramas oscuras de los árboles invernales, mientras en su seno estallaban rayos brillantes. Cuando volví a salir del metro, no sólo había sobrevenido la noche, sino también un abundante aguacero, en el que me sumergí mientras los truenos retumbaban sobre mi cabeza.